Usos

lagrimaDesde que los teléfonos sirven para sacar fotografías puedes traerte a casa fragmentos fascinantes del mundo, como el que hemos visto hoy con ojos que miran y se abren de repente y le hacen decir oh a la voz que piensa por dentro, en ocasiones hasta con varias haches seguidas y otras con una hache no sólo sola y muda sino hasta seca. Múltiples son las manifestaciones del asombro. Hay un papelito blanco dispuesto para anotar números de teléfono, cuentas de multiplicación, listas de la compra, las cosas que sean, patrocinadas todas ellas por el producto que, abajo a la izquierda, lleva impreso eso que tanto llama de repente a las puertas de la atención y que asegura que existe una nueva lágrima para uso diario. Quizá sea necesaria una nueva lágrima para uso diario, lo que no sabemos es para qué. El llanto es una sorpresa siempre.

Saramago, cuyas novelas son un tratado de las lágrimas, ahí lo dejo para quien quiera estudiar el asunto, sostiene en el “Memorial del convento” una tesis sobre la naturaleza purgadora de algunas lágrimas. Observa el llanto de Blimunda y nos lo describe en tono de susurro, “le fluían despacio las lágrimas”, dice, porque hay lágrimas que caen a peso y otras que te acarician la mejilla para que duela menos, digo yo, no sé; para saber, el de Saramago, y lo sabe con tanta certeza que para los escépticos y los descreídos que pudieran quedar se apoya con decisión en la ciencia de bata blanca: “si hubiera aquí un médico diría que así purgaba los humores del nervio óptico ofendido, tal vez tuviera razón, quizá las lágrimas no sean más que eso, el alivio de una ofensa”. Luego vino el perro de las lágrimas del “Ensayo sobre la ceguera” que en un acto de piedad e impotencia solo pudo lamer las lágrimas de la mujer del médico. Y no sé qué se nos anuda más en la garganta, si ese instante o aquel otro que sucede en el Hotel Bragança, dentro de “El año de la muerte de Ricardo Reis”, mientras Lidia pasa nerviosa la plancha. “Si puedo, voy esta noche”, dice para sí con la ansiedad de los amores inciertos, velados y desvelados, “y pasa nerviosa la plancha, está sola en el planchador, éste es el traje que el señor doctor Ricardo Reis llevará al teatro, me gustaría ir con él, tonta, pero qué te crees tú, seca dos lágrimas que han de aparecer aún porque son lágrimas de mañana, ahora aún está Ricardo Reis bajando la escalera para cenar, aún no le ha pedido que le planche el traje, y Lidia aún no sabe que llorará”.

Siempre habrá una nueva lágrima de uso diario en la esquina inferior del papelito donde anotamos la lista de la compra. No sabemos, sin embargo, qué fue de las lágrimas derramadas en los usos del pasado. Quizá se evaporaron formando nubecitas deshilachadas en el firmamento de la memoria.

3 pensamientos en “Usos

  1. Pilar

    Las Lágrimas……Un alivio para el alma….
    En la vida, si amas lloras, sufres, luchas, a veces pierdes y a veces ganas.
    Por eso el que ama llora, el que llora sufre, el que sufre lucha y el que lucha gana.
    Hagamos pues como Blimunda y dejemos que las lágrimas fluyan despacio acariciando las mejillas.
    Buenas noches emejota, no lloro porque te leo :)))))

  2. toni

    hay que llorar con ganas y sin ellas. porque es como tirarse al mar. puede que no sea la mejor hora para hacerlo, pero sienta casi siempre como una ducha por la mañana, cuando todavía es de noche. sólo que, en lugar de ver como el agua limpia la piel, lo hace por y desde dentro. y eso es necesario por fuera.
    :)

  3. Marcos

    Los psicólogos de bata blanca (que los hay) dicen ahora que hay que contener las emociones, ser dueños de ellas y no que ellas sean dueñas de nosotros. Dicen que hay que evitar las lágrimas, aunque sólo sea una y de uso diario. Es verdad que las emociones no pueden ser más fuertes que nosotros, pero esa lágrima (y más si cae suave como las de Blimunda) son tan necesarias como el control. Lo sabemos nosotros y lo sabe el papelito de la foto. Lo saben aquellos que se fijan en los detalles y ven más allá del anuncio de un colirio.

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