Learning

Tras el periodo de duelo por la ausencia de Lindsay (y tras dispersiones varias), estoy recuperando mi inglés gracias a los podcast. Un invento lo de los podcast; de hecho, a veces me entran ganas de hacer uno sobre alguna cosa, ya veremos. Un podcast es algo así como un programa de radio en serie (y en serio) que descargas y te lo llevas a los oídos. Por ejemplo, yo los llevo en el móvil y cuando voy en tren o voy de paseo, me pongo los auriculares y los escucho. Los hay de música (de hablar sobre música y de escuchar música; también los hay que mezclan ambas cosas), de cine, de series de la tele, de libros. Los hay de todo y si no hay de todo, lo habrá próximamente. Los hay de idiomas, claro, todos los idiomas en todos los niveles. Son muy útiles porque “escuchas” el idioma a nativos con todos los acentos imaginables y, además, te explican la cosa sobre la marcha. Y gratis.

Hay dos formas de formarse en un idioma a través de un podcast: escuchando uno cuya finalidad sea la de enseñar o escuchar cualquiera en el que una persona o grupo de personas hablan de cualquier tema en el idioma que estás estudiando. Empecé a descargarme los podcast de un grupo de tertulianos norteamericanos fans (muy fans) de una serie de televisión de la que soy seguidor. Son tres personas que se reúnen tras el episodio semanal y lo comentan, lo analizan, lo diseccionan, dicen ou! y se ríen así: hahaha, y siguen comentando. Les lleva una hora y diez minutos aproximadamente porque hay mucho que comentar. Empezaron y fueron cogiendo gusto por la cosa y como vieron que al otro lado había oídos que escuchaban pusieron una dirección de correo electrónico donde la gente pudiera preguntar, comentar a lo ya comentado, puntualizar, sugerir nuevas sendas de debate y etc, de manera que la serie de podcast tiene, hasta la fecha, más capítulos que la propia serie de televisión que la protagoniza. Yo descargo los capítulos, salgo de paseo, escucho lo que dicen sobre el capítulo que acabo de ver también y, al mismo tiempo que me entero de cosas, me entero del inglés y me acostumbro a desbrozar el camino del acento. Muy productivo. Pero a veces me da por pensar si terminaré hablando un inglés que solo sirva para hablar de esa serie de televisión. Imagínate. Por eso, en paralelo, me descargo un podcast sobre aprendizaje de inglés, un podcast académico, sin distracciones de lo principal que es aprender, learning.

Habla una señora mayor con la quietud de una vida muy hablada a las espaldas y advierte que no es profesora de inglés pero lo cierto es que tiene un don para la didáctica que ya quisieran muchos docentes. Presenta en cada episodio el tema sobre el que se va a hablar si a nosotros nos parece bien, y a los demás no sé pero a mí me parece bien siempre, pero ocurre que empieza a hablar y de pronto se escucha el canto de un pájaro a una distancia cercana. No es el canto de un pájaro en un árbol del jardín sino el de un pájaro tipo Piolín, de los que se balancean en un columpio en una jaula en la cocina. Es un poco mi perdición porque eso me distrae del todo, no porque me moleste, para nada; al contrario, es que desde siempre mi atención siente una irresistible atracción hacia esas cosas e inevitablemente empiezo a hacerme preguntas. Quién es esa señora, dónde vive, cómo es su casa, qué distancia hay entre ella y ese pájaro, qué clase de pájaro es, cuál es su función, adorno, compañía, habrá soledad entonces o no, y por qué y desde cuándo, qué hay en la cocina, por qué ponerse a hacer ese podcast, qué hizo antes de grabarlo esta señora, qué hizo después, qué avatares ha tenido su vida, si es feliz en términos generales, qué entiende ella por felicidad, si Obama o el otro, si verano o invierno, por qué nos habremos encontrado, ella a ese lado del auricular, yo al otro, tenía que pasar, quizá, o las casualidades no tienen otra función que esa, ser casualidad. Todas esas cosas me planteo, muchas más cosas en realidad, me las despierta en la curiosidad el canto del pájaro, que es un canto despreocupado y ocasional, de fondo, nada invasivo. Me cuesta concentrarme a veces en lo que la señora se propone enseñar en una de esas cápsulas sonoras de 12-14 minutos de su clase particular, particular porque es suya y casera, pero de resonancias universales si se las lleva al oído, clic mediante, cualquiera en cualquier parte del mundo.

En cualquier caso, voy progresando.

4 pensamientos en “Learning

  1. C.

    Eso es como cuando yo decía, qué hará, cómo será este chico, será de palencia o de Valladolid-ochocientosmil… :) (hasta el esbafe de las coca-colas). Me ha encantado leer este post y alegrarme de tus progresos. Yo de vez en cuando me pongo una dosis de chicas Gilmore en inglés, pero los chicos se cansan enseguida, y con estas cosas, ya lo sabes, hay que tener paciencia, porque se trata de que el oído vuelva a habituarse… Progresa, progresa, por si acaso te hace falta pronto :)

  2. Pilar

    Guauuuuuuuuuuuu,!! que bien, es una buena manera de aprender un idioma, seguro que cuando vayas por la City de New York. no tendrás problemas. Ole tu….!!

  3. Marcos

    Muy buen invento lo de los podcast: a unos les sirve como medio de autocomunicación de masas; a otros, para aprender idiomas; a otros, para ponerse al día sobre distintos temas, etc. y todo desde casa, sin necesidad de los medios de masas.
    A mí también me pasa eso de saber qué pasará al otro lado. De hecho, como sabes, lo de los dos lados, las fronteras, lo que hay al otro lado pero que no se ve sino que se imagina, me obsesionan. Con ese pájaro, no me concentraría ni aunque la mujer estuviese dando la combinación ganadora de la lotería de la proxima semana.
    Un abrazo.

  4. Jose

    Llego un poco tarde, pero esto también es como los podcasts, que los escuchas cuando quieres o puedes. Me alegra que progreses; yo estoy bastante estancado pero ahora además estoy intrigado por cuál es la serie, el podcast y la señora. Y el pájaro.

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