Visita

jon

Esta mañana ha venido a verme Jon Cabrejas y he podido comprobar algo que quienes le rodean saben, seguro, de sobra: que habita con naturalidad en un espacio confortable y positivo que crea él mismo y, sin ser consciente, lo proyecta y lo regala. Eso es un don. Él se reiría -porque ríe mucho- pero es verdad. Jon pregunta cosas con su cadencia tranquila y, cuando no, canturrea por lo bajini. Hoy ha venido a verme en la mañana de descanso entre las sesiones de trabajo que mantengo en la Filarmónica de Bilbao estas tardes y he pasado un rato muy agradable y divertido. Hablas con él y es como si le conocieras desde hace mucho tiempo y no como si hubiera sido la primera vez que teníamos un mano a mano ante un café con leche, él, y una coca cola, yo. La comunicación fluye muy fácilmente de ida y vuelta y eso también es una cualidad.
Esta mañana me ha dicho que hace poco fue tío y que a su sobrino le puso la nana que compuse para él cuando era niño. Como comprenderás, un oportuno trago de la cocacola que tenía en la mano ha ayudado a desatascar el nudo que en ese momento se me ha puesto en la garganta. En el equipaje ya he colocado ese regalo que me llevo a casa.

Deja un comentario: