Archivo por días: 6 febrero, 2012

Olvido

Ayer a medianoche, de pronto, el blog se olvidó de sí mismo. Le llamé pulsando en las teclas y me recibió una pantalla en blanco diciéndome en inglés que aquí no hay nadie que se llame así. Me inquieté. En alguna ocasión, el servidor que lo aloja ha caído, bien por problemas técnicos o por maniobras de mantenimiento, pero cuando sucede eso es distinto. Es distinto que te digan que en ese momento no hay nadie a que no hay nadie que se llame así. Como era esa hora en la que no se escucha nada en las calles y los pensamientos suenan (a veces hasta sueñan) más alto, imaginé si habrían desahuciado al blog y haciendo la consulta correspondiente comprobé que los pagos del alquiler estaban al día. Umm, pensé. Esperé. Escuché música, cuál, la de dos posts más abajo. Dura poco, cierto, pero la puse en bucle. La música en bucle es como un mantra para mí que me sume en un trance. No ocurrió nada de eso. Sonaba la música una y otra vez pero yo no la escuchaba porque tenía la atención en la duda y el ceño en actitud de mosqueo, preocupación. Se me ocurrió entrar en el servicio técnico del hosting, lo que viene a ser llamar al casero, para que nos entendamos. Me encontré que había gente, mucha, protestando porque sus respectivas páginas web no funcionaban, pero hubo dos quejas que no se quejaban, gritaban casi, y lo hacían por el susto, porque su página funcionaba, sí, pero había perdido los datos, bendita copia de seguridad, imagínate si no llega a haber copia de seguridad, exclamaban. Hice glups, como en los tebeos, a falta del reguero de sudor por la sien, como en los tebeos. Hice glups para sustituir a la gota de sudor porque no está el termómetro para sudores, tiempo habrá, y porque me quedé (más) helado: no tengo copia de seguridad. ¿No hay copia de nada de lo escrito aquí desde mayo de 2005? Pues no, oiga. Puntos suspensivos. Encontré en la pantalla del servicio técnico una opción para remitir una nota en caso de que mi sitio no se encontrara a sí mismo o cosas parecidas. Cumplimenté los datos y me dijeron que pasaban la nota al técnico de guardia y que gracias, buenos días. El buenos días, a la una de la madrugada, se me hizo raro, pero cuando hablas con un robot es fácil que su inteligencia sobrepase la tuya y no comprendas. Hay que disimular en esos casos y darle al ok. Siempre hay un botón de ok, siempre. En la vida real no, pero en la virtual sí, siempre. En la pantalla del monitor, apareció ésto:

El aspa roja indicaba que ni el técnico había podido encontrar el blog. El aspa verde era engañosa, lo verde alivia cuando está al lado de un aspa roja, como esas aspas rojas terribles que ponía la Madre Rivas cuando alguien no se sabía el himno de Eurovisión con la flauta dulce, terrible invento de la casa Hohner, esa palidez amarilla, esos agujeros; terrible invento el de la Madre Rivas igualmente, reconozcámoslo. El aspa verde, como digo, era engañosa porque únicamente certificaba que el asunto estaba sin resolver. Hice tap tap con los dedos en la mesa y esperé un rato y como se hacía tarde y no había señales de nuevas aspas de color alguno, me fui a dormir. Una vez a cubierto de las mantas, me dio por pensar eso de que mañana, Dios dirá, que al despertar sabríamos si había blog o si se había ido para siempre sin despedirse y la incógnita me hizo sentir algo de aprensión hasta que me quedé dormido con el sueño raro de las noches en vilo.

Esta mañana, ver el comentario puntual y madrugador de toni me ha producido un alivio grande, como si los señores que ponen las calles a primera hora y encienden el sol y ponen los coches, los parques, las bufandas y a las madres llevando a los niños al cole, hubieran impuesto en este lugar el orden establecido. Por ese motivo puedo escribir estas líneas encima de la montaña de textos que se almacenan, uno sobre otro, desde que esta pantalla estaba en blanco y no se había dicho nada.