Consulta

Mi hematólogo se preocupa y me cuida muy bien. Una joya de hombre, el hematólogo. Me pregunto cuánto durará en este hospital, porque demostrado está que esta clase de médicos que se ocupan y se preocupan, que miran el caso desde todos los ángulos, que se llevan los deberes a casa, que consultan los problemas periféricos y no sólo el que le incumbe porque sabe que las partes hacen el todo, en fin, estos médicos a los que les duele el paciente, suelen marcharse pronto. O los marchan. Pero, sentado frente a él, en la consulta, asentado en una especie de carpe diem porque así lo he decidido o lo ha decidido mi hartazgo o mi apatía creciente, me conforta comprobar cómo escucha mi silencio y mis palabras, y me reconforta la dosis de palabras que dice él, su claridad en la exposición, su tacto al decir las cosas siendo consciente de lo que pesa, psicológicamente, un historial de 30 años de incertidumbre científica y deterioro evidente. Yo le digo a este hombre que este cansancio no es normal pero su lenguaje gestual ya me ha dicho que ya lo ha notado, que lo sabe, y que lo siente. ¿Es posible que la persona que hace un mes iba a marcharse a Nueva York sienta una taquicardia cuando se levanta del sofá y que el paseo hasta ahora cotidiano produzca un rechazo instintivo, una protesta de la voluntad, sobrepasada por la idea de afrontarlo? No me duele nada, pero me canso.

Se preocupa este hombre por la cara fisiológica de este cansancio pero también por la psicológica. Me pregunto hasta qué punto una influye en la otra, si estarán entrelazadas ya de una manera indisociable. El hematólogo sigue pensando y diciendo que su intuición le dice que hay que hacer un estudio de la respiración, y se señala el pecho. Se lo señala con una doble acepción, la que pone gesto a lo de la respiración y la que señala el lugar donde salen las intuiciones y, por primera vez, como si le hubiera tocado a él la lotería de decirlo y no al otro o al otro o al otro médico, dice que posiblemente haya que introducir un aporte de oxígeno por las noches en forma de mascarilla y botellín, como un redbull de los que toman los chavales cuando van a explorar la noche, pues igual, pero en otro contexto. Y yo me escucho por dentro y me siento conforme, entregado pasota o derrotado. ¿Dónde está la línea de separación entre los conceptos? No importa. Estoy conforme con todo lo que diga.

Quiero llegar a casa, sentarme al piano para pensar qué colores, qué tonos, qué luces le pongo a un pequeño pero bonito encargo que tengo en el cuaderno; quiero estar tranquilo y seguir leyendo, no hago otra cosa, leo, leo, leo, lo leo todo, y me conforta ese aislamiento del exterior que me permite vivir en un interior narrativo. Me despierto por las mañanas y me digo que me gustaría descansar. Doy mis clases, sigo aprendiendo de mis alumnos, lo hago lo mejor que puedo, y luego vuelvo a buscar el silencio, el refugio. Escucho música en la madrugada de los auriculares o sigo leyendo. Pienso que necesito acción, y no sé si esta acción que necesito romperá el hechizo de este cansancio pero el caso es que la acción necesita, en su fase inicial, un esfuerzo para el despegue que me falta, la batería está baja, no hay energía. Me inquieta y no. A veces me emociona un poco pensar que aún hay tiempo para empezar un nuevo cuaderno.

Dice el hematólogo que siente marearme por la batería de pruebas que tiene que solicitar pero yo le hago un gesto de que no pasa nada, que adelante, que si aportan una luz, mejor que mejor. Otra cosa es que la luz tenga solución o no, pero adelante, adelante. El hematólogo teclea peticiones y yo tecleo un post diciendo que este hombre vale mucho, que es un consuelo sentirse reconfortado porque hay quien se preocupa y busca, y no se rinde. Y te da un apretón de manos que dice otra cosa que un hasta la semana que viene. Eso se nota, vaya que sí.

5 pensamientos en “Consulta

  1. chema

    Hay profesionales con devoción y otros profesionales que han echo esa carrera por que no tenían de lo suyo, estos son lo peores, son profesionales pero sin devoción.

    He conocido a maestros de los dos tipos, como la noche al día.

    A ver si encuentra esa luz que te decía, animo.

  2. Pilar

    ¡Es dulce y reconfortante saber que alguien toma interés por uno! ¡Chapeau, por el hematólogo”
    Y que bien que puedas leer tanto, yo tengo pilas de libros que esperan turno para ser leidos.
    Como dice el comentario Anónimo “La mejor luz eres tu”
    (Spaguetis o lo que sea…… vale)
    Un beso

  3. toni

    aplausos emocionales para el hematólogo.
    y para tí, claro.
    mucho ánimo.
    y sigui leyendo, que siempre es bueno.

  4. Marcos

    Es siempre un regalo encontrarse con buenos profesionales y mejores personas, de las no acaban de hacer su trabajo cuando llegan las 3 sino cuando realmente han terminado de hacer su trabajo.
    Mejor pasota que derrotado, creo yo: lo primero es por voluntad, pero lo segundo es por obligación. Además, ¡qué vas a estar tú derrotado, hombre, por favor! Si sigues con ganas de ponerle colores a la música y disfrutar de tu interior narrativo, tienes una fuente de energía; ésa que nunca se apaga, por muy cansado que estés.
    Un fuerte abrazo y otro para el hematólogo.

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