Cambios

Pienso, luego escribo un blog.

Y hoy pensaba que quizá haya pasado el tiempo de los blogs. Cuando retomé los mandos, tras dos años y ocho meses, me pregunté si yo habría cambiado pero no caí entonces en preguntarme si el lector también. O, concretamente, el hábito lector. Porque en este tiempo ha terminado por asentarse la hiperbrevedad de Twitter y la ráfaga visual de Facebook y ambos congenian muy bien con la protagonista de la época, la prisa, y congenian menos bien con el elemento reflexivo, el tempo reposado y los espacios abiertos de esparcimiento de las palabras. Recuerdo una noche en la que en Twitter respondí a lo que consideré una sandez de un político local y este me pidió una argumentación. Me pareció algo un poco perverso y bastante cansino, muy de político, pedir públicamente argumentaciones a sabiendas que el medio no deja excederte de los 140 caracteres, espacios incluidos. Ya me dirás qué leches vas a argumentar así. Pero como soy puñetero, especialmente ante las sandeces políticas municipales, y así me va, y a mucha honra, oiga, repliqué que con mucho gusto argumentaría lo que se me pedía en una cafetería u otro lugar a gusto y elección del solicitante, e igualmente me puse a disposición del día y la hora que la otra parte estimase oportuna.

Pues silencio.

Va para dos años, oiga.

Retomando el hilo, hoy le comentaba a un amigo que de ser cierto que los hábitos han cambiado, eso convertiría a los blogs en recintos aún más personales, espacios (casi) solitarios; rincones, oasis, refugios, llámalo como quieras; y quizá eso les viene bien en el sentido de que propician las condiciones más adecuadas para la expresión personal.

4 pensamientos en “Cambios

  1. C.

    Bueno, cuesta un poco retomar las viejas y buenas costumbres.

    (mi hábito de lectura ha caído en picado al retomar el lápiz … y me preocupa, no creas)

  2. Joaquín

    Hace tiempo, cuando llegó a Twitter mi admirado Marcos Ordóñez, y empezó a seguirme, sentí satisfacción y agradecimiento. Poco después, ay, abandonó Twitter porque le resultaba poco apropiado para expresarse.
    Twitter, que es la única red en la que me muevo, restringe mucho la “teclarrea”, como sabemos, pero ahí estriba también el apasionante reto de sintetizar un texto hasta encajarlo en los estimulantemente malditos, o viceversa, ciento cuarenta caracteres.
    Cada medio -Twitter, Facebook o un blog- tiene su sitio, según el uso que se le quiera dar.

  3. emejota Autor

    Estoy de acuerdo en que cada medio tiene su sitio, Joaquín, pero no según el uso que se le quiera dar; de hecho, cada medio tiene su propio sitio según el uso que precisa. Twitter es un teletipo/chat de interacción inmediata, no se puede ir más allá con él, y eso ni es bueno ni es malo, simplemente es así. Para la necesidad para la que fue creado es fantástico. Luego está la inventiva de los usuarios como , por ejemplo, el comentario colectivo en el gran salón del ciberespacio de los programas de televisión para solaz de las cadenas… aunque conlleve incómodas situaciones ocasionales para ellas.

    C: pues creo recordar alguna recomendación de lectura que merecería un vistazo, pero es comprensible, visto lo visto, que el lápiz tire mucho.

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