Interrogantes

¿Tiene memoria este blog de sí mismo? ¿Me reconoce? Entro aquí con dudas porque, en primer lugar, digo el ábretesésamo necesario para poder escribir y me dice que quién va porque ese no es el santo y seña y se me pone la cara colorada, quién me ha visto y quién me ve. Igual es que va a ser verdad que a quien echa en falta el blog es a emejota, y yo también, pero él a nosotros dos no se sabe. Punto y aparte.

Mi sobrino César ha cumplido hoy cuatro años, lo cual quiere decir que este blog lleva callado cuatro años. Vale, ha habido alguna intentona, algún balbuceo, pero si entendemos este blog como lo entendimos en su día, esto es, con puntual periodicidad, pues hace cuatro años que cerró el pico, cómo te quedas. Yo, muerto me quedo. ¿Que cómo sé que son esos años y no otros? Porque si tiras de scroll, esa persiana electrónica, te plantas en la noche de hace ahora cuatro años, cuando estábamos en la sala de espera del hospital, sección maternidad, dándole la bienvenida. El tiempo te deja así de perplejo: haces scroll y en un nada ya estás en el todo abrumador de cuatro años. Haz la prueba.

La primera infancia de César, por tanto, no aparece registrada en este blog como sucedió con mis otros dos sobrinos. Gloria-madre solía decir que les estaba dejando un regalo precioso para cuando fueran mayores, mucho más que unas fotos, porque dejaba por escrito lo primero que dijeron, las cosas a las que jugaron y un etcétera que, para Gloria-madre, es mucho más valioso que una fotografía.

Aquellos sobrinos que balbuceaban en el blog también han hecho un scroll abrumador. (Nota: “abrumador” es un concepto que vengo utilizando mucho últimamente). Isabel es una adolescente entregada por completo al Whatsapp desde donde se comunica ocasionalmente a través de una fila de dibujitos, cifras, más dibujitos y un puñado de abreviaturas que no me abruman, pero me dejan perplejo. Carlos va más a su aire, lo que quiere decir que es menos de pantalla y más de airearse. Ayer llamó al portero automático y dijo que pasaba por aquí. ¿Subes?, le pregunté. No, no, respondió él, es que pasaba por aquí con mis amigos y quería preguntar por el tío. Carlos es así, ya apuntaba maneras muchos posts atrás.

El blog no sabe que tras César llegó Víctor y es que han pasado muchas cosas durante estos años y no todas malas. Muchas sí, pero no todas.

Esta mañana, César y yo hemos releído por enésima vez Ali Babá y los 40 ladrones en el sofá. Pero no sentados en el sofá. Sentados en el suelo con la espalda apoyada en la espalda del sofá. En ese refugio hemos vuelto a pronunciar el ábretesésamo y en las páginas del cuento funcionaba pero aquí, en el blog, no, me ha costado dar con la fórmula mágica.

A sus cuatro años recién estrenados, César comparte conmigo muchas cosas aparte de la afición por contar un mismo cuento de una manera distinta cada vez. Por ejemplo, ha heredado mi devoción por los trenes, imagina la honda satisfacción que sentí cuando lo averigüé. El otro día hizo con sus padres su primer viaje dentro del tren porque lo de fuera del tren ya lo tiene muy dominado, me he encargado personalmente de ilustrarle en cambios de agujas, semáforos, locomotoras y demás contenidos del temario. Fue tal la emoción del viaje que dedicó la primera llamada telefónica de su vida a transmitirme la aventura en directo. Me dijo, con voz de alucine, que el tren iba tan rápido que por la ventanilla no se veían ni montañas y afirmó, con la emoción vibrando en las amígdalas, que avanzaban a milescincocientos por hora. Así lo dijo, milescincocientos, y yo tomé nota del registro. Finalmente dijo que iba a Plamplona y a Barcelona, a los dos sitios. Hay un instante en la infancia en que todos los caminos llegan a todas partes en una misma recta: vas a Plamplona y te plantas en Barcelona. Y arreglado.

A Plamplona no, pero a Pamplona voy yo mañana por la mañana. Y no en tren, sino en autobús. Voy, para variar, al médico. Me va a decir una cosa que no me va a hacer ninguna gracia escuchar, pero es que el propio médico no me hace ninguna gracia. Creo que tampoco se hace gracia a sí mismo. Todo es una desgracia desde hace tiempo, en definitiva, pero cuando pienso en que todavía será peor, me agarro fuerte al instante presente y siento hasta alivio momentáneo. De verdad.

2 pensamientos en “Interrogantes

  1. Pilar

    4 años sin leer a emejota, 4 años esperando que cualquier dia aparezca, el blog dice que el” santo y seña, “es correcta
    Bienvenido!!!

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