Primavera 21 marzo, 2012
Escrito por emejota en : Asuntos propiosAunque la mañana está sombrÃa y llueve, aunque las noticias hablan de la nieve blanca caÃda en la ciudad oscura, y aunque parece que hoy es primavera sólo en El Corte Inglés (ese invento tan setentero y anclado en el tiempo, El Corte Inglés, tan bunkeriano y tal) creo que me he reconciliado con la primavera.
Entre tanto hospital, tanto ir y venir al hospital, tanto ir y venir por esos pasillos, de la planta baja, de la planta cuarta (exuberancia de plantas en el hospital), tanta prueba diagnóstica acumulada, que si una sangrÃa de medio litro, que si un scanner con contraste intravenoso yodado, vi los almendros florecidos, sus explosiones de nata y fresa, y los vi una mañana fresca en la que el sol te hacÃa cerrar los ojos con placer porque resultaba agradable, sumamente agradable, como si te meciera, y aspiraba el olor fresco a verde nuevo, y escuché el alborozo inquieto de los pájaros (misterio el eco del canto de los pájaros, tan distinto el de unos y el de otros, como si el espacio transparente del aire tuviera diferentes opacidades). SÃ, lo sé, lo he visto, me ha salido una frase muy larga, larguÃsima, y no ha llegado a conclusión alguna. Pero es una metáfora de lo que hay: porque las pruebas han sido largas pero todavÃa no han llegado a conclusiones diagnósticas definitivas, y porque de tan largo y variado lo sucedido me daba pereza ponerme a escribir. A veces, uno pierde el sentido de la sÃntesis y, además, tiene que priorizar el tiempo cuando de atender al trabajo y a los dolores y a las citas con los médicos se trata.
He hecho muchas cosas en los pocos ratos no hospitalarios y me queda la satisfacción primaveral, es decir, vivificante, de haber cumplido con todos y cada uno de los compromisos: las clases que surgen de quienes se ven náufragos ante la inminente colisión con el iceberg “findecurso”, la clase de cine pendiente con mis queridos Senior de la Universidad, en Pamplona, a quienes llevé a través de “La noche del cazador”, ese cuento mágico de Charles Laughton, los artÃculos en el semanario en el que colaboro, y alguna cosa más que ahora no recuerdo. He leÃdo mucho y he Ãdo al cine. En dos pelÃculas hice oh y en otra zzz. La próxima semana, a Bilbao de nuevo, pero esta vez para hacer de guÃa por el monumento sonoro de la Pasión según San Juan de Bach. Muchas ganas. Luego habrá que volver al hospital. Hay, con bastante probabilidad, operación en el horizonte, pero hay que pensarlo, al parecer. El cómo, el cuándo, el momento preciso, el tener en cuenta las variables de un organismo cuyo sistema inmunológico se agrede a sà mismo porque no funciona correctamente, y el de una médula que se ha vuelto loca y le da por hacer cosas raras con la sangre. Y lo que haya por debajo, si es que lo hay. Por ejemplo, fue el médico, cuál, uno de ellos, a auscultarme por protocolo puesto que de lo que se trataba era de vigilar el riñón y tuvo que pedirle a la enfermera que trajeran el aparato del electrocardiograma. Glups, quise decir yo. Es que ha sido auscultarle y he oÃdo una arritmia y quiero cerciorarme, respondió el médico con el ceño fruncido. Glups, volvà a decir yo, porque no es la primera vez que alguien escucha una arritmia y mi árbol genealógico cardiaco es de infarto (en sentido literal y figurado). La gráfica fina del electrocardiograma salió bien dibujada pero el médico se quedó con la mosca detrás de la oreja, por lo menos se le quedó cara de eso. A mà me pasarÃa lo mismo.
Entro a este cuaderno con la entrada de la primavera y quito telarañas. Limpieza de primavera de Peter Pan, contaba el libro encantado y desencantado. Yo ahora tengo que pasarme por la oficina de Correos, dando un pequeño paseo bajo la lluvia, pero dejo la puerta abierta a las palabras.
Comentarios»
palabras que salen de la pantalla y que dicen hola, asà está la cosa, pero hola. y, desde aquÃ, con un pequeño susto, pero con una sonrisa potque vuelves a estar, te decimos, hey, aquà estamos. para lo que quieras. disfruta de la lluvia en primavera, de la nieve en primavera y de lo que sea que nos quiera regalar a cambio de sentirnos un poco vivos con lo que sea, incluso una cabezada en el cine. Peter Pan estarÃa orgulloso. nosotros ya lo estamos.
ánimo.
Que alegrÃa leerte emejota!
Que alegrÃa que te hayas reconciliado con la primavera!
Que alegrÃa saber que el empuje del viento te impide caer! y….
Que te alegre saber que en todos tus avatares por los hospitales, no estas solo, que como el barco que lanza su lamento, te decimos:
¡aquà estamos y estaremos siempre!.
Un beso grande
Qué alegrÃa leerte de nuevo, Pilar :) Tenemos una comida pendiente, a ver cuándo me dan más libertad y hablamos. Un beso.
toni: leerte me pone una sonrisa por lo que me dices y por tu fidelidad a esta ventanita, que a veces me emociona. Peter Pan, al final, es una sombra, ya lo advirtió Panero, ese poeta loco que todo lo dice cuerdo. Un abrazo grande.
Cuánto me alegro de que vuelvas a esta ventanita, saber que has hecho tantas cosas y tan interesantes en tus ratos extra-hospitalarios y que cerrando los ojos le hayas encontrado tantos rincones bonitos a la primavera. Sà que estamos orgullosos, sÃ, de que venzas esa pereza enorme que producen los médicos y lo que los rodea.
Un abrazo grande.
Doy fe de que la noche del cazador estuvo emocionante. Fue un placer :)
De lo que no estoy tan seguro es de que los médicos y su ecosistema terminen venciéndome a mÃ, Marcos :) Abrazo grande.
Me alegró verte, C. Como pudiste ver (nunca mejor dicho, ver), aparecieron, de nuevo, los reflejos en el espejo, la sombra proyectada de las constantes. No lo hago adrede, aunque quizá el inconsciente sà que lo haga. Qué se yo :)
Si. Nos encantó “la noche del cazador”. Gracias por lo de queridos alumnos del Senior. Un abrazo gordo. Se agradece lo de la primavera.
me encanta lo de los pájaros, no importa la frase larga. yo me considero una “adicta” del cantar de los pájaros.Creo que existen discos donde solo se oye eso y me encantarÃa comprar uno pero no sé donde. Para mi el paraÃso es un lugar donde se siente el piar de pájaros estando debajo de un árbol y con el sol rasante de la tarde en la cara. Ya he dicho que pongan mi ceniza debajo de un árbol donde haya pájaros, no sé si me harán caso.