Cumpleaños

Hoy es mi cumpleaños.

Nací en el invierno y desde el invierno, tecleo (dice el hombre del tiempo que esta madrugada entra una ola de frío polar; dice la temperatura de esta habitación que es posible que eso esté sucediendo)

Si yo hubiera nacido hace cien años ya estaría criando malvas hace tiempo porque las ciencias habrían adelantado que es una barbaridad, según don Hilarión, pero no lo suficiente. Por eso, desde hace unos cumpleaños soy consciente de lo que significa un cumpleaños. Curiosamente no es una sensación que se asemeje a un triunfo, sino a un estupor. Según el año, a una emoción íntima anudada a la garganta o a una sonrisa compartida con los vecinos o algunos amigos sin que la sonrisa lleve el motivo incorporado.

Este año, es raro. Lo es porque el año ha sido raro, mucho. Me siento mal, no es lo que más me duele aquello que puede tratarse o paliarse con medicinas, aunque duele mucho, en fase creciente; me duele algo que no puedo acertar a saber pero que es nuevo y fuerte, algo que a veces me pone una presión en el pecho, como de agobio o claustrofobia. Hubo circunstancias duras que me hicieron caerme con todos los trastos y el blog no se enteró; y hubo una forma de levantarse que, si me la hubieran contado el pasado cumpleaños me habría hecho reir pensando que me tomaban el pelo: cogí los trastos del suelo y a mí mismo y me largué a Nueva York para descoloque de los cercanos y espeluzne de los médicos. Solo, me preguntaban con muchos signos de interrogación, te vas y solo, volvían a preguntar resaltando en negrita las palabras, y me miraban con una mezcla de incredulidad y duda sobre mi salud mental, supongo. Me fui para levantarme, sí, y fue lo mejor que he podido hacer en mucho tiempo, porque fue duro y apasionante, porque me encontré a mí mismo en medio de ocho millones de almas y hasta me sentí vivo y tranquilo en el trance, hasta entonces pesadillesco e irreconciliable con mi raciocinio, del avión, sobrevolando cinco mil kilómetros de océano. Lo que me traje de esa experiencia fue algo muy importante que, sin embargo, solo precisó de dos palabras breves: “he podido”. Así de caprichoso es el lenguaje, lo mismo necesita una frase muy larga para decir una nadería que te mete algo valioso en una cajita para que lo guardes. Eso me hizo respirar.

Luego descubres que necesitas seguir respirando y que la batería, en lugar de mantenerse como hasta ahora, empieza a restar lucecitas en la pantalla. Y lo notas primero, te preocupas después, te asustas a continuación y luego nada. No siento que haya perdido, pero sí que me he perdido. Y aunque descubrí que “he podido” son dos palabras que significan que pude, el efecto secundario de ello fue descubrir que no siempre se podrá y que a lo mejor no tengo la cosa tan asimilada como creía y debería por si eso pasa pronto o ha empezado a pasar. En cualquier caso, en este momento me ocurre algo extraño, y quien dice este momento es hace dos meses de momentos o tres,

Perdón, que son las 0:00 y acaba de cantarme la vecina (con el vecino a coro) un cumpleaños feliz por escrito en un sms. Oye, pues suena perfectamente ajustado al compás y afinado, mira:

y es que, decía… vaya, ya he perdido el hilo, es que me ha hecho gracia y al mismo tiempo me ha conmovido el mensaje, ya ves, me pilla tontorrón. Un momento que manda otro.

Ya. Que dice que qué tal, que acaban de llegar y que vaya frío. Le he contestado que para frío el frío invierno de la edad, puntos suspensivos, y me contesta esto, mira:

Eso es tener una vecina genial (y con genio), ¿ves? Qué haría yo sin personas como ella.

Le he dicho a la vecina que estaba escribiendo un post existencial y creo que ha puesto los ojos en blanco. Digo que “creo” porque por sms no la veo, pero la conozco y como si la viera, y se ha marchado a cenar porque viene de viaje y mira qué horas.

En fin, retomo. Decía que desde hace dos o tres meses siento algo, un peso, una carga, que siendo grande también ocupa un espacio pequeño de palabras y que no he podido decir a quienes me rodean, necesitándolo.

Me siento como un niño huérfano ante el calendario.

14 pensamientos en “Cumpleaños

  1. marlene

    A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.”

    “Pero nosotros, que comprendemos la vida, nos burlamos de los números.”
    “El Principito”
    Muchas felicidades emejota
    Un besazo al otro lado de la niebla.

  2. Luna

    Muchas felicidades Mariano
    Quiero que sepas, que aunque no me conoces, te sigo habitualmente y de alguna manera te necesito .Cada día abro la Idea esperando encontrarte y aunque a veces no es tu mejor momento, que sepas que aún así, nos ayudas de alguna manera
    Así que aunque parezca egoista, espero que cumplas muchos mas y para que sigas estando ahí con nosotros
    Un fuerte abrazo
    Se te quiere y añora

  3. Lidia

    Me sumo a las felicitaciones y los abrazos. Los que te leemos compartimos vicariamente, en la distancia, tus días buenos, los menos buenos e incluso los malos (esos preocupantes silencios). Nuestro regalo es la admiración y el cariño que sentimos por ti. Los comentarios del blog son una buena muestra de la huella que dejas en la gente. Impresiona y emociona: toda una red de cariño, con ramificaciones en todo el mundo :) Que pases un buen día con los tuyos.

  4. Francesca

    A veces es más fácil escribir que hablar ¿verdad?… y sin embargo otras veces es al contrario ¡qué cosas!. Media hora me he tirado pensando algo bonito para decirte esta tarde y oye, nada, que no se me ocurre nada que se acerque siquiera un poquito a la frase de “El Principito” que ya te han regalado… en fin, otro año será…
    Felicidades MJ (el tiempo no se puede medir, los calendarios son inventos del demonio, te lo digo yo que cumplí años hace nada…).

  5. C.

    Que conste que me he acordado antes de asomarme al blog! :) También desde aquí te deseo buen día y un año en que puedas mucho, hacia fuera … O hacia dentro, que aún es más difícil, pero lo haces estupendamente de ambas formas!
    Besos :)

  6. Pilar

    Por la alegría de tenerte aquí,de leerte y de desear que esto continúe durante muchos años:
    FELICIDADES MARIANO!
    FELICIDADES EMEJOTA!
    Muchos besos

  7. Marcos

    Felicidades, Mariano.
    Hace un año me regalaron una agenda (la de 2011) y aún sigue con todas las páginas en blanco. Me uno al resto de comentarios de hoy: los calendarios, agendas y demás sirven para medir el tiempo, no la vida. Por eso no uso agenda, porque da vértigo ver el año desnudo, blanco, como una niebla, sin saber qué hay detrás. Paso a paso: hoy puedes? Pues disfrutalo, y nosotros contigo. Y gracias, por tener la luz del porche siempre encendida, todo el año. Todos los años. Un fuerte abrazo.

  8. galerna

    Un año màs de experiencias, de encuentros y desencuentros, pero sobre todo de vida, lucha por realizar alguno de tus sueños y no olvides que nunca es tarde, FELICIDADES MARIANO, te admiramos
    y te queremos.

  9. Esperanza

    Muchas felicidades, Mariano!

    Gracias por tu fuerza y la generosidad que demuestras al
    compartir tu vida con nosotros.

    Que sigas muchos años regalándonos sentimientos y sabiduría.
    Un cálido abrazo.

  10. toni

    (tarde) molts d’anys, emejota. però molts. i bons. que se viene diciendo por estos lares.
    y un abrazo de oso con café con leche con ensaimada.

  11. Ferre

    Felicidades de nuevo (y van…), emejota. Disculpe usted la demora… el frío ese de por allí y también el de por aquí debe haber entumecido mis neuronas más de la cuenta :-)

    Un abrazo

    PD: Esas trufas me han abierto el hambre. Voy a bajar al café ahora mismo, leches.

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