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Nana 7 diciembre, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios, Kantika, Música , 6 comentarios , trackback

El cartero trajo “Gabon Kantika!” el miércoles por la mañana como regalo adelantado de Navidad y cuando escuché lo que estaba esperando escuchar sentí y asentí. Quiero decir que la primera vez sentí cierto desconcierto pero para la tercera ya había entendido perfectamente. Es lo que tiene manejar un villancico que es al mismo tiempo una nana. Yo envié para allá un villancico y me han traído de vuelta una nana. Y las voces te mecen primorosamente al vaivén de los ea ea ea. Y me gusta, para qué negarlo.

Una nana tiene que ser silente y sedante y aunque aquí no nos pille yéndonos a dormir sino quién sabe si a las once y cuarto de la mañana o a las cinco menos veinte de la tarde el efecto es hipnótico, como si esos tres minutos y medio de música no hubieran existido en el reloj, como si de pronto cesara el ruído del tráfico que se cuela por las ventanas. El mérito es de los chavales de Astulez y del trabajo de Astulez con los chavales, claro, a ver si se va a pensar el personal que no tengo abuela para regalarme el oído. Pues tengo abuela, sí. Y para regalarme el oído ya están ellos: creo que no ha habido un solo día a lo largo de este año difícil que haya dejado de escucharles en su anterior trabajo haciendo su música más llevadera la espera y la incertidumbre en los pasillos de hospital, o las horas largas de la convalecencia en casa, o acompañándome desde el iPod en las caminatas, cuando las hay. Así que es una sensación de lo más curiosa escucharles ahora aquéllo que escribí justamente con ese propósito: el de que sonara desde sus gargantas.

Pero todo tiene su precio.

Por la tarde me llamó el director del Conservatorio de Leioa para que asista a la presentación el día 22. Ya había dicho con anterioridad como que no y por eso llamó él: para que sí. Me entró cierto agobio precisamente porque esas cosas me agobian; no es que no me agrade la idea de ir a verles, cómo no me va a agradar eso. No, es el jaleo, el viaje, todas esas cosas que me resultan tan ajenas a mis costumbres. Después me llamó mi amigo Alain desde Bilbao. Alain no me invitó a ir: Alain dijo que yo iba a ir y que no se hable más y punto. La presión aumentaba considerablemente. Afortunadamente, me esperaban los vecinos para cenar y ya no pensé más en eso. La vecina ha inventado un tipo de bizcocho express que hay que tener en cuenta, por cierto. Lo otro habrá que tenerlo también en cuenta. Ya veremos a ver qué pasa.

Gabon Kantika! 2 diciembre, 2007

Escrito por emejota en : Asuntos propios, Kantika, Música , 7 comentarios , trackback

Gabon Kantika!Acaba de salir el nuevo disco de Kantika Korala, “Gabon Kantika!”. Me avisaron el jueves y un día después, Basilio Astulez me escribió para decirme que me enviaba un ejemplar. Sobra decir que a esta nueva entrega le tengo muchas ganas porque, además de ser admirador incondicional de esta formación de Leioa, esta vez el trabajo contiene una pequeña pieza mía. En la fotografía de la derecha, tomada en un alto de la grabación, aparece un trocito en la partitura que se ve en primer término, en el atril de Luis. Supongo que lo que ese señor mira al fondo, junto a Basilio, como si buscara en el mapa un lugar oculto, será también la partitura. Cada vez que me encuentro con esta foto me pica la curiosidad por saber qué estaría llamando la atención de ese señor y también me acuerdo de Susana por haber tenido la idea de hacer click con la cámara y enviarme el resultado como recuerdo.

Gabon Kantika! contiene música de Navidad escrita expresamente para Kantika. Mi aportación consiste en la armonización a 4 voces de una melodía tradicional asturiana que conocí gracias a Crishu, una de las lectoras habituales de este blog (gracias de nuevo, Crishu!). Según me aseguraron desde el Area de Música de la Fundación “Príncipe de Asturias”, en navidades se canta como villancico y el resto del año como canción de cuna. Es una insignificancia entre el repertorio habitualmente vistoso y llamativo de Kantika pero, si soy sincero, estoy muy satisfecho del trabajo porque me reconozco allí, entre esos compases; también porque he puesto en esas notas justamente el afecto que quería entregar a estos chavales como agradecimiento, no importa que no supieran qué ni quién hasta que alguien se asomó a este Norte de palabras y ató cabos, y también porque hay obras que son como álbumes de fotos para mañana, hay obras que son memoria personal.

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Nota de la Confederación de Coros del País Vasco: aquí

Kantika en “La Idea del Norte”: aquí

Grabación 6 octubre, 2007

Escrito por emejota en : Kantika, Música , 7 comentarios , trackback

Los chavales de Kantika están este fin de semana encerrados en un estudio para grabar un nuevo CD que se pondrá en circulación estas navidades. El trabajo cuenta en esta ocasión con una obra mía. El encargo surgió hace meses pero como la salud es la que viene marcando el ritmo de las cosas no me hice muchas ilusiones, más bien al contrario. El trabajo era sencillo y no: al oyente le parece sencillo el resultado pero es que aparentar sencillez en música es bastante complicado. Es una paradoja muy atractiva. Al componer hay que medir los pasos, sopesar los contrapuntos, ajustar las líneas melódicas, tensar un poco el extremo de los hilos, dar aire a los silencios y limpiar lo sobrante para que al final nada de eso se note. Así tiene que ser.

El plazo de entrega era el 30 de Junio pero como en todo, este último año, no pudo ser. Iba escribiéndose en la cabeza, eso sí, a síncopas y entre silencios, más de negra que de blanca, o en todo caso, en silencios en blanco; lo hacía aquí, en casa, o en aquellos paseos de la playa de finales de Julio, a pesar de ir fuera de tiempo. En Agosto el pensamiento no cerró por vacaciones aunque para entonces ya no pensaba tanto en el destino como en el destinatario. Y ahora, la semana pasada, a las puertas de Octubre, ya fijado en el papel, por fin y al fin, se me ocurrió enviarlo, principalmente por sentir la satisfacción personal de haber sido capaz de concluir algo (satisfacción tan necesaria para mí en estos momentos, a pesar de la indicación de los médicos para no tensar esfuerzos. Tampoco van a saber ellos de todo, digo yo).

Lo envié por mail mientras hacía hora para pasar a casa de los vecinos a cenar y a la vuelta de la cena tenía en el buzón una respuesta entusiasta y el reto de incluirla en el disco a pesar de ir con el tiempo en contra. Cuando los chavales acudieron al ensayo el pasado martes supongo que se llevarían un susto considerable pero han podido con ello. Cómo y de qué manera, ni idea. Creo que las voces van a contar con la ayuda de un piano, lo que no entra en la concepción original de la obra y hasta va en su contra. Pero creerlo, y no saberlo, explica un poco los mecanismos de este oficio en el que la obra deja de ser de uno en cierta manera desde el momento de la entrega. Para un incondicional de estos chavales como soy yo, es una suerte contar con esta oportunidad. Pocas veces ocurre que la voz propia se proyecte en la voz de otros, en la de aquéllos que tanto te dijeron y tanto bien te hacen. Yo creo que por eso el cuerpo ha querido hacer este esfuerzo grande, quizá es que lo ha necesitado hacer. En eso reside la satisfacción principal.

Convocatoria 24 junio, 2007

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En las paredes de este blog hay un espacio permanente dedicado en exclusiva a publicitar y alentar la labor de estos chavales. Para los lectores que residen en la zona centro y que han mostrado su interés por ellos en anteriores ocasiones les comunico que Kantika Korala de Leioa, la formación que dirige Basilio Astúlez, va a ofrecer esta semana un concierto en Madrid. Será este viernes, 29 de Junio, a las 21:00 horas, en la Parroquia de Santa Cruz (C/ Atocha, Nº 6). La entrada es libre. Creo sinceramente que una de las cosas buenas que podemos hacer a quienes apreciamos es recomendarles acudir a un recital de Kantika, sean asiduos o no a los eventos musicales, cualquiera que sea su edad: la experiencia siempre resulta inolvidable y enriquecedora.

Pero hay más: el pasado día 15 salió a la venta el dvd del “Requiem” de Karl Jenkins, grabado el 21 de Abril en el Palacio Euskalduna de Bilbao en su estreno en España. De él me ocuparé en breve porque me acaba de llegar (Gracias Rafa, Izaskun y Alain, es el regalo más bonito que me hacen desde… la anterior grabación). Tiene una pinta fantástica, con esa escenografía tan sugerente. A ver si me entero de dónde se puede adquirir y lo publico junto con la reseña.

Felicidades por el nuevo dvd, chicos, y felicidades anticipadas por el concierto del viernes, a vosotros y también al público que asista, porque estoy seguro de que va a resultar todo fantástico. Como siempre.

Album 19 mayo, 2007

Escrito por emejota en : Kantika, Música , 3 comentarios , trackback

Kantika y Mariano Jimenez“Muy buenas tardes y nuestra más cordial bienvenida a todos: al público que nos acompaña, a Basilio Astúlez y a su coro de chavales.

Esta tarde siento una satisfacción especial al dirigirles estas breves palabras porque fue un empeño personal intentar traer hasta aquí al coro de Basilio Astúlez después de tener la oportunidad de ver una breve actuación suya en la pantalla del televisor las pasadas navidades. Lo que vieron mis ojos en aquella ocasión fue una formación singular, con un atuendo, un repertorio y una manera de escenificar ese repertorio nada convencional y con una calidad y una calidez vocal extraordinaria. Pero sobre todas estas cosas había alma, duende. La música puede ser un milagro que pone en comunicación algo que sale del corazón y que de manera invisible pero poderosa llega a otros corazones. Y conforta.

Cuando ví a estos chavales en un dvd y todavía estaba bajos los efectos de la primera impresión escribí un breve artículo que empezaba diciendo: “Yo lo veía todo negro hasta que Basilio Astúlez irrumpió con su coro de colores en la pantalla y, desde entonces, me reservo el último rato del día para disfrutar con ellos”. Y es cierto. Todavía lo hago, a diario. Ellos no lo saben pero reconozco cada uno de sus rostros aunque no conozca sus nombres; me hacen partícipe de su regalo a diario. Me pongo delante de la pantalla, a oscuras, en ese momento en el que te relajas tras el ajetreo del día y me dejo llevar por las piezas que interpretan y de las que ya conozco de memoria todos sus detalles: las evoluciones de las melodías, los hermosos contrapuntos que juguetean con ellas, el movimiento de los cuerpos, el solo de piano prodigioso que brota de las manos de Itziar Bilbao en un momento determinado, la alegría de las palmas, las sonrisas de satisfacción de los rostros… Y vuelta a empezar desde el principio para disfrutar de las piezas, por enésima vez.

No les extrañará entonces que en estos breves minutos que comparto escenario con ellos me sienta como en aquella película de Woody Allen en la que la protagonista va todos los días al cine a ver la misma película hasta que un día atraviesa la pantalla y entra dentro de ella. Así es como me siento.

(risas del público)

En fin; conseguir el compromiso y la entrega a la exigente disciplina del trabajo por parte de un grupo de chicos y chicas en edad adolescente no es cosa fácil y ese es uno de los méritos de Basilio Astúlez. Y ha sabido aprovechar la feliz ocasión para extraer, canalizar y modelar sabiamente el enorme potencial de energía juvenil que atesoran estos chavales. Desde luego, para conseguir todo esto que vamos a presenciar se requiere algo más que talento, trabajo y voluntad: se requiere afecto y confianza. Y alegría. Hay en estos chavales afecto hacia Astúlez, y emana de ellos la confianza y la soltura de quien disfruta con lo que hace y se entrega e integra felizmente en el conjunto. Y todo eso trasciende el escenario poderosamente y lleva el colorido al corazón del oyente que a duras penas puede resistirse a sumarse a esa exhibición de gozo. Porque la principal lección que nos dan los chicos y chicas de Astúlez es, fundamentalmente, esa: recordarnos que la música es, ante todo y sobre todo, gozo. Puro, maravilloso y reconfortante gozo.

Termino ya. A Basilio y a sus chavales, muchas gracias por estar con nosotros; gracias por lo que habéis cantado antes en otros lugares y gracias por lo que llevaréis en el futuro al corazón de las personas que tengan la fortuna de encontraros en el camino. Es un verdadero placer dar paso a una experiencia que, les aseguro, no les va a dejar indiferentes. A todos, muchas gracias.”

(Transcripción de la presentación de la actuación de Kantika Korala en el Teatro “Benjamín de Tudela”, hoy hace un año. Me resultó simpático el hecho de que, una vez terminado el concierto, los dos folios habían desaparecido del atril. La grabación y la copia del disco duro han permitido recuperar ese momento)

Estreno 21 abril, 2007

Escrito por emejota en : Kantika, Música , 8 comentarios , trackback

Esta tarde, el Palacio Euskalduna de Bilbao acoge el estreno en España del “Requiem” de Karl Jenkins a cargo de las formaciones musicales del Conservatorio de Leioa: Kantika Korala y Coral “San Juan” y la Joven Orquesta de Leioa. Se repite, de esta manera, la experiencia que tuvo lugar en Octubre de 2005 en el mismo auditorio con el estreno de la “Mass of the Children” de John Rutter, de quien hablábamos el otro día y podemos volver a hacerlo si haces click aquí. El “Requiem” de Jenkins sigue la habitual distribución de la misa latina de difuntos pero incluye cinco poemas haiku japoneses. En este sentido, Basilio Astulez declaraba el otro día en la presentación del evento que “la iluminación, vestuario y decorado transmitirán la filosofía zen a través del rojo, blanco y negro”. La partitura ha sido adaptada a partir del original, de sonido electrónico, por Margarita Lorenzo de Reizábal, directora general del asunto, con el visto bueno del autor. Personalmente, el Requiem de Jenkins me parece un poco tostonudo en algunos momentos pero el trabajo que hayan hecho Lorenzo y Astulez, cada uno en su parcela, me parece un estímulo más que suficiente. Pues eso, esta tarde.

Pongo el anuncio porque me lee una “jartá” de gente de por allí y alrededores y porque cuando buscas en Google “Kantika Leioa” o parecido te sale este blog en primer lugar (no tengo la culpa) y la gente lleva semanas llegando hasta aquí a través del buscador pidiendo info de la noticia. Eso me hace pensar en dos cosas: en primer lugar me extraña un poco que una formación que ha alcanzado una notable proyección carezca de un simple web oficial a estas alturas de la era de la información pero en segundo lugar casi me alegro, fíjate, porque así me entero de la agenda sin siquiera preguntar. Me explico. Como he dicho antes, cuando pones “Kantika-Leioa” o similar en Google lo primero que te sale es este blog así que cuando la estadística empieza a detectar la entrada de medios de comunicación y particulares que llegan de la mano de Google mediante cadenas de palabras como “requiem jenkins kantika” pues ya tienes la noticia como si fuera uno de esos antiguos teletipos que escupían el titular como en telegrama. Ya sólo te queda investigar un poco, preguntar, acudir a los medios locales (locales de allá) y confirmarlo. Eso es lo que ha pasado en las últimas semanas.

Luego hay una segunda parte en este asunto a la que asisto entre divertido y perplejo y es la cantidad de gente que me escribe por mail y las cosas que dicen. Hay gente que me escribe:

-creyendo que soy el manager (!)
-pidiéndome partituras de las obras que cantaron ayer en no sé dónde (!)
-poniendo a parir tal o cual aspecto de la interpretación de una obra del disco (a mí que me registren, oiga)
-elogiando tal o cual ídem (ídem).
-preguntando el nombre de la chica de la diadema (?) o que le diga “al rubio que ta mu weno” (!?!?) (frase textual)
-solicitando el calendario de próximas actuaciones.
-pidiendo discos.
-(y puntos suspensivos, pero no sólo tres como se acostumbra a poner. Más)

Y yo hago como las Casas Reales: ni confirmo ni desmiento, es decir, que no digo nada y punto, no contesto, total, qué voy a decir si no soy ninguna de las cosas anteriores. Yo en este asunto sólo hago como decía Dámaso Alonso: hacer crítica de lo que me entusiasma. Pero me resulta chocante la capacidad de difusión que puede alcanzar un simple apunte en un blog personal perdido en un rincón de la galaxia de la Blogosfera: ya son más de dos mil personas las que se han detenido ante la reseña del cd/dvd y aunque he leído en la prensa afirmaciones del tipo “lo importante no es vender discos, sino hacer música” por parte del entorno, resulta llamativo que el Director General Comercial de una discográfica gorda que distribuye dicho cd/dvd haya colado un spot en el post correspondiente (spot, post, ha salido una frase un poco disléxica). A un Director Comercial sí que le importa vender discos, lógicamente, como lógicamente les importará a todos en el fondo, digo yo. A mí me importaría si lanzara un disco al mercado porque si no… para qué lo lanzo, no? Pues lo lanzo para dar a conocer lo que hago y las ventas confirmarían que lo que hago tiene aceptación. En fin, como dije en su día a mí no me importa lo del anuncio gratis de la discográfica porque yo a los chavales les apoyo pero quizá no estaría de más que los mayores se pusieran un poco de acuerdo.

Yo a la tarde no voy a poder ir, me pilla muy lejos; pero si va alguien podría contar qué tal. Gracias por anticipado. Y a ellos, suerte.

Aliento 20 febrero, 2007

Escrito por emejota en : Kantika, Música , 5 comentarios , trackback

Yo sigo buscando el latido de las cosas y allá arriba, en el escenario, la vida late con fuerza, sobre todo en esos breves instantes de vibrante silencio que van del aplauso de bienvenida al momento en el que empieza a sonar la música. ¿Hemos pensado alguna vez qué sucede en esos instantes, nos hemos preguntado qué se siente, qué cosas pasan por la cabeza? Vamos a tomarle el pulso a ese latido en este post. Mientras subes el volumen de los altavoces o te pones los auriculares, que luego habrá que acercar bien el oído, te pongo en situación: Palacio Euskalduna de Bilbao, 23 de Octubre de 2005, Auditorium principal, el rumor de 2164 butacas y 50 niños y su director en escena, aguardando; estamos a oscuras y cada uno de los niños lleva entre las manos una lucecita que dibujará en el aire la coreografía de un canto ancestral japonés. Todo está dispuesto y todos ocupan su lugar en el amplio escenario, en silencio, a falta de que transcurran los veinte segundos que necesita el piano para abrir la puerta a la actuación. Ha llegado la hora. Todo el esfuerzo empleado con anterioridad, el trabajo realizado, los deseos y las ilusiones puestas en él, descuentan sus últimos segundos. Apenas veinte. Camuflado entre la oscuridad, suspendido del alto techo, el indiscreto micrófono capta en esos momentos de tensión un susurro de aliento que sólo oyen ellos y que ahora lo podemos vivir nosotros. ¿Lo oyes?

Click para escuchar. Mp3, 235 k.

© Baraha/Estudios T.Pete

Kantika 16 enero, 2007

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KantikaKantika, el coro de colores que dirige Basilio Astulez, nos presenta una amplia muestra de su buen hacer en un cd + dvd primorosamente editado. Que Kantika deje su huella en un soporte permanente es una idea impagable porque la trayectoria de un coro de niños tiene, por razones obvias, un recorrido temporal no muy largo. Aquí hay otra circunstancia a añadir a la celebración: la actual formación de Kantika posee las condiciones para ser recordada en el futuro como algo excepcional e irrepetible. Sólo por eso ya es una fiesta la noticia de la aparición de este trabajo.

Pero luego está el contenido que recoge una amplia muestra (21 piezas) del repertorio de este singular coro de chavales de Leioa. Kantika es una formación todoterreno; aborda y borda los estilos más dispares: de la esencia del folklore vasco a las más abruptas y estimulantes vanguardias sin olvidar las incursiones en parajes exóticos.

El elaborado dvd que acompaña este trabajo vuelve a traer a la palestra, inevitablemente, el debate entre la armonización del lenguaje músical y el de las imágenes. Kantika es un coro estético pero no estático y la cámara tiene en lo primero un festín puesto en bandeja y en lo segundo una llamada a la prudencia. Un deslizamiento de la steady o un travelling acompañando el movimiento de barrido horizontal de los brazos (“Niska Banja”) funciona como eficaz herramienta que ayuda a poner de relieve la expresión de la coreografía; sin embargo, la fragmentación del montaje quizá conlleva ciertos riesgos al dejar escapar alientos (“Can you hear me?”). Y es que en Kantika la fragmentación del montaje la lleva a cabo el propio espectador a partir del plano general del conjunto; es el espectador quien selecciona los rostros y los encuadres incitado por lo que escucha. Por eso son las piezas que presentan a la formación en escenario las que mejor funcionan, sin menosprecio del esfuerzo (condiciones climáticas adversas incluídas) del rodaje en exteriores. Porque el color de Kantika está en el calor de todas sus voces pero indudablemente también en el carisma y la presencia escénica que emanan ciertos rostros como queda evidenciado en los comentarios que se recogen entre quienes han tenido oportunidad de verlos en algunas de sus actuaciones aquí y al otro lado del océano (algunos de los medios mexicanos que siguieron su gira del verano de 2006 y que solicitaron la reproducción del material gráfico propio publicado en su día en este blog así se manifestaron en sus posteriores comunicaciones vía e-mail y lo mismo las numerosas visitas que llegan hasta aquí a diario a través del buscador Google)

De todas formas, esta reflexión personal no quita para afirmar con rotundidad que dicho dvd es complemento imprescindible para testimoniar una de las aventuras musicales más estimulantes que nos han salido al paso en muchísimo tiempo. Todo fluye con pasmosa naturalidad de las gargantas de estos chavales cuyo mayor logro está más allá de la perfecta afinación y emisión en las voces o en el acierto siempre preciso y precioso en el fraseo: Kantika late, vibra, reinventa esa dimensión maravillosa de la música que es la de la comunicación profunda a través de un lenguaje de emociones al que el oyente se entrega sin oponer resistencia. De ahí que presenciar una actuación de Kantika sea siempre un acontecimiento donde uno se siente parte de ellos y ellos pasan a formar parte de uno mismo. Ahí reside el secreto que ilumina de colores los corazones y los reconforta: Kantika se vive.

La enhorabuena para ellos y para todos nosotros.

Kantika 21 mayo, 2006

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Kantika korala

Creo que fue Ignacio de Loyola quien dijo que “la admiración produce silencio” y quizá por eso ayer me sentí incapaz de escribir una sola palabra de lo acontecido en el concierto de la Kantika de Leioa. Luego están las emociones: puede que una imagen valga más que mil palabras pero para determinadas emociones el diccionario no tiene palabras. O yo no sé encontrarlas.

Describir lo vivido ayer no es cosa fácil y se acumula en mi memoria como un caleidoscopio hecho de trocitos de momentos: unas palabras de afecto, una mirada tímida, abrazos calurosos, lágrimas de varios colores, sonrisas de colores varios y la muestra palpable y palpitante de que lo de estos chavales es un milagro.

Entrar en el auditorio a primera hora de la tarde y encontrármelos sentados en las butacas con su pequeño equipaje entre las piernas ya me produjo una sensación muy peculiar: todos esos rostros me eran familiares porque los contemplo cada noche en el monitor al final de la jornada y me hacen partícipe de su regalo, aunque desconozco sus nombres. Y ahí estaban. Me sentí como aquella película de Woody Allen en la que la protagonista va diariamente al cine a ver la misma película hasta que un día atraviesa la pantalla y entra dentro de la historia.

Kantika KoralaA partir de ese instante, cada cristalito de color del caleidoscopio de la memoria atesora una historia hermosa: el estupor, compartido por los técnicos presentes, ante la perfecta y armoniosa disciplina en el ensayo; el momento en que me dirigí a ellos para darles la bienvenida y decirles que me acompañan todas las noches un ratito y notar la sorpresa en sus ojos y el atisbo de unas sonrisas; confesarles que me han hecho feliz y que lo agradezco de corazón y que por eso los había traído hasta aquí, para compartir esa felicidad con otras personas; la respuesta a esa confesión en forma de cariñosos aplausos y semblantes sonrientes. Y luego la emoción de la actuación: la alegría de ese Kyrie escrito en lenguaje de jazz, de irresistible belleza; una reprimenda en japonés y una canción escenificada en lenguaje de sordos, “Can you hear me?” (¿Puedes oirme?), que no se refiere a las palabras dichas sino a lo que se dice desde el corazón y que me hizo saltar las lágrimas viendo a aquellos chavales que se llevan una mano al oído y otra al corazón y te miran y yo les contestaba por dentro que sí, que sé de que hablan, cómo no saberlo si les escucho todas las noches porque son el bálsamo que necesita mi corazón.

Luego el pequeño susto por el desmayo de dos niñas (el calor, el esfuerzo; estas criaturas se dejan la piel), la asistencia inmediata, las palabras de consuelo cuando compruebas que el disgusto que se apodera de ellas les duele más que su desfallecimiento. Y el final clamoroso con la sala puesta en pie rendida ante el milagro que estos chicos han hecho posible al hacer de la música una prodigiosa, pura y directa comunicación entre los corazones, consiguiendo uno de esos raros momentos en los que el tipo de música o el acierto en la interpretación son cosas que pasan a un segundo plano porque lo que importa verdaderamente en esos instantes es la vivencia gozosa de un hecho irrepetible. Perderse momentos así, por escasos, es algo a lamentar.

Después, en el lunch, lo primero que buscas con la mirada es a esa criatura y te asombra y te regocija encontrártelo correteando entre risas con un bocadilllo en la mano. Y al pasar a tu lado se detiene y te sonríe. Y así podría seguir mostrando una infinidad de cristalitos de colores de este caleidoscopio de emociones (cada cristalito conteniendo su particular historia: la expresiva timidez de Ander, el piano que extrae Itziar del piano sin que el piano se de cuenta) que la visita de ayer ha provocado en mi interior y que va a dejar en mí, estoy convencido, una huella imborrable.

Al final descubrí que alguno de ellos se llevó del atril desde el que presenté el concierto el par de folios donde había anotado unas palabras. En ellas citaba el encabezamiento del post que les dediqué en su momento: “Yo lo veía todo negro hasta que Basilio Astúlez y su coro de colores apareció en la pantalla del televisor”. Hoy este blog lleva registradas, hasta el momento, 21 entradas desde Bilbao. Todas vienen de Google mediante las cadenas de palabras “Yo lo veía todo negro Kantika”; “Yo lo veía todo negro colores tudela” y similares. Y me he reído mucho.

Enhorabuena y gracias por todo, chicos. Gracias por la visita de ayer; gracias por las visitas que habéis efectuado antes a otros lugares y gracias por lo que llevaréis al corazón de la gente que en el futuro tenga la suerte de encontraros en el camino. Yo os seguiré viendo todas las noches en el monitor.

Colores 1 febrero, 2006

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Leioa Kantika Korala

Yo lo veía todo negro hasta que Basilio Astulez irrumpió con su coro de colores en la pantalla del televisor y, desde entonces, me reservo el último rato del día para disfrutar con ellos. Supe de su existencia las pasadas navidades gracias a mis amigos Izaskun y Alain, que me regalaron un dvd grabado el pasado octubre en el Palacio Euskalduna de Bilbao con la música de los alumnos de la Escuela-Conservatorio de Leioa. A ver qué te parece, me dijeron, y cuando puse el dvd por la noche me encontré con la sorpresa de colorines.

Ocurre que empieza el concierto y lo primero que aparece es la Coral de chavales de Astulez interpretando tres obras nada convencionales: algo oriental, algo africano (quizá), todo mágico. La puesta en escena tampoco es convencional, y no sólo por el despliegue de colores sino porque los chavales mueven sus cuerpos siguiendo una coreografía irresistible al compás de lo que sale de sus gargantas, voces primorosamente formadas. Y el resultado te hipnotiza. Que me lo digan a mí: es “culpa” de Basilio Astulez que, todavía, no haya podido ver el resto del concierto, pero es que me pongo delante de la pantalla, a oscuras, en ese momento en el que te relajas tras el ajetreo del día y me dejo llevar por esas tres breves piezas de las que ya conozco de memoria todos sus detalles: las evoluciones de las melodías, los hermosos contrapuntos que juguetean con ellas, el movimiento de los cuerpos, el solo de piano prodigioso que brota de las manos de la joven pianista en un paréntesis de la obra japonesa, la alegría de las palmas, las sonrisas de satisfacción de los rostros. Y vuelta a empezar desde el principio para disfrutar de las tres piezas, por enésima vez.

Es evidente que nadie como Astulez es consciente de lo que tiene delante de sí: haber conseguido el compromiso y la entrega a la exigente disciplina del trabajo por parte de un grupo de chicos y chicas en edad adolescente no es cosa fácil. Y ha aprovechado la feliz ocasión para extraer, canalizar y modelar sabiamente el enorme potencial de esa energía juvenil, que en escena requiere una dirección mínima, una indicación ocasional ahora, un gesto discreto después, porque el trabajo de conjuntar armonía y disciplina está perfectamente hecho de antemano. Para conseguir todo eso se requiere algo más que talento, trabajo y voluntad: se requiere afecto. Hay en esos rostros tanto respeto como admiración hacia Astulez, y emana de ellos la confianza y la soltura de quien se encuentra inmerso en el disfrute propio que se entrega e integra felizmente en el conjunto. Y eso trasciende el escenario poderosamente y lleva el colorido al corazón del oyente que a duras penas puede resistirse a sumarse a esa exhibición de gozo. Porque la principal lección que nos dan los chicos y chicas de Astulez es, fundamentalmente, esa: recordarnos que la música es, ante todo y sobre todo, gozo. Puro, maravilloso y reconfortante gozo. Qué preciosidad.