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Desdecir 4 marzo, 2012

Escrito por emejota en : Asuntos propios

Previamente, en el blog:

Eso escribí el pasado uno de febrero, con un deje de suspense, la sonrisilla en los labios, los dedos deslizándose sigilosos para no pulsar una tecla de más.

Prosigamos.

La vida nos desdice, nos rectifica, nos mueve como si fuéramos marionetas en manos de un titiritero. Si lo hace por azar, por fastidiar o porque tenemos un ángel de la guarda (sensación que no es nueva para mí, aunque siempre es desconcertante) no lo sé, pero el caso es que lo que quería decir sin decir en ese párrafo es que hoy tenía que estar en Nueva York, de regreso a Park Slope, Brooklyn, pero no ha podido ser. Dejemos para otra ocasión las razones del regreso y centrémonos en las que lo han impedido. Fue el cólico. El del riñón. El cólico de hace nueve días. Pasó dejando un punto doloroso fijo, de esos que no sabes si son residuo resentido tras la tormenta o tormenta latente todavía que toma aliento para el próximo envite.

Es inevitable pensar que tienes por delante un viaje muy largo (casa-Madrid/Madrid-JFK/JFK-Brooklyn) en una jornada que por cuestiones de los husos horarios iba a durar más de 24 horas estirándose hasta las 30. Es inevitable pensar si al riñón le dará por hacerse notar al poco de despegar, qué se yo, en el minuto veintisiete de vuelo, pongamos por caso, y te ves encerrado en un tubo largo sin posibilidad de escapatoria hasta dentro de ocho horas vomitando y tal. Un horror. American Horror Story, para ser precisos. Es inevitable, en definitiva, ser sensatos y acudir al médico.

Acudir al médico porque tocaba, todo sea dicho, aunque las circunstancias alteraron el menú del día. Pasa esto, le dices al médico. Y de postre añades que me voy a Nueva York mañana a las 8 de la mañana. Silencio momentáneo flotando en la consulta, rumor de voces en el pasillo. Quizá no sea aconsejable o no pueda ser, contestó el médico, y apartando el historial médico abrió hoja nueva en el monitor de ordenador dijo, vamos a centrarnos en este asunto y el motivo de esta consulta lo posponemos, le parece? Yo puse cara de qué remedio, aunque se me quedaron las ganas de decirle al médico que no me tratara de usted, porque me sonó a preludio de tenemos que hablar, fórmula tantas veces oída en los seriales médicos de la tele y temida cuando de la vida real, esa que no tiene anuncios, se trata.

Qué nos dirá si no es aconsejable o si no puede ser, le pregunté al médico. La ecografía que le estoy pidiendo, contestó. El médico tecleó, dejó de teclear, me miró por encima de sus gafas y me dijo: tengo que advertirle que dé por perdida la tarde, esto va por Urgencias y ya sabe. Ya sé, sí.

En Urgencias había un señor a mi izquierda con un dolor súbito en el brazo izquierdo y una señora a mi derecha con una neumonía. Yo miraba al frente y pensaba que para un inmunodeprimido como yo, estar en un lugar así es como para coger de todo, leñe. Sonó mi nombre. Contado así va rápido pero la realidad está plagada de silencios, esperas y desesperos. Ahora pasan dos cosas: una, que siempre me ha sorprendido la sinuosidad del pasillo que lleva, en este hospital, al habitáculo penumbroso del ecógrafo. Es como si ir por la trastienda del hospital, esto es, por Urgencias, fuera para el arquitecto del hospital como ir por detrás de un decorado. La segunda cosa es la temperatura fresca de la habitación, frescura reclamada por la tecnología, al parecer. Y parecer no sé, pero aparecer apareció rauda la ecógrafa, joven ella, joven pero escrutando la pantalla con una seguridad de quien ha leído muchos ecos y sonidos. Posó el aparato de extremo redondeado por la piel untada en el gel frío y viscoso que tanta cosa da y pronunció una exclamación que pilló de sorpresa al chicle que llevaba en su boca. Uff, dijo a continuación. Como yo no podía hacer tap tap con el pie, porque estaba tumbado, me giré rompiendo todo protocolo y le pregunté, qué, así, sin más. Pues qué quiere que le diga. Pues parece que ya está todo dicho. Adónde dice usted que iba, perdón, que va mañana. ¿Iba?, subrayé en negrita. Es que, dijo ella, a veces hay que buscar a ver si hay piedras en el riñón pero en su caso es que, buah, se dejan ver solas y hasta con destello. Yo: ¿Entonces hay más de una? Ella: Entonces hay como para hacer un collar de piedras a su mujer (si es que usted está casado)

Me sonó más raro lo del usted y lo del casado que el resto, pero volviendo a mirar al techo, tumbado como estaba, con los brazos tras la nuca, como si estuviera tomando el sol en la playa (frase textual de la ecógrafa para indicar cómo tenía que ponerme) me imaginé en esa playa viendo pasar al Airbus de Iberia dejando su estela blanca en el cielo azul. Bye, decía una voz en alguna parte. El médico asomó la cabeza, intercambió miradas con la técnico, asomó la cabeza y la mirada al aparato y dándome un toque suave al hombro dijo: espéreme unos minutos que ahora vuelvo, tenemos que hablar.

Tenemos que hablar, la frase.

Estuvimos hablando en el box 3 sobre el problema. El problema es que dos de los cálculos encontrados en mi riñón derecho tienen un tamaño mayor que un garbanzo. Y no pueden salir, claro. Y luego hay otros que podrían obstruir el ureter. Y hay por lo menos otro en el riñón izquierdo y… En fin, que no hay viaje, pregunté sin preguntar con el tono en el que se dicen las cosas que ya sabes pero que no te gustaría saber. Creo que es un riesgo, dijo el médico, y en un trayecto tan largo, más. Además, prosiguió, dado el tamaño de esos cálculos hay que practicar enseguida una litotricia (visualíceseme sentado en un taburete de esos circulares donde en realidad se sientan los médicos para explorar, escuchando, llevándome una mano a los ojos como el que exclama anda, la cartera, y volviéndome pequeño, muy pequeño, o quizá fuera el taburete el que se volviera grande, como en la tarde de Alicia)

Aceleremos, porque el riñón dolía (y duele). El médico redactó un informe que fue lo suficientemente contundente para que, al menos, pudiera obtener el reembolso íntegro del viaje (lo cual no es poco) y lo suficientemente contundente para que la consulta preferente solicitada a urología fuera tramitada al instante. En conclusión: en tierra, dolorido (más vale que no estoy allá, la verdad) y esperando a que mañana, al punto de la mañana, se decida cuando empieza ese proceso que lo venden como una técnica que es el no va más de la modernidad, que te machaca los cálculos sin necesidad de bisturí, pero que no te ahorra la colección de cólicos necesarios hasta la expulsión sanguinolenta del material residual si no hay complicaciones mediante, toquemos madera

A estas horas del domingo, yo pensaba estar atravesando el puente de Brooklyn pero he atravesado el pasillo hasta la cocina para visitar la caja de Buscapina. No puedo evitar pensar, no obstante, que lo que en un principio me hizo exclamar pero qué oportuno, pero qué oportuno, al final ha sido justamente eso, oportuno. Pero meterme en el túnel de las litotricias, con sus ramales inciertos, sus cólicos de serie y tal se me está haciendo cuesta arriba. Este post un poco también, la verdad, pero es por el dolor, que no es compatible con la postura ni con el teclear y nubla un poco la concentración.

Continuará.

Comentarios»

1. Arantzazu aldanondo - 4 marzo, 2012

Hay que joderse… y además consolarse pensando que esto mismo alla seria una putada. Mecagoenlaputa. Te voy a desear lo mismo que en los partos,(por aquello del parecido y por experiencia)… Que tengas un ratico corto.
Un beso no muy apretao.

2. carolina - 4 marzo, 2012

terminando de leer esto me he vuelto a acordar de lo mucho que admiro tu fuerza (que nunca te lo he dicho, y siempre lo he pensado).
te mando un abrazo y una sonrisa sin niebla y con luz desde este lado del jardín. :)

3. aldamendi - 4 marzo, 2012

Ohhhhh! Dios, se me cae el alma a los pies. Mierda y mierda. Menos mal que estoy convencida de que lo que tiene que ocurrir, ocurrirá…Bsos

4. Chema - 5 marzo, 2012

Joe, he visualizado todo el proceso, una descripción muy buena de lo que te ha sucedido en el hospital.

Y el puente puede esperar.

Un cordial saludo

5. toni - 5 marzo, 2012

los puentes no se van a ningún sitio (a no ser que sean de esos que se cierran porque ocurren sólo cuando se alinean los planetas con la sombra de los pinos del jardín), así que mejor ya si eso vamos otro día, que las cosas que sì pueden moverse es mejor tratarlas cuando antes. y que te las traten cuanto antes. lo dicho hace unos minutos, antes, en el post anterior, ánimos todos de los cuatro. el riñón adminite chocolate o mejor unas tostadas?

6. Marcos - 5 marzo, 2012

Vaya, hombre (esta expresión va por la putada de no poder estar en Nueva York ahora, aunque sé que pronto estarás de nuevo allí, dando largos paseos sobre largos puentes que, como dice toni, allí seguirán esperándote).
Y ¡¡vaya hombre!! (sin coma y con exclamaciones para exclamar la fuerza y el ánimo que siempre tienes, y que te ayudará a pasar estos días del mejor modo posible).
Mucho ánimo. Mucha agua. Un abrazo.

7. C. - 5 marzo, 2012

Lo dicho, Mariano: mejor aquí y ahora. Si te han devuelto el importe del viaje completo -que estaba justificadísimo-, ni tan mal. Imagínate que marrón si te pasa allá… Seguro que hay ocasión de volver.
(el post, fantástico, como todos los que escribes a costa de tus goteras y goterones :( )
Brooklyn will still be there! (y seguro que va a hacer allí un frío tremendo y a llover todo el día, ya verás) Besos

8. Pilar - 5 marzo, 2012

Animo Mariano, aunque parezca que hasta tu sombra te abandona cuando se esta en la oscuridad, esto pasará, será una anécdota y recuerda que: BROOKLYN te esta esperando, para patearlo y patearlo todo entero. El pasillo de tu casa ya lo tienes muy visto.
Mi admiración más profunda por el humor que tienes con este post, cuando de todos es sabido que un cólico de riñón es Jodidisimo….
Un abrazo cálido y muchos besos.
¡CURATE PRONTO!

9. A - 6 marzo, 2012

Lo acabo de consultar: MENOS 2 GRADOS EN BROOKLYN HOY!!!! Uufffff, mucho mejor aquí, dónde va a parar!!! ;-)
…. Que te mejores. Un beso muy fuerte!!! Irás muy pronto, ya lo verás!!

10. Mieira - 8 marzo, 2012

“Arantzazu aldanondo – 4 marzo, 2012 . Te voy a desear lo mismo que en los partos,(por aquello del parecido y por experiencia)… Que tengas un ratico corto”.

Y eso que en los partos hay raticos de respiración, sufrida y trabajosa pero respiración al fin y al cabo. En los puñeteros cólicos, cuando atacan fuerte, la respiración parece que ni llega, aunque finalmente llega cuando uno está al límite. Te lo dice una con experiencia en ambos trances.

Ánimo, Mariano. Al menos podrás estar el domingo de cumpleaños. Esperamos que puedas estar.

11. A. - 10 marzo, 2012

… Espero que te encuentres mucho mejor. beso grande

12. Pia - 10 marzo, 2012

Hola Mariano
Mucho ánimo, si no ha sido ahora es porque no tenía que ser ahora.
Tendrás muchas m´s oportunidades de ir.
Me encanta cómo escribes. Verdaderamente me alucina la capacidad que tienes de explicar todos los detalles de forma tan clara, tan suave, que nos llega a todos tan bien

13. HENDAYA - 13 marzo, 2012

Pues a pesar de todo, tu clase en la Universidad de Navarra estuvo magistral, te vuelvo a aplaudir. Recupérate y viaja. Gracias Mariano.

14. Marcos - 19 marzo, 2012

Hola. ¿Se va pasando?

15. emejota - 21 marzo, 2012

Muchas gracias a todos por las palabras y el apoyo. Ayuda mucho. Un abrazo grande.