Cifras

Al pasar junto a la sucursal de un banco, cerca de casa, un día se pudo leer: “Te decimos cuánto dinero obtenemos contigo y a qué lo destinamos”. La primera parte de la frase me llamaba la atención y me daba un poco de asco, como una reacción indignada ante algo dicho con descaro, chulesco, “te decimos cuánto dinero obtenemos contigo”. Pues mira, lo destinaron para irse al puto garete, a la quiebra, a la nada del saldo negativo, a la zona roja de los números del mismo color, y pasó a ser comido por otro banco que, supuestamente, sabe hacer mejor las cuentas y no alardea tanto, al menos no lo hace de cara a la galería.

Cuentan los medios, lo vienen contando desde media mañana, que mañana por la tarde, sábado, se pone en marcha el rescate de la banca por parte de la Unión Europea. Hay incluso quien expone, de manera razonada, los motivos por los que mañana tiene que “ser” el día, y no otro. De los 24.000 millones de euros que dijo necesitar ese escándalo de banco a los 9.000 que dice necesitar otro, los mismos medios, todos ellos extranjeros, todos ellos coincidentes, señalan que la cifra total para limpiar la mierda de los bancos que hasta ayer aparecían ante nuestros ojos tan limpios, serios, chulescos, garantes de la tranquilidad y el futuro, vendedores de cuberterías, relojes, ollas a presión, camisetas del Real Madrid, fondos de inversión, etcétera, podría oscilar entre los 40 y los 80.000 millones de euros, contando con que las propias entidades pongan otro tanto, esto es, un cincuenta por ciento adicional, de sus propios bolsillos. Leemos cifras así y no sé si se nos olvida que 24.000 millones de euros, que suena a disparate, son 4 billones de pesetas, que suena repugnante. Dicen los banqueros que dejarles caer sería una hecatombe para todos y antes de pasar la hucha allende los Pirineos, daban por sentado, como lo más natural, que fuéramos nosotros los que corriéramos con los gastos, recordando, eso sí, que si fuéramos tú o yo los necesitados de alguna cosa, no habría compasión posible dejándonos sin casa, sin ahorros y lo que fuera menester.

No obstante, les quedan unos bolis y unos calendarios muy en plan de diseño para que nos vayamos contentos y tal.

5 pensamientos en “Cifras

  1. Moriarty

    Y si sólo fuera eso… me parece que esta crisis está lejos de haber llegado a su nadir. Y, lo que es peor, me parece que no aprenderemos nada de ella. Pero nada de nada: en cuanto la economía empiece a recuperarse, será para volver a las andadas. Y todos tan contentos.

    Saludos, y enhorabuena por el blog (qué poco original esto último, pero cuando un blog es bueno digo yo que habrá que felicitar al autor).

    Moriarty

  2. Marcos

    Leí en Twitter que la gente le ha sacado enseguida uso a las sartenes de ese banco: para hacer una cacerolada.
    Si una persona pide un préstamo, será porque no tiene dinero todavía para pagar algo; entonces, el banco (que sí lo tiene), se lo presta. Luego el banco se lo funde en gilipolleces y, como no tiene dinero, se lo pide prestado al que pidió el préstamo que (si antes no tenía dinero, ahora menos porque tiene que pagar el préstamo). Entonces, el dinero que le falta al banco se lo da el Estado y, como el Estado no tiene dinero y los bancos tampoco, se lo pide al mismo que le pidió el préstamo al banco. Así que el españolito que pidió un préstamo, tiene que pagar ahora el suyo, el del banco y el del Estado y, encima, le hacen recortes por todos lados y le suben los impuestos hasta del aire. Yo no sé de economía, pero no lo entiendo, vaya. ¿No le podrían dar créditos a la gente en lugar de dárselo a los bancos?

  3. C.

    Me cuesta entender toda la jerga que escucho estos días -mejor dicho, directamente no la entiendo-, pero el caos que nos rodea no se le escapa a nadie. Lamentablemente, a pesar de algunas voces que auguran que esto tal vez nos abra los ojos, me temo, como dice Moriarty, que no habrá cambio sustancial en las mentalidades: eso necesitaría bastantes generaciones, y lo veo complicado, porque habría que empezar por dar ejemplo, que no es nada fácil…

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