Incidencia

Fue el riñón. El derecho. Un cólico, sí. Abramos un paréntesis para añadir (y muy inoportuno). Anda, y cuándo pasó. Pues el viernes por la tarde, y se hizo notar en el momento justo en el que Pablo hacía una pregunta: este acorde, qué es. Esa fue la pregunta y, zas, un punto, o un punzón candente, un aguijón. Es una cosa sutil al principio y uno confía que sea un tirón para que no sea cólico, y si es cólico que sea moderado en la escala Richter de los cólicos. Hay un momento en el ascenso en la tabla en el que sabes que no hay retorno y es cuando empiezan a subirte unas bilis o unas babas raras y vomitona al canto. Ya, ya sé que no es agradable leerlo, pero menos agradable es pasarlo. No obstante, no nos adelantemos. No hemos presentado a Pablo, por ejemplo, que lleva viniendo a casa con periodicidad semanal desde hace un mes y medio porque quiere presentarse a una prueba en el conservatorio y la sacará porque puede, tiene potencial, mucho. Pablo estaba sentado al piano y al terminar un ejercicio dijo que tenía una pregunta y a mí me gusta que tenga preguntas que hacer porque cuando lo hace siempre plantea cosas interesantes, así lo advertí desde el primer día. Puso su mano larga sobre las teclas y preguntó: este acorde, qué es. Y al incorporarme un poco hacia adelante desde la silla en la que estaba sentado yo, a su derecha, para asomarme al mar de teclas fue cuando, zas, pero no dije nada. Suele haber un tiempo entre el zas y el big bang del cólico o entre el zas y la falsa alarma. En ese intervalo, vi el otro intervalo, el que marcaban las manos de Pablo sobre las teclas (curiosamente, teclas negras, como negra se ponía la cosa) y respondí, y al hacerlo, para variar, me llevé la respuesta ramas arriba, por las ramas, y que si tal y que si ésto y que si lo otro, y si lo hice fue porque a Pablo, en realidad, eso le gusta, lo sé, se nota y me lo ha dicho, y porque igual pensé, ingenuo de mi, que así el cólico se despistaba, qué se yo.

Pero no.

Terminamos la clase (no me las voy a dar de héroe, pero la cosa se mantuvo en un grado perfectamente soportable aunque mosqueante, como todos los cólicos) y fue al levantarme para acompañar a Pablo lo que hizo que la cosa se moviera, la piedra, el termostato del dolor, el todo junto que hace que al cerrar la puerta con un sereno hasta la semana que viene vayas directo al cajón de los medicamentos, sector emergencias, y busques atropelladamente la Buscapina y el Nolotil (ampollas), el cóctel que te chutan en Urgencias por vía. Pero a Urgencias no voy a ir, pensaba mientras rebuscaba entre las cajas hasta dar con una de Buscapinas (caducada? No, alivio) y otra de ampollas (caducadas? No, alivio) de Nolotil y, hala, cóctel al gaznate, puaj, y corriendo a buscar la manta eléctrica para templar el costado. Vamos, lo de siempre, aunque del último ya ha pasado tiempo. Y del último fuerte, más tiempo aún. Qué oportuno, pensaba yo entre dolores, ardores y vomitonas, qué oportuno. Y fue entonces cuando recibí un mensaje de la vecina:

-Estos saliendo ya del cole, vecino.

(Puso estos en lugar de estoy porque lo escribió bajando escaleras o caminando por la calle con los cartapacios de papeles encima y, claro, no atinas)

Recordé que había quedado para cenar. Cenar. Vomitona al canto. Hay momentos en los que una palabra te mueve sentimientos y otras veces te remueve las tripas. En resumen: sin cena, con cólico y con una noche toledana/tudelana por delante de esas que hacen que al día siguiente seas tu propia sombra (cosa normal) y si te he visto no me acuerdo. Digo yo que la piedra, el cálculo, lo que fuera, diría eso, valga la redundancia. Porque aquí no ha habido más seísmos, quitando las lógicas réplicas posteriores.

Que siga así, amén.

8 pensamientos en “Incidencia

  1. Marcos

    Es que las preguntas del tipo “y esto qué es lo que es?” son muy traicioneras y van a dar donde menos te lo esperas. Espero que las placas tectónicas renales ya se hayan asentado y no haya más réplicas. Recupérate y que puedas recuperar pronto esa cena pendiente.

  2. Pilar

    Oh la la !! emejota…. Que podemos hacer contigo? no te privas de nada, :(
    Seguro que eso del riñón será alguna arenilla que ya se habrá disuelto y expulsadoooooo de tu cuerpo, sigue con la nanta que eso va bien.
    Un abrazo y un beso para ahuyentar todos los males

  3. toni

    como diría el pequeño Lluís: ay, ay, aaaay (así, alargando mucho la a) estos riñones, se quieren quedar con tooooodoooo.
    cúidate, emejota. ánimo.

  4. emejota Autor

    Eso hago, Pilar, ya hay tradición en esta casa de cólicos de riñón. Viene de familia :)

    Eso, C. ¿Has visto que inoportuno? Si es que…

    (se lo diré, toni; pero mejor cenamos todos y así me apunto yo también :) )

    Gracias, Marcos. Parece estar todo en su sitio. De vez en cuando hay como un eco lejano, pero no pasa de ahí. Yo creo que se está asentando la corteza terrestre, o eso espero.

    Un abrazo.

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