Archivo por días: 21 junio, 2015

Diario

*Esto lo escribí en otro lugar al comienzo de una primavera, pero también tiene sentido hoy, día del solsticio de verano.

archivos_imagenes_carteles_1_11441Llega la primavera y estoy ante un grupo de alumnos en la universidad hablando sobre “El Gran Silencio”, la película documental de Philip Gröning que sorprendió al mundo en 2005 al mostrar, por vez primera, lo que sucedía al otro lado de los muros del monasterio principal de la orden de los Cartujos, en las alturas de los Alpes. Un mundo silente, sorprendente y trascendente que noquea a quienes vivimos en este mundo ruidoso y acelerado. La sensibilidad de Gröning le lleva a efectuar un montaje paralelo entre el círculo infinito de las estaciones del año, allá fuera, y el compás de las campanas que marcan la rutina de las estaciones de dentro, con sus maitines, laudes, primas, tercias, etc. Las imágenes se suceden lentas, hermosas, repletas de matices y me llevan a volver a subir, una vez en casa, a aquella otra montaña de la imaginación de Thomas Mann a la que subió hace casi un siglo Hans Castorp para ir a visitar a su primo Joachim en el sanatorio donde hace la cura de sus pulmones sin saber que tardaría siete años, siete, en volver a bajar.

Soy alpinista literario y reincidente de esa montaña porque de vez en cuando vuelvo allí, como acabo de hacer ahora, movido por el recuerdo que me ha traído la primavera y las estaciones de Philip Gröning, para retomar el pasaje en el que Hans Castorp, en pleno paseo, le pregunta a Joachim si se ha dado cuenta de que el día que marca el inicio del invierno los días empiezan a alargarse marcando en realidad el inicio de la primavera, mientras que el día que marca el inicio del verano los días empiezan a acortarse marcando en realidad el inicio del otoño. Y a continuación se pregunta a sí mismo qué celebrarían los hombres primitivos en las hogueras de San Juan. ¿Estarían de celebración antes de emprender el descenso a la oscuridad o estarían contentos porque ahí culmina el ascenso de la luz, el climax anual? “Danzarían alrededor de las hogueras movidos por un orgullo lleno de melancolía o por una melancolía llena de orgullo, según se mire”. Yo no digo nada, responde Joachim enredado en el discurso de su primo.

Aquí, afuera del documental de Gröning y abajo de la mágica montaña de Thomas Mann, acaba de llegar la primavera y los relojes lo celebran estirando la luz de las tardes. En nada llegará el solsticio de verano y volveremos a repetir una confusión ancestral creyendo celebrar el inicio de una cosa cuando de otra distinta se trata. Es la paradoja del círculo en el que se suceden las estaciones, nos diría Hans Castorp: “no hacemos sino girar en círculo con la esperanza de alcanzar una meta que, después de todo, ya es el punto de inflexión hacia otra cosa”.