Archivo por días: 10 enero, 2012

Hablar

Voy a poner una foto repetida pero el post no lo es, vale? Ahí va:

La Idea del Norte 4Es que esta tarde se presenta el libro aquí. Aquí es la ciudad donde habito, aunque la habito poco, la verdad, pero es la que me corresponde a no ser que me toque la lotería y los médicos inventen un elixir 3.0 de administración única que no precise estar esclavo toooodo el rato de las dosis y pueda marchar a… ¿Adónde? Pues a Park Slope, Brooklyn, seguro. Pero vamos, seguro seguro. Es bonito soñar, ay, pero mejor sería ser prácticos y empezar comprando un décimo de lotería, o rellenar una bono-loto o lo que sea por una vez. Las cosas se empiezan por los cimientos y terminan en el bombo de los millones de probabilidades de que te toque nada, cero. Ya me he ido por las ramas. Bajemos al suelo. Ya. Esta tarde se presenta el libro de este blog y tengo ganas porque lo presenta Pepe Alfaro, amigo y escritor, muy bueno en ambas cosas, y hemos decidido saltarnos las convenciones de este tipo de cosas y ponernos a hablar mano a mano tranquilamente pero con público presente que podrá escuchar sin hablar o escuchar comentando. Vamos, un trasunto del blog, para que nos entendamos, donde lees y prefieres quedarte en eso, leer, o donde lees y dices, pues voy a escribir un comentario. Hay una cosa más. El destino, las casualidades, o quizá simplemente la organización de la agenda de eventos de la casa de cultura donde va a tener lugar la cosa, ha querido que este libro se presente en el mismo escenario y junto al mismo piano de cola donde empecé a tocar y donde dejé de hacerlo. Y mira tú qué cosas, fue dejar de hacerlo y antes de que doliera por dentro, ponerme a hablar y a escribir. Por ejemplo, este blog. De aquellas teclas a estas. Por eso me gusta y me da cosilla (de la buena) que hablemos de este blog ante la gente que quiera acompañarnos y al lado de ese piano que no sé si tendrá algo que decir o teclear. Respeto, curiosidad, intriga, algo siento al respecto.

Esta mañana he hablado mucho de este blog también. Me han hecho tres entrevistas por teléfono para tres emisoras. En una de ellas he disfrutado y me he reído mucho porque cuando hay química con quien te entrevista y además (y esto es importante, pero no frecuente) se ha informado del asunto (en este caso lector asiduo y conocedor por tanto de los engranajes, los giros, las personas, etc) entonces es genial. Sigue provocándome sensaciones especiales hablar de este blog: de las razones, si las hay, de los silencios, que los hay, de quienes estáis, de si estoy, de qué parte de mí está y por qué, y qué dice, y por qué lo dice de esta manera y no de la otra y así un montón de cosas más que despiertan, seguro, los celos de la versión en sombra de emejota, esa que alguna vez apareció para hacerme una entrevista con narrador de testigo y que, por cierto, y lo digo de verdad, la otra noche asomó para hacerme notar un hecho tonto con intención de tirar del hilo de la conversación pero ya me pilló acostado y eran las 4. Y no era plan. Si le supo malo, qué le vamos a hacer. Ya se le pasará.

Hoy es día de hablar con palabras dichas de este blog, por la mañana en la radio, por la tarde poniendo cara (que no jeta) a quien teclea estas frases. En las tres entrevistas de esta mañana se ha repetido una pregunta: ¿sigue el blog? Y yo he respondido un sí acelerado, porque sí, porque cómo me voy a ir de mi casa ahora que la vuelvo a habitar de nuevo además. Una casa con una luz en el porche para quien pase y quiera hacer un alto, recordaba un periodista a media mañana. Buena memoria la del periodista, así empezó la cosa y así es. En fin, nos vemos, con los gestos y las voces, las sonrisas y el corazón, esta tarde. Gracias mil a los que decidieron llevarse a su casa un recuerdo de este blog adquiriendo el libro. Un par de libros más y cubrimos gastos de edición. No es mala cosa para los tiempos que corren. Si todavía hay quien se anima, dejo el enlace de esos señores serios, limpios y responsables que te lo mandan a casa:

La Idea del Norte 4

Y ahora que la niebla se ha desvanecido dejando una tarde azul y malva me voy a la ducha y a acercarme dando un paseo a una cafetería donde he quedado con Pepe un rato antes, aunque está decidido y sellado con apretón de manos ir sin guión, solamente marcando una pauta mínima de por dónde podría transcurrir el asunto y a partir de ahí, dejarnos llevar por la corriente en calma de los ratos que uno disfruta en buena compañía.