Olvido

Ayer a medianoche, de pronto, el blog se olvidó de sí mismo. Le llamé pulsando en las teclas y me recibió una pantalla en blanco diciéndome en inglés que aquí no hay nadie que se llame así. Me inquieté. En alguna ocasión, el servidor que lo aloja ha caído, bien por problemas técnicos o por maniobras de mantenimiento, pero cuando sucede eso es distinto. Es distinto que te digan que en ese momento no hay nadie a que no hay nadie que se llame así. Como era esa hora en la que no se escucha nada en las calles y los pensamientos suenan (a veces hasta sueñan) más alto, imaginé si habrían desahuciado al blog y haciendo la consulta correspondiente comprobé que los pagos del alquiler estaban al día. Umm, pensé. Esperé. Escuché música, cuál, la de dos posts más abajo. Dura poco, cierto, pero la puse en bucle. La música en bucle es como un mantra para mí que me sume en un trance. No ocurrió nada de eso. Sonaba la música una y otra vez pero yo no la escuchaba porque tenía la atención en la duda y el ceño en actitud de mosqueo, preocupación. Se me ocurrió entrar en el servicio técnico del hosting, lo que viene a ser llamar al casero, para que nos entendamos. Me encontré que había gente, mucha, protestando porque sus respectivas páginas web no funcionaban, pero hubo dos quejas que no se quejaban, gritaban casi, y lo hacían por el susto, porque su página funcionaba, sí, pero había perdido los datos, bendita copia de seguridad, imagínate si no llega a haber copia de seguridad, exclamaban. Hice glups, como en los tebeos, a falta del reguero de sudor por la sien, como en los tebeos. Hice glups para sustituir a la gota de sudor porque no está el termómetro para sudores, tiempo habrá, y porque me quedé (más) helado: no tengo copia de seguridad. ¿No hay copia de nada de lo escrito aquí desde mayo de 2005? Pues no, oiga. Puntos suspensivos. Encontré en la pantalla del servicio técnico una opción para remitir una nota en caso de que mi sitio no se encontrara a sí mismo o cosas parecidas. Cumplimenté los datos y me dijeron que pasaban la nota al técnico de guardia y que gracias, buenos días. El buenos días, a la una de la madrugada, se me hizo raro, pero cuando hablas con un robot es fácil que su inteligencia sobrepase la tuya y no comprendas. Hay que disimular en esos casos y darle al ok. Siempre hay un botón de ok, siempre. En la vida real no, pero en la virtual sí, siempre. En la pantalla del monitor, apareció ésto:

El aspa roja indicaba que ni el técnico había podido encontrar el blog. El aspa verde era engañosa, lo verde alivia cuando está al lado de un aspa roja, como esas aspas rojas terribles que ponía la Madre Rivas cuando alguien no se sabía el himno de Eurovisión con la flauta dulce, terrible invento de la casa Hohner, esa palidez amarilla, esos agujeros; terrible invento el de la Madre Rivas igualmente, reconozcámoslo. El aspa verde, como digo, era engañosa porque únicamente certificaba que el asunto estaba sin resolver. Hice tap tap con los dedos en la mesa y esperé un rato y como se hacía tarde y no había señales de nuevas aspas de color alguno, me fui a dormir. Una vez a cubierto de las mantas, me dio por pensar eso de que mañana, Dios dirá, que al despertar sabríamos si había blog o si se había ido para siempre sin despedirse y la incógnita me hizo sentir algo de aprensión hasta que me quedé dormido con el sueño raro de las noches en vilo.

Esta mañana, ver el comentario puntual y madrugador de toni me ha producido un alivio grande, como si los señores que ponen las calles a primera hora y encienden el sol y ponen los coches, los parques, las bufandas y a las madres llevando a los niños al cole, hubieran impuesto en este lugar el orden establecido. Por ese motivo puedo escribir estas líneas encima de la montaña de textos que se almacenan, uno sobre otro, desde que esta pantalla estaba en blanco y no se había dicho nada.

6 pensamientos en “Olvido

  1. Marcos

    El blog sigue aquí, damos fe cual notarios.
    Sin blog y sin copia de seguridad, los posts están a salvo en tus lectores. ¿Te imaginas que cada uno de ellos, para no perder todos esos textos, se acordarse de algún post en concreto y tratara de re-redactarlo a su modo, con su letra? Al juntarlos todos, sería el blog escrito por los lectores y leído por el escritor: el Norte de la Idea. Ummmm… sería curioso.

  2. emejota Autor

    A mí que me registren, Pilar, que yo no toqué ningún botón y me llevé el susto :)

    Ummm, es tentador eso, Marcos: el blog re-escrito por los lectores. Ummm… :)

    Poco faltó para que fuera menos, C! :)

  3. toni

    menos mal. he de decir que yo no noté nada raro al escribir el coemntario (salgo en un post, salgo en un post). pero me alegro un millón de que ahora sea todo verde. o azul. de todo menos con aspas rojas.

  4. Mieira

    Qué recuerdos los de la Madre Rivas. Recuerdos nefastos, por supuesto, pues pocas veces la perversidad se ha camuflado tan cretinamente bajo un hábito para convertirse en ídem.

    Recuerdos, por ejemplo, como aquellos momenticos cuando decía a sus pobres pupilos, tapándose la puntiaguda nariz con sus afilados dedos índice y pulgar (sí, el pulgar también era afilado): “Ya llega la primavera…” Y lo que parecía un idílico anuncio, se convertía acto seguido en un aviso para navegantes de diez años: “Lo cual quiere decir que no quiero oler vuestros sobacos, así que ¡duchaos!!”.

    Curiosamente, cuando aún tenía alzado el brazo hacia su delicado apéndice nasal, sus sufridos pupilos podíamos contemplar boquiabiertos cómo un agujero de tamaño considerable ocupaba justamente la parte de su bata azul correspondiente al sobaco.
    Paradójicamente, esta mujer no daba puntada sin hilo (excepto en su uniforme de trabajo), ni año escolar sin bofetada al canto.
    Qué cosas.
    Abrazos.

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