Album 7 March, 2010
Escrito por emejota en : Album, Kantika, Música , 1 comentario
Creciendo.
Galáctico 29 January, 2010
Escrito por emejota en : Música , 4 comentarios
Hay una sala sinfónica grande y abarrotada de gente esperando a que salga Lang Lang, el pianista galáctico. Nadie sabe aún que cuando termine el concierto, Lang Lang dejará caer su pañuelo impregnado en sudor así, en vertical, suavemente, como quien deja caer una pelota a ver si rebota, a alguien sentado en la primera fila. El gesto es lisztiano total pero la ciencia adelanta que es una barbaridad y ahora, con el ADN que hay en ese pañuelo, se pueden fabricar muchos Lang Lang. Este chico no ve CSI, parece. En fin. Desde su debut en el Carnegie Hall hace cinco años hasta este momento han pasado muchas cosas, pero todas armonizan poco con cualquiera de las 88 teclas del piano. Lo dice el mismo programa de mano. Dentro hay una página a todo color en la que Lang Lang anuncia unas Adidas modelo exclusivo Lang Lang. Incluyen el precio. Hay otro anuncio donde Lang Lang promociona la bufanda Lang Lang y otro donde anuncia su autobiografía. Hay quien puede escribir una autobiografía sin escribirla (la escribe otro) y sin haber cumplido los 30 pero pocas personas tienen en su haber el hecho de que un padre te ponga a tocar el piano todo el santo día y que al errar un pasaje te ordene con 8 años que te suicides porque eres un fracaso. Lang Lang cuenta eso en una televisión con esa sonrisa suya que tan bien congenia con la cámara pero el que le mira siente una cosa extraña, un asco al padre de Lang Lang y una tristeza por ese Lang Lang que en la última semana ha hecho el gamberro en un programa de la tele pasándoselo bomba, ha tocado en Valencia, tuvo una intoxicación de pescado en Zaragoza que lo mantuvo en el baño un par de días, tocará en unos minutos en esta sala donde los abrigos de piel y la mezcla de perfumes recuerdan con espanto el pasillo de fumigadoras de la planta baja de El Corte Inglés y después se marchará a Madrid. Y todo por no haberse suicidado, desobedeciendo a su padre.
Faltan unos minutos para que Lang Lang salga al escenario y, para amenizar la espera, el programa de mano hace una insólita enumeración de logros en el apartado biográfico, a saber: es imagen de Sony Electronics, Audi, Versace (de Versace son los trajes que luce en los conciertos) y de la compañía financiera Aegon. Y cuando necesita viajar en avión privado vuela con un jet Bombardier. La marca Steinway ha creado cinco versiones del piano Lang Lang ™ Steinway, utilizando por primera vez en 150 años de historia el nombre de un artista para bautizar un piano. Y la bufanda, las Adidas y el reloj (hay un reloj).
Me pregunto si ese Haydn perfecto que sonó en el Carnegie Hall, maravillosamente coreografiado con el gesto, habrá sido el responsable de todo esto en tan poco tiempo o, al revés, si se habrá vuelto un spot también. Despejamos dudas porque Lang Lang sale al escenario. Es bajito, delgado, sonríe pero no tanto como lo hace en otros lugares, saluda educadamente con gesto lento, se ha cambiado el pelo, se sienta ante el Steinway y sin concentración previa se introduce en una sonata de Beethoven iniciando una rutina diaria en la que lo único que cambia es el escenario.
El recital transcurre y Lang Lang suena a Lang Lang: impecable en los dedos, irregular en la interpretación. Borda un pasaje con una madurez asombrosa y lo culmina con una incongruencia de estudiante de grado medio. Da la sensación de que bucea dentro de la música pero que de pronto sale a respirar y pierde la concentración o se distrae viendo el paisaje. A veces, la concentración, o el trance, alcanza movimientos enteros, como la maravilla que hace con el tiempo lento de la tercera sonata de Beethoven. Mérito especial porque este público se empeña en que suenen más sus toses que las teclas del Lang Lang (piano) que pulsa el Lang Lang (pianista). Una cosa es un ataque de tos irremediable pero otra es una tos como quien eructa en el cuarto de estar de su casa mientras ve Los Simpson. Así es este público, por muchas pieles que lleve encima. Sospecho que alguna tos será producida por una reacción alérgica a este zumo de perfumes dulzones que flota en el aire.
Lang Lang vuelve a sentarse para zambullirse en la Appassionata pero ya el arranque indica que Lang Lang no está ahí dentro, sino fuera, y que tiene prisa. Todo suena en su sitio, ahorrando fuerzas, eso sí, pero todo en su sitio. Y nada más. Luego llega la novedad: el artista que vino de Oriente aventurándose en la Iberia de Albéniz, y su Evocación, preciosa, es más preciosa cuando Lang Lang la hace sonar pero su Corpus en Sevilla suena a Imagen de Debussy sin ese condimento que yo no sabría definir pero sí detectar. Me pregunto cómo sería posible que las manos diminutas de una Alicia de Larrocha duendearan de esa forma y las manos imponentes y flexibles de este chaval que cuando se pone a impresionar con las paráfrasis de Liszt hace vibrar al mismísimo piano no se inmuten. La pregunta que me hago es retórica pero no deja de sorprender un poco.
Tocar Prokofiev al final consigue ahogar las toses con su potente artillería pero enfría a un auditorio que ha cumplido el trámite: poder decir que ha visto a Lang Lang y que todo maravilloso y estupendo pero ya es hora de ir a casa a ver la tele. Lang Lang no parece muy decidido a hacer un bis, yo creo que está un poco desconcertado; quizá por eso cuando finalmente se decide a hacerlo saca de la manga un seguro que le librará de hacer un bis al bis: el cristalino primer estudio del Opus 25 de Chopin. Suena primorosamente en unas teclas que apenas parecen pulsadas sino rozadas y súbitamente suenan sendos cañonazos que no vienen a cuento y que nos descolocan, confirmando que este chico vale mucho pero vuela tan alto que no posa los pies. Lo hace a ratos, cierto, pero se cansa pronto. La impresión que da Lang Lang es la de ser un niño que sabe que juega a un juego serio. A veces juega a que no es un juego serio. A veces sí. Después se sube al avión y al día siguiente repite en otro jardín de infancia y todo sin perder la sonrisa y sin haberse suicidado el día que su padre se lo ordenó.
Allegro 25 January, 2010
Escrito por emejota en : Música , 3 comentariosDespertó el Concierto para Mandolina de Vivaldi, el célebre, sí, ese, despertó en una cadena de televisión, en un anuncio que anunciaba a otra cadena de televisión con muchos canales, pero dio igual cuáles y cuántos porque giré un poco la cabeza como quien ha escuchado un sonido atrayente o extraño o inesperado, da igual porque el gesto es el mismo, el de poner la oreja en primer plano, y los ojos se cerraron para recibir, de nuevo, esa melodía que para mí representa la esencia de lo que se cuece en la música barroca en general: esa aparente simplicidad feliz que parece ocultar una sombra dramática, que cuando sale, sale y nada la para pero otras veces ahí se queda, como insinuando que ahí está, el pulso igualmente feliz, constante, bien sonoro, en relieve, un pulso que goza de una vitalidad y una salud asombrosa y quiere presumir de ello anunciando que es él quien bombea las curvas de la melodía, los toboganes de la armonía deslizándose a través de círculos de quinta gozosamente inacabables y la transparencia formal. Tan transparente que parece decirte, así, hazlo, prueba. Pero no puedes.
Qué habría en la cabeza de este Antonio Vivaldi para fabricar cosas así, tan felices y tan melancólicas, por separado y juntas en transparencia, que de todo tiene. Qué alegrías o qué frustraciones disimuladas en este pulso incesante que parece decir adelante, adelante, y lo dice con ánimo mañanero, expresión que en noctámbulos como yo significaría una cosa muy distinta a la que quiero dar a entender. Pones la tele un rato, te anuncian otra tele con muchas teles dentro pero con lo que te quedas es con un Vivaldi que te lleva a otros Vivaldi, como en una modulación que, a veces, reexpone el tema principal, esto es, el Concierto para Mandolina, ese, sí, el célebre. Y creo yo que quedarse con eso es un fracaso publicitario cuando de enterarte de la oferta de mogollón de canales se trataba pero qué más dará si la música de este hombre no necesitó del Canal Viajar ni del Disney Channel porque en esa Venecia de mareas y mareos stendhelianos, de lienzos de colores vivos y nubes de algodón muy gordas y blandas, ni falta que hacía. Qué preciosidad y qué misterio el de esta música tan sencilla. Qué difícil es lo sencillo.
Adviento 29 November, 2009
Escrito por emejota en : Análisis, Música , 4 comentariosBach dirigió por primera vez su Cantata BWV 61 el 2 de diciembre de 1714, el primer Domingo de Adviento. Tras ser nombrado Kantor en la iglesia de Santo Tomás en Leipzig, en 1723, la recuperó incorporándola a su primer ciclo de Cantatas de Leipzig.
La inusual conclusión de la obra sustituye el tradicional Coral por un breve movimiento que ilustra, deliciosamente, la capacidad de Bach para iluminar el sentido del texto con sonidos, creando una imagen musical del mismo. El texto dice lo siguiente:
Amén, amén.
¡Ven, hermosa corona de alegría,
no te demores más!
¡Te espero impaciente!”
La idea principal es la de la espera y el ansia ante el advenimiento de Jesús. Y la música contribuye a realzar esta idea de varias maneras:
1. En primer lugar, la multiplicación entre las voces del coro de la palabra “Ven” (“Komm”, en alemán). Ven, suena en las sopranos y en los bajos; ven, se repite con insistencia entre las contraltos y los tenores. Eso subraya la impaciencia, las ganas.
2. Hay un momento muy especial coincidente con el verso final. Al entonar las palabras “Te espero impaciente”, el coro canta una escala musical completa en sentido descendente, es decir: do, si, la, sol, fa, mi, re, do. Así de sencillo y de eficaz. Porque el efecto es evidente: se trata de la ilustración musical simbólica, la llegada desde las alturas, del Hijo de Dios.
3. Mientras esto ocurre y las voces descienden, los instrumentos comienzan a hacer el movimiento contrario, ascendiendo hacia los agudos. Al mismo tiempo, Bach aprovecha las últimas voces que se han quedado rezagadas con el “amén” para hacerles prolongar la vocal inicial, la “a”. El efecto es precioso: mientras los instrumentos “alzan” la vista hacia arriba, las “aes” de las voces sugieren la imagen del asombro y de la sorpresa, las bocas abiertas en actitud de asombro y de anhelo ante el inminente advenimiento.
Visto así, sobre el papel, parece complejo. En el conjunto sonoro, que es donde hay que “verlo”, es de una sencillez y una eficacia pasmosa.
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¿Lo escuchamos de nuevo?
Identidad 28 November, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 2 comentarios
En la realidad pasan cosas más extrañas que en la ficción, de ahí mi admiración por los que son capaces de fabular historias sacadas de la manga. Iba un día, no hace muchos, caminando por la calle cuando me topé con un cartel publicitario que preguntaba: “¿Quién es Emejota?”. Sustitúyase el nombre que me identifica en este norte imaginario de palabras con el nombre que me corresponde cuando no estoy tecleando y después imagínese mi asombro al leer de nuevo la pregunta “¿Quién es Emejota?” que figuraba en el cartel. Creo que yo, me respondí al mismo tiempo que respondía a la pregunta que me formulaba el cartel. Me pareció todo muy raro y miré a mi alrededor como si hubiera hecho algo malo esperando que no mirara nadie. Bajo la pregunta, impresa en el cartel, figuraba la fecha de hoy, un lugar y una hora, las 20:30. Me entró cierto morbillo. Vas por la calle, un cartel pregunta quién eres y por si no lo tienes claro te prometen contestación proponiéndote una cita con lugar, fecha y hora.
Efectuada la llamada de teléfono correspondiente, bajo una lluvia de hojas de otoño y mientras avanzaba por las calles, supe que Coral Barañáin preparaba un concierto con la integral de mi obra vocal. Y eso, Qué integral y Pero ya da para llenar un programa, fueron tres preguntas que formulé, de eso estoy seguro, lo que no recuerdo es en qué orden.
Hay un momento de incredulidad, inducido por la visión del cartel, en el que por una parte te dejas llevar como si siguieras una broma pero al mismo tiempo algo por dentro empieza a decir ay ay ay y glups, todo al mismo tiempo. A veces caminas bajo una lluvia de hojas de otoño y te entran sudores de primavera, sobre todo cuando a través del auricular te enteras de los detalles y la cosa pinta en serio. Tan en serio pinta que tecleo a unas horas de salir en coche para allá y tengo una sensación de curiosidad y pudor, un algo que no sé yo y al mismo tiempo un agradecimiento a toda la gente involucrada porque me consta que lo hacen con mucho afecto y muchos sudores invertidos.
Una historia que empieza con tintes surrealistas todavía guarda en el tintero algo para el epílogo: tengo prohibida la entrada en el auditorio hasta una hora determinada y esa orden, lejos de producirme ese cosquilleo como de víspera de sorpresa de fiesta de cumpleaños, me produce cierta alarma. Qué me encontraré, si, total, las partituras ya las conozco y en ellas no hay corcheas sorpresa ni acordes escondidos. También tengo aviso de que me pase por taquilla a recoger las invitaciones que están a mi nombre, pero creo que quien me ha dejado el aviso no es consciente de la escena que se va a producir, buenas tardes, buenas tardes, tengo unas invitaciones reservadas para Quién es Emejota, me dice su nombre, por favor?, soy Emejota. A partir de entonces, cuando se enciendan las luces del escenario, se supone que voy a saber algo más de mí. No sé si mirar con atención o girar la cabeza con disimulo hacia otro lado. Depende de quien resulte ser.
Des-Concierto 14 November, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 4 comentarios
En el teatro, en el espectáculo “PaGaGnini”. Mientras el público va tomando sus asientos, suena en la sala una Suite Inglesa de Bach al clavecín en lo que parece un hilo musical trenzado por una delicada voz en off que anuncia la progresión de los movimientos de la obra. En el escenario, un cortinaje emperifollado y rojo guarda celosamente el misterio que, en breves minutos, quedará al descubierto.
(En el hilo musical, la suave voz anuncia la llegada de la no menos suave Zarabanda de Bach)
Una de las grandezas del teatro es esa. Que en un mismo espacio físico, separado por la frontera del telón, convivan de pronto dos realidades; que una nueva y tangible realidad invada la realidad cotidiana.
(Se abre el cortinaje plegándose en arrugas simétricas, no menos emperifolladas)
La salida a escena del maestro Ara Malikian ya es, en el gesto y el movimiento, un trazo fabuloso digno de un cartoon de Chuck Jones, y el efecto sonoro que acompaña su porte rimbombante sirve de preludio a este concierto que es el pretexto para un des-concierto genial donde se armoniza el talento musical con los acordes perfectos de la pantomima, el difícil virtuosismo del gag redondo y el slapstick ocasional. Lo que produce hilaridad y admiración a partes iguales es asistir a este perfecto disparate y comprobar que se trata de un disparate perfecto, inesperado, imprevisible, a veces tierno, muchas veces gamberro, hiperbólico todo el rato y, sin embargo, cuidadosamente afinado y atinado.
Otra de las grandezas del teatro la viven los actores, y en ocasiones, como en instantes de esta función, puedes sentir algo parecido a un atisbo de lo que tiene que ser esa vivencia. Baja del escenario en mitad de la representación uno de los miembros del cuarteto y conforme se acerca por el pasillo central del patio de butacas asistes a un insólito acontecimiento: el personaje que estaba arriba se deja allá algo que deja al descubierto aquí a la persona que hay debajo, y sientes la respiración agitada tras tantas piruetas, y ves el sudor en el rostro mientras con mirada tierna y chaplinesca declara su rendido amor por una espectadora
(mira tú por dónde, la vecina)
y con la risa de fondo del aforo, como en las sitcom pero sin enlatar, notas al actor convertido en ese momento en un personaje que ha engullido al actor, abstraído de un público y, sin embargo, pendiente y entregado a él. Esa dualidad me fascina. Un actor no lo es del todo hasta que no experimenta en propia piel eso y consigue salir victorioso. Todo lo que anula y mata el cine, con sus esperas interminables, late fuerte en el escenario de un teatro. Aquí la impostura es más grande porque el encuadre es mayor, mucho mayor que los 35 milímetros del celuloide, pero también es grande, muy grande, todo lo demás. Aquí el actor está en guardia continua, sostiene el compás de los tiempos, dirige a la orquesta del público con el gesto. Un actor en el escenario de un teatro vive el doble, se vive a sí mismo y se vive en el personaje. Y si consigue traspasar el patio de butacas vive, además, en cada una de las personas que le contempla.
Gran ovación a los maestros que abandonan ya el escenario.
Fuga 11 November, 2009
Escrito por emejota en : Música , 5 comentarios
Ton Koopman. Manos y pies en Bach.
Himno 16 August, 2009
Escrito por emejota en : Música , 5 comentariosAudio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.
Coro de Santo Tomás de Leipzig. Grabación en directo.
Sonata 10 August, 2009
Escrito por emejota en : Música , 7 comentariosTe tumbas en el sofá a media tarde para relajarte un poco y por los auriculares suena una música de 1773, algo que siempre deja algo perplejo. El único latido temporal, el único aliento que nos llega de entonces está en la música, en el tiempo que tarda una nota en convertirse en otra, en la estela que deja una escala ascendente o en la disolución de un acorde tras el que surge un silencio que también late y por el que llega un rumor como de pasillo largo y ventanales con cristales irregulares que miran a una tarde como esta pero con fuente escupiendo agua al verano.
Suena Haydn, la Sonata para piano número 36, deliciosa pieza en todas sus partes, primera, segunda y tercera, y nos advierte el locutor del podcast, que lo fue antes de Radio Clásica, que va a sonar en piano Steinway, forma de advertir, quizá, quién sabe, que no va a sonar pura, que va a sonar distinta. Pero lo que pasa es que comienza esta sonata deliciosa, tanto como para repetir el adjetivo en el mismo párrafo a conciencia, y cierras los ojos, las manos descansando sobre el pecho, y la música que nunca soñó con sonar en un instrumento así suena que ni a medida. Es probable que sea necesario cerrar los ojos para ver y sentir cómo el macillo revestido de fieltro da ese golpecito de algodón sobre las cuerdas tensadas, y oler a madera, y percibir la ensalada de armónicos que se combinan primorosamente en la región umbría de la tabla armónica.
Los dedos del pianista pulsan las teclas en un non legato que significa, en lenguaje llano, que un dedo no da el relevo al otro en perfecta sincronía ni lo deja abandonado a traición, sino que suenan las teclas una tras otra con una imperceptible separación que ni llega a materializarse silencio ni tampoco personarse en un sonido sin fisuras y, sin embargo, surge una tercera cosa que no sabes bien qué es, o lo sabes y simplemente resulta ser lo que tiene que ser: una imagen táctil que dibuja en la retina del oído una sensación de terciopelo.
La música para tecla del Clasicismo, con su juguete, sus jardines umbríos pero coquetos, sus cosquillas y su transparencia, a veces velada por un velo que a la larga o a la corta también se revela transparente, suena como un milagro en un piano Steinway. Si los dedos que la transportan lo saben, todavía mejor. Hay puristas que torcerían el morro si leyeran una afirmación semejante, la del Steinway. Pero seguro que no ven la música con los ojos cerrados.
Jackson 26 June, 2009
Escrito por emejota en : Música , 7 comentarios
Ha muerto Michael Jackson o, al menos, el espectro que quedaba del rey que murió al conquistar el trono de “Thriller” en los sofisticados, inocentes y analógicos ochenta. Jackson ha muerto en internet y eso impacta por partida doble, por la noticia en sí y por el apabullante poder de la red para propagar como la pólvora las informaciones, tender al aire en un clic toneladas de material de archivo y poner a disposición de los afligidos infinitos libros de condolencia en el tanatorio global que en los momentos en que redacto estas palabras colapsa Twitter, la página central de CNN y ralentiza los motores de búsqueda, mientras en YouTube la gente escribe lágrimas mientras suena la reproducción 12.198.290 de “Billie Jean”, esa obra maestra que enriqueció sustanciosamente la materia sensible de la que estamos hechos.
Justo hoy que el Imperio Prisa ha enseñado las grietas que afectan gravemente las paredes maestras de su faraónico tinglado podemos ver desde esta pantalla en tiempo real a la muchedumbre que se agolpa en las soleadas puertas de un hospital de Los Ángeles y escuchamos con una nostalgia punzante este Billie Jean al que hemos contribuído pasando a formar parte de la reproducción 12.198.291, como el que enciende un cirio en memoria de alguien, y sin que a Teddy Bautista y a la SGAE les hayan dado vela en este entierro imponente, global, universal, porque escuchamos Billie Jean desde la página oficial de Jackson. Así podremos rendir personal tributo al rey del pop de los ochenta sin que este recaudador de impuestos venga exigiendo miserablemente parte de la herencia en el momento más inoportuno.
Estamos hablando de varias cosas a la vez. De la muerte de Jackson, o de su espectro, convertido desde esta madrugada y para la eternidad en una figura inmortal como lo fue y lo es Elvis, y Marilyn y no muchos más, todos ellos figuras espectrales porque murieron entre luces antes de morir definitivamente en una sombra terrible, a veces demasiado alargada en el tiempo del eclipse. Y estamos hablando de la nostalgia de Billie Jean y de que es una obra maestra que siempre conjurará otros veranos añorados, más seguros y divertidos en el recuerdo de lo que seguramente fueron. Y hablamos de que algo está pasando pero que en realidad ya ha pasado, y lo que ha pasado es que la historia ahora se propaga a la velocidad de la luz y no se escribe con tinta. Y el que lo quiera asumir, bienvenido y enhorabuena. Hubo un tiempo que Billie Jean giraba en discos de vinilo y sonaba en los programas de radio de canciones dedicadas a Marta y a Elisa porque han aprobado los exámenes y para Roberto para que se recupere pronto de su operación de tobillo mientras veíamos en la tele del verano El Coche Fantástico o se nos ponía la lengua roja de Frigodedo o la garganta del azul clorado de las aguadillas de la piscina.
Ahora, sin embargo, Billie Jean suena como un regalo del propio Jackson desde su santuario personal en la red, o te la puedes comprar en iTunes por cuatro perras para que quede para siempre en tu iPod con una calidad impoluta y todo sin que ningún recaudador de impuestos, exprimidor de talentos sin entender nada que no sea la expresión mayor beneficio posible te haga sentirte sistemáticamente un delincuente. Llevo días pensando darme de baja de la SGAE por una cuestión estrictamente moral que hasta les eximiría de otra: el incumplimiento flagrante y chapucero de su supuesta razón de ser. Hay otras formas de gestionar los lícitos derechos de los artistas que no te hagan sentir vergüenza ajena. Esta noche de luto y Billie Jean, la gente está comprando esta y otras canciones geniales y eternas en iTunes porque la muerte reaviva nostalgias.
Jackson ya es inmortal.

Digitaciones 18 June, 2009
Escrito por emejota en : Música , 3 comentarios
Martha Argerich interpretando a Domenico Scarlatti. Quien tuvo, retuvo.
Requiem 5 May, 2009
Escrito por emejota en : Música , 3 comentarios
Tras el fallecimiento de Robert Schumann, en el verano de 1856, Johannes Brahms esbozó unos compases sobre el versículo de Mateo “Bienaventurados los que padecen pues ellos serán consolados”. Uno piensa en el trágico deterioro que sufrió Schumann a raíz de su enfermedad mental y en la inquebrantable firmeza de Brahms, fiel amigo hasta el último instante, y este versículo tallado en música (y qué música) cobra todo sentido y sentimiento y nos deja sobrecogidos. Años después, otro fallecimiento, esta vez el de la madre de Brahms, le llevará a retomar y culminar la composición de “Un Requiem Alemán”, obra imponente, sobria, podríamos utilizar el adjetivo “brahmsiana” y no sería una mera redundancia sino un ejercicio de economía, porque Brahms, todo lo que Brahms buscaba y encontraba en música, está ahí. O aquí, porque tengo reciente su revisión.
La composición consta de 7 movimientos que van tornando la gravedad y el dramatismo inicial predominante en serenidad y cuyos textos reflexionan sobre la muerte y se abren a la creencia consoladora y reconfortante de la resurrección. No es una misa de difuntos puesta en música. Ni siquiera es propiamente música religiosa. Es una obra de concierto de resonancias espirituales o una sinfonía vocal, como antes lo fue por unos instantes la novena de Beethoven y como después, y de qué manera, la octava de Mahler. Pero aquí hay un ay que surge de un atractivo entramado sonoro donde la pincelada épica, el susurro intimista, la característica melodía brahmsiana de amplios y líricos vuelos y las ocasionales reminiscencias arcaicas dan forma a una obra profunda y conmovedora.
Bajo la batuta de Herbert von Karajan, forjador de un sonido orquestal y coral muy particular, la obra encuentra especial acomodo. Y lo mismo se puede decir de él, que se encuentra muy cómodo recorriendo los pasillos de cada una de las estancias que componen este Requiem Alemán. Es fascinante lo de este hombre subido al podio en el Olimpo de ese dios único que es él mismo, primero para sí mismo, luego para los demás. Es fascinante porque es plenamente consciente de la capacidad de fascinación en los otros y se entrega a la labor de una manera asombrosa. No se puede decir que Karajan ponga la música a su servicio sin antes advertir que, previamente a que la cámara se ponga a grabar o que los asistentes a un concierto se sienten en sus butacas, ha sido él quien lo ha hecho. Momentáneamente. Es después cuando pasa a su servicio, tras haberle dado forma indefectiblemente hermosa y ponerle su sello de perfección y apasionamiento, arrebatado y contenido a un tiempo, marca de la casa.
Karajan es ante sus músicos en el ensayo lo que Chaplin en la pantalla tras la cámara: el hombre menudo de movimientos rápidos que todo lo controla y lo manipula. En las numerosas filmaciones que van saliendo de los archivos de Deutsche Grammophon leemos su nombre en los títulos de crédito hasta tres veces, las tres con rango de director aunque puntualizando tareas: director musical, director artístico y director sin más (director sin más puede que sea realizador y, de paso, una forma de reconocerse único director en todos los sentidos).
Cada plano, cada ángulo, cada inserto trucado, la estética en la disposición orquestal y, sobre todo, su propio gesto estudiado al milímetro, de una teatralidad épica, provoca una atracción poderosa. Tal es la pasión y la veracidad con la que Karajan interpreta el papel que se escribió a sí mismo, luego de rendir tributo a la música y, de paso, dejarnos en herencia semejantes regalos, como este Requiem Alemán de Brahms filmado en directo con público (cosa no muy habitual cuando de dejar un documento a la posteridad se trataba) en 1978. Karajan dirige principalmente a los Wiener Singverein, con Gundula Janowitz y José Van Dam como solistas de excepción, mientras que su Filarmónica de Berlín parece estar un poco a un lado de su atención: su boca musita la integridad del texto, sus manos mueven los dedos y se alzan por encima de los hombros al tiempo que los brazos se extienden hacia la masa coral, porque allí está el corazón palpitante de esta obra excepcional, cántico espiritual de Brahms.
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Directo 30 April, 2009
Escrito por emejota en : Música, Varios , 7 comentarios
Es Corey Vidal, a quien estoy viendo jugar en directo con su nuevo artilugio electrónico (no es una pajita para beber un mega refresco, sino un distorsionador de voz) mientras tecleo este post. Pulso las teclas del ordenador mientras él pulsa las del piano digital. Se ha levantado a las 7:30 de la tarde, ha enviado un mail avisando que empezaba una de sus emisiones desde su apartamento de Canadá (“tenía una casita pequeñita en Canadáaa, la la la”). Ejem. Bien, dónde estaba. Sí, en lo del aviso por mail. Ha conectado su cámara y se ha hecho un desayuno nocturno batiendo en uno de esos aparatos de teletienda un plátano, varias fresas, leche, y helado de vainilla.
(Un inciso: me produce una cierta desazón comprobar cómo allí (quien dice allí es Norteamérica y Canadá) hay una estética culinaria que prima sobre cualquier otra cosa de tal manera que el plátano no tenía una sola sombra ni siquiera en la piel, su contenido parecía diseñado a conciencia y las fresas tenían todas el mismo tamaño y ni pizca de gradación en su color). Cómo sabrá eso, me pregunto. Fin del inciso)
Tras el desayuno, y dada la hora, ha decidido cenar de postre. Pero ha querido hacerlo de manera práctica. Así, aprovechando el mismo recipiente donde la máquina de la teletienda había convertido en batido los ingredientes anteriores, ha procedido a colocar en su interior unas salchichas troceadas, ketchup y mostaza. Cuando le he visto las intenciones y antes de sentir un no se qué en el estómago he desconectado por unos segundos la señal de vídeo. Si él quiere revolver todo eso para hacer un zumo de salchicha a mí que no me revuelva el estómago.
En la tarjeta de visita de Vidal pone bailarín-cantante-actor. Lo ponía antes de hacerse mundialmente conocido, exactamente 4.646.571 de veces conocido (en el momento de redactar este párrafo) con su genial vídeo “Star Wars, un tributo a capella a John Williams a 4 voces”. Genial, asombroso y apabullante en su realización, su interpretación, en la hábil combinación de temas de Williams (en los tiempos clásicos eso sería un Quodlibet; en los tiempos de las cintas de cassette en las gasolineras sería un Popourrí), la armonización y, ojo al dato, en su capacidad para contar cantando una síntesis de la saga galáctica casi a la velocidad de la luz: 4 minutos y 10 segundos. Mira:
Lo que decía, asombroso. Un talentazo.
Lo que no sabía Vidal es que su vida no sólo iba a verse transformada por estos cuatro minutos diez sino que la pataleta del gigante Warner exigiendo la retirada del vídeo a YouTube por la infracción de los respectivos copyrights iba a marcar un antes y un después en el quién manda aquí a partir de ahora, y si lo quieres entender bien y si no, también. Qué poca sensibilidad la de estos señores ejecutivos ante un sentido homenaje a Williams. Es que lo irritante ya no es que no aprecien el talentazo de Vidal sino que le chafen la ilusión por homenajear al maestro y, de paso, a la saga que marcó nuestras alucinadas infancias de espadas de luz y halcones milenarios.
En fin.
Lo que sucedió es que YouTube acató la orden, Vidal se fue a hacer unos batidos de algo muy cabizbajo y Warner se fue a celebrarlo a un restaurante de esos en el que los tiburones de despacho afilan los colmillos con menús de cinco limas sin sospechar que había prendido la mecha de la dinamita. En cuestión de minutos, decenas de miles de usuarios de todo el mundo clonaron y distribuyeron masivamente el vídeo de Vidal dejando en evidencia lo evidente: que el viejo modelo de las discográficas ya no sirve, murió sin que sus vísceras se den por enteradas y se atrincheren en el formol confiando en una resurrección que nunca vendrá. Renovarse o morir. Pues aún se dejarán morir del todo antes de renovarse, seguro, porque siempre han hecho lo que les ha dado la gana menos una cosa: discurrir más allá de un slogan para la canción del verano o no pensar en un horizonte de futuro de más allá de la lista de éxitos de la semana.
La saga, digo, el culebrón, terminó devolviendo la genialidad de Vidal a la red y certificando el enorme poder de esa astronómica masa de personas que le apoyaron espontáneamente y que entendieron que el tributo de Vidal a Williams era eso: un tributo y además una gozada. Y creo que digo bien: certificando su poder porque el poder ya estaba en ellos. Por si fuera poco, el vídeo de la discordia consiguió un espaldarazo definitivo al ser nominado en la pasada edición de los CBS Peoples Choice Awards. Un vídeo de un ciudadano anónimo colgado en YouTube en la alfombra roja de los grandes. Toma ya.
Corey Vidal hizo el anuncio del retorno del vídeo (que no del Jedi) desde la norteña y gélida casa de sus padres donde había ido a refugiarse de la tormenta de querellas, abogados y amenzas que le desbordó. Ese vídeo es muy interesante por varios motivos: el primero porque muestra que Vidal le gusta a la cámara. La cámara ve en él un caballero Jedi, digámoslo así, y la Fuerza le acompaña. Mira:
El segundo motivo es que, para entonces, Vidal ya había hecho de aquello un prometedor negocio que empezó en las camisetas y siguió en conversaciones sobre posibles contratos para hacer algo en la tele sobre lo sucedido. Es decir, de alguna manera, Vidal se convertía así en otra industria que explotaba comercialmente el éxito de un producto que había nacido sin esas pretensiones. Pero a mi no me preocupa tanto esa posible contradicción como el hecho de que por un tiempo pareció volverse un poco pesadito y tontorrón. Por eso el echarle un ojo de vez en cuando, cuando son las 8 de la tarde allí y las 2 de la madrugada aquí y sigue hablando y cantando y ensayando mientras yo tecleo este post.
Himno 28 April, 2009
Escrito por emejota en : Música , 4 comentariosY de pronto descubres esto:
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Y ya no te lo puedes quitar de la cabeza.
Empieza a ser raro encontrar música coral nueva que, además de acariciar los oídos, se moleste en trazar una cuidada conducción de las líneas melódicas que termina por acariciarte por entero. Hay obras, muchas, que consiguen lo primero pero cuando miras la partitura, que es la radiografía del cuerpo sonoro, haces un así con el gesto porque tienen algún esguince o rotura de ligamentos.
Tengo alma de contrapuntista, es cierto; veo lo horizontal antes que lo vertical, le doy una importancia esencial a la proyección de las líneas sonoras en la horizontalidad del papel, del espacio acústico y hasta las imagino así en el pensamiento. Busco eso siempre que eso esté subordinado al interés musical, claro; no se trata de hacer música escolástica que cumpla con los rigores de a saber qué matemática que, al final, da como resultado un silencio sin decimales. Hay quien hace un crucigrama perfecto con un enjambre de líneas y se cree contrapuntista y, por extensión, músico sabio, cuando en realidad lo que hace es un virtuoso ejercicio de ganchillo con las líneas contando los puntos en bisbiseo, como hacía la abuela. Yo me conformo con ser músico contrapuntista aunque sea sin la peluca de la sapiencia.
Si el contrapunto se sirve de la música como pretexto para hacer matemáticas, mala cosa. El contrapunto es otra cosa. Pero aún hay algo peor: el músico que acaricia el oído despreocupándose de la caligrafía que tanto tiene que decir en el poema musical. Después de un tiempo viendo partituras llenas de la palabra alma escrita con hache o con algún que otro cruce de cables melódico donde tropieza el fluir individual del conjunto, es una gozada encontrarse con lo de arriba, y reencontrárselo cada vez que le das al play.
De justicia es señalar que es una miniatura de Erhard Mauersberger (1903-1982), que fue niño cantor en el Coro de Santo Tomás de Leipzig, el coro que dirigió Bach, luego fue organista en la iglesia donde Bach fue bautizado y ya, de mayor, volvió a Santo Tomás para ser Kantor y dirigir al coro, como lo hizo Bach al final de sus días. La de Mauersberger fue una existencia a la estela de la de Bach. Cuando se jubiló, en 1971, no se resignó a dar paseos por el parque dando de comer migas a las palomas sino que lo hizo al mismo tiempo que se dedicó a componer unos motetes para el coro. Cuál? Pues cuál va a ser, el de toda la vida, el de toda su vida, el de Santo Tomás. Es el mismo coro y desde la misma iglesia donde escuchamos este precioso himno para los oídos y para la vista y desde ahí se bifurca hasta el último rincón del espíritu.
Voces (IV) 23 April, 2009
Escrito por emejota en : Cine, Música , 5 comentarios
Irene Cara: “Out here on my own” (Michael Gore).
Videoclip de la película “Fama” (Alan Parker, 1980)
La interpretación que Irene Cara hace de esta preciosa canción es absolutamente maravillosa. Y el papel que Michael Gore da al piano, tan singular, percusivo pero siempre lírico, algo más que un acompañamiento de la voz, es memorable. Que a contratiempo se esté anunciando un remake de esta película que cerró los 70 con candado de oro es una lamentable desgracia. Yo me consuelo con el vídeo de arriba.
Entrega 22 April, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 3 comentariosA una semana del primer aniversario del fallecimiento de Adrián en accidente, esta tarde he entregado a sus padres la partitura que nació en su memoria. Llevaba esperando todo este tiempo en una carpeta pero, aunque ya había estado hace unos meses con Mariaje y Javier, sus padres, sentí que la entrega debía esperar el momento oportuno, sin saber muy quién qué determinaría que tal momento había llegado. Creo que el momento era ya, era hoy, era uno de estos días, y así lo he podido comprobar por su actitud emocionada pero serena, con la herida abierta todavía pero mostrando un cariño y un afecto que ha hecho de la velada un rato muy agradable.
Es un misterio el proceso de la creación musical. Como tal lo he experimentado en no muchas ocasiones pero siempre me ha producido la misma perplejidad. Los hechos parecen corroborar a los médicos la sospecha de que los anti-TNF bloquean algún neurotransmisor situado en el área cerebral donde, al parecer, reside la creatividad. A un agente de bolsa quizá no le importe, a mí bastante. Traducido en mi experiencia cotidiana, eso supone que yo me siento al piano frente a una página en blanco y tengo que sudar la camiseta, y eso en los mejores casos; por lo general experimento algo parecido a una sordera y una ceguera para las notas, los acordes, los ritmos y la imposibilidad de encontrar el extremo de un hilo melódico y tirar de él para que tome aire y aliento. Sé que ya lo he escrito así o de manera similar otras veces en este blog pero es una experiencia que así o de manera similar la he vivido un número de veces tal que ya no puedo precisar.
Sin embargo, los escasos segundos que duró hace un tiempo una vivencia casual y anecdótica que para mí queda produjo el efecto similar al chasquido de dedos que hacen frente a tus ojos cuando te quedas mirando a las musarañas y eso activó el proceso para escribir ahora esto, ahora lo otro, y así sucesivamente formando un canal y una forma de comunicación que, quién nos lo iba a decir entonces, me proporcionaría el lenguaje más adecuado para poder decir lo que las palabras a veces no aciertan a poder expresar, como ocurre en casos como el acontecido a Adrián, el chico cuya pasión era surcar los cielos, y cuyo contenido he entregado hoy a sus padres en cuatro páginas de papel pautado, voces blancas, ámbito tonal de Sol, fechadas en Mayo de 2008.
A partir de ese momento, todavía el eco del chasquido mantuvo despierta un tiempo más la mirada de ver música en la hoja en blanco y, poco después, la puerta del compás, la fórmula química que combina los acordes, la intuición que resuelve el puzzle de la estructura mostrando la imagen sonora de las cosas, volvió a dormirse. Esto fue a finales del verano pasado. Desde entonces he recorrido con frecuencia los escasos segundos que duró hace un tiempo aquella vivencia casual y anecdótica que para mí queda; la reconstruyo paso a paso intentando encontrar alguna pista que explique ese chasquido de dedos ante mis narices que encendió la luz súbitamente. Sólo acierto a decirme que así fue. Unos segundos de casualidad son un pequeño milagro al que quizá no haya que buscarle explicaciones. Deja su huella indeleble recordándote que lo viviste y que fue una suerte. Y eso es más que suficiente.
Album 20 April, 2009
Escrito por emejota en : Kantika, Música , 1 comentario
Todavía estaban cantando en el post de abajo los chicos de la Coral San Juan Bautista de Leioa cuando me ha llegado al gadgeto-teléfono el mensaje de Garazi contándome que ayer resultaron ganadores del Primer Premio en el Certamen Coral de Ejea de los Caballeros (Zaragoza). También se llevaron el Premio del Público. No está nada mal para un grupo que lleva un año de andadura pero donde hay talento, hay talento. Como siempre, me alegro un montón y me alegro igualmente de que sigan acordándose de este rincón del Norte donde se les sigue queriendo y apoyando. Enhorabuena!
Alas 15 April, 2009
Escrito por emejota en : Kantika, Música , 5 comentariosA María,
mi cómplice en tantos compases y hoy debajo de un paraguas.
Los chicos crecen, parece que fue ayer cuando se pusieron los calcetines de colores pero el tiempo pasa volando.
Lumega fue el breve eslabón que condujo a los mayores de Kantika hacia la actual Coral San Juan Bautista de Leioa. En ese lapso de tiempo les dio tiempo a cantar (y qué bien cantado) esta armonización de Javier Busto sobre la melodía tradicional vasca “Nerea izango zen”. El texto es una preciosidad, tiene razón ypuntoaparte (que nos brinda el vídeo, mil gracias). Dice así:
Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habria escapado.Pero así,
habría dejado de ser pájaro.Y yo…
yo lo que amaba era un pájaro”
Clamor 9 April, 2009
Escrito por emejota en : Música , 1 comentario
Johann Sebastian Bach, “Pasión según San Juan” BWV 245.
Tölzer Knabenchor. Nikolaus Harnoncourt. Verano de 1985.
Pasión 2 April, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 10 comentarios
Esta tarde, en la Universidad de Navarra, ejerzo de guía en el recorrido a través de ese monumento sonoro que es la “Pasión según San Juan” de Bach. Para mí es un gran placer que consigue hacer desaparecer la sensación abrumadora de responsabilidad que, supongo, sería la más lógica en estas circunstancias Es complejo, es verdad: hay que manejar emociones intensas ante un auditorio siempre distinto, siempre nuevo; hay que sintetizar lo grande en algo más pequeño sin que pierda fuerza, traducir en palabras sencillas un rico lenguaje de sonidos. Pero qué gozada que surja una nueva oportunidad de hacerlo y poder compartir, ante nuevos rostros, los entusiasmos que esta obra prodigiosa sigue despertando en mí con la misma intensidad que la primera vez que la escuché.
Los problemas que presenta manejar una obra de esas dimensiones son variados: en primer lugar, está la imposibilidad de recorrerla entera. Hay que trazar una ruta alternativa, compensando lo no visto con un movimiento del dedo índice que señale que esto y esto y lo otro son vistas que no pueden dejar de contemplarse. Antes, se presenta el problema del contexto. Tendemos a procesar con pensamientos contemporáneos un lenguaje y unas ideas que vienen de un pasado remoto, y aunque en Bach las emociones atraviesan y atravesarán los siglos con portentosa familiaridad, no está de más sintonizar por un instante con anhelos que están en otro lugar del dial. El esfuerzo es minúsculo y la recompensa es muy gratificante.
De paso, aprovecho el recorrido para poner el acento en lo más bachiano de la Pasión: en el elemento humano. Una cosa es la Pasión que está escrita en notas en el pentagrama y otra la obra a la que dan vida las personas, los músicos, con sus habilidades, sus circunstancias personales y los imprevistos del directo. Sin su aliento esta Pasión no existe, esas Arias no tienen aire. Resulta fascinante seguir la peripecia de la aventura que es toda interpretación en directo, como esta de Harnoncourt captada en el verano de 1985 en una catedral austriaca de la que me sirvo y que tanto ayuda a comprender y a disfrutar todo lo anterior.
Lo que consigue Bach es que una historia que conoces de sobra de antemano la vivas a cada instante con el alma en vilo, tal es la sorpresa continua, el caudal torrencial de belleza, la delicada demora en los detalles, el clamor impetuoso ante el drama y, al mismo tiempo, su carácter intimista. Porque lo tiene, me atreveria a decir que sobre todas las cosas. Y todo eso pasa cada audición y aún queda espacio para algo nuevo.
Bach es necesario.
_________________
“La Pasión según Bach”
(Pasión según San Juan, BWV 245)
Universidad de Navarra. Edificio Central, Aula 30. 19:30 horas.
Entrada libre.
Primavera 21 March, 2009
Escrito por emejota en : Música , 1 comentarioAudio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.
Maurice Ravel. “Daphnis y Chloe”: Amanecer.
Voces (III) 18 March, 2009
Escrito por emejota en : Música , 7 comentariosAudio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.
Susan Graham.
Parodia 28 February, 2009
Escrito por emejota en : Análisis, Música , 3 comentariosA Esther.
Un método, un divertimento; quizá ambas cosas y seguro que algo más es lo que ideó Claude Debussy al escribir “Children´s corner”, subtitulada por él mismo como “pequeña Suite para piano solo” y dedicada a su hija con estas palabras:
A mi querida y pequeña Chouchou, con las cariñosas disculpas de su padre por lo que sigue a continuación”.
La obra comienza con una preciosa parodia de los estudios de mecanismo a los que todo aprendiz tiene que enfrentarse para que sus manos aprendan a caminar sobre las teclas. El título de la pieza, escrito con tinta irónica, “Doctor Gradus ad Parnassum”, hace referencia a la (terrible e inevitable) colección de estudios para piano de Muzio Clementi, “Gradus ad Parnassum” (qué pianista no ha puesto sus manos sobre esos estudios), y el comienzo es una imitación, en el tono (Do Mayor, el tono habitual del arranque de toda serie de estudios desde que Bach escribiera “El Clave bien temperado”) y en el estilo:

Pronto, en el tercer compás, de la mecánica sucesión de semicorcheas asoma una inocente melodía que se diluye, como la concentración del aprendiz, en un ensimismamiento alejado de los rigores del estudio:
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La pérdida de la concentración por la aridez del texto y las dificultades que el principiante tiene que superar hace que los dedos se formen un pequeño lío hasta que el sentido común sugiere lo que comúnmente sugiere en estos casos: la vuelta al principio, esta vez con toda la atención puesta y cierta impaciencia por aprender, de una vez por todas, la partitura:
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Lo anterior me lo he sacado de la manga como recurso didáctico, claro, me refiero al argumento literario, ya quisiera yo sacarme de la manga el otro argumento, el musical; pero lo realmente interesante de la parodia de Debussy sucede cuando la parodia se convierte en lección. Toda parodia tiene un componente crítico. Aquí, Debussy está diciendo en notas lo que por otra parte solía referir en palabras cuando ejercía de crítico musical: que la técnica, necesaria para echar a andar, no debe quedarse en casa, mirándose al ombligo. La técnica es el pasaporte hacia la música. Y para ilustrar esta convicción, la pieza abandona la tonalidad neutra de Do Mayor buscando una paleta cromática donde Debussy el creador se encuentra más a gusto y allí, sobre las mismas notas que sonaron al principio,

se materializa, casi en transparencia, una figura sonora maravillosa:

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Cello 17 February, 2009
Escrito por emejota en : Música , 6 comentariosA Iván.
Dice André Previn que Mozart trató de forma individual todos los instrumentos de una manera técnicamente perfecta y hasta con un cuidado físico a excepción del cello. No es que lo tratara mal, es que no lo trató mirándole a los ojos. Dicho de otra manera: el milagro mozartiano no vibró en las cuerdas del cello.
Fue Brahms quien ideó una melodía absolutamente maravillosa, de un lirismo arrollador y al mismo tiempo tan delicada, que la introdujo con cuidado en mitad de un concierto para piano y orquesta, como quien mete entre algodones una cosa muy frágil, temeroso de que se rompa. El oyente que transita el segundo concierto para piano de Brahms se encuentra, al llegar al tercer movimiento, con un pequeño concierto para cello y orquesta sin que el piano se muestre molesto ni siquiera un poco celoso, sino colaborador. El piano solista se convierte allí en eco y sombra de una melodía de vuelo amplio, inagotable y llena de matices, de gemidos, de suspiros, de alientos contenidos, caídas súbitas y ascensos impetuosos que el cello entona principalmente en la región de los agudos, allá en las cumbres donde su garganta vibra para decirnos ay. Cuando Brahms hace esas cosas es muy probable que se nos ponga la carne de gallina.
Curiosamente, el encabezado de este movimiento carece de adjetivación, tan Brahmsiana ella. Si el allegro que le precede es appassionato y el allegreto que le sigue es grazioso, este andante anda a secas, andante y andando, ahí te las entiendas. Eso ocurre cuando las palabras se quedan escasas para explicar, indicar, dar una pista. Llega un momento en que uno tira la toalla y dice, andante, y ya está, no se sabe si confiando en que la propia música se explique o confiando en la sensibilidad del intérprete y que su gusto no sea de nuestro disgusto.
La pieza está llena de ingeniosidades compositivas que sirven de soporte y andamiaje a la profunda inspiración, como que el contracanto que acompaña al cello al comienzo se convierta finalmente en canto (y encanto) del cello sin que nada se ponga en contra a excepción del piano, que entonces acompaña vestido con un motivo que antes había lucido en exclusiva. Parece un rompecabezas pero eso no tiene ninguna importancia. De este concierto dentro de otro concierto se puede decir que nos duele en el alma y con eso le estamos diciendo a la cara una cosa bonita y además verdadera. Es el eterno enigma que acompaña a la belleza cuando nos sale de golpe al paso: decimos ay y hay algo por dentro que se regocija hasta lo indecible aunque se nos salte una lágrima.
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Himno 6 February, 2009
Escrito por emejota en : Música , 1 comentario
Así puso en música Edvard Grieg el himno latino “Ave Maris Stella”.
Lo canta el St. John´s College Choir de Cambridge. Creo que es la más bella interpretación coral que he escuchado.