Procesos 17 diciembre, 2011
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 3 comentarios , trackbackEsto empieza por un extremo con una tos, dos toses, tres toses y un ruÃdo raro viniendo de los bronquios, una visita rutinaria al médico, una salida del médico con un volante urgente para el hospital y termina en el otro extremo con la visita de un amigo trayéndome a casa una palmera de coco y con la de la vecina diciéndome ays.
El caso es que mis pulmones nunca han reclamado la atención pero llevan un par de años probando los altavoces. A principios de noviembre ya tuve una bronquitis. Dice el manual de instrucciones del elixir 2.0 que hay que vigilar los pulmones por dos motivos. Uno, porque al tratarse de un inmunosupresor, un catarro común no encontrarÃa freno a la hora de deslizarse desde la nariz hacia abajo, no habrÃa defensas. Dos, porque por alguna razón técnica que no recuerdo, o no entiendo (en realidad creo que no la recuerdo porque no la entendÃ, técnica como era) el laboratorio maneja una estadÃstica recogida a través de muestras de casos de todo el mundo que marca en rojo las incidencias en pulmones. Por eso, pero sobre todo por ese ruido grutesco al respirar y al toser y ese cansancio que no se correspondÃa con la actividad ejercida, pedà cita en el centro de salud. Lo tengo enfrente de casa prácticamente, tengo que subir una calle en ligera cuesta, como lo son las que parten perpendicularmente desde el otro lado de la acera. Mareaba un poco la cuesta, más que cuando pasas delante del bazar chino y ves esos colorines y esas luces de colorines en mezcolanza confusa que te hacen decir, madre mÃa. El centro de salud dejaba el frÃo fuera y tenÃa todo el calor del mundo dentro, no sé yo si es muy sano tanto calor y tan de golpe. Quizá por eso, habÃa mucha gente con caras congestionadas en el mostrador de citas. Alguno tendrÃa fiebre, otro mala leche. Yo venÃa con la cita puesta desde el dÃa anterior y por teléfono, total, no era ninguna urgencia, la tos puede esperar a mañana y a pasado si no da más guerra que ese ruÃdo catacúmbico.
Puntualmente -no recordaba cosa semejante- se abrió la puerta y me recibió una doctora con cara de competente y de buena persona. Eso se nota enseguida. No habÃa enfermera. Las van recortando, recortes, palabra en negrita, palabra del año y la del que va a entrar. Recortaremos hasta el año que entra, al tiempo. La doctora me preguntó los sÃntomas y yo respondà mientras aprecié el gesto de sorpresa de ella, aunque aprecié igualmente su profesionalidad y sus esfuerzos porque tal gesto pasara desapercibido cuando, mientras sus oÃdos me escuchaban, sus ojos miraban el monitor donde se supone que viene el resumen general de mi trayectoria, como una ficha policial o un curriculum profesional. Pase por allà y quÃtese la ropa de cintura para arriba, dijo. Y me levanté para pasar por donde ella decÃa.
La doctora se acercó con el estetoscopio y entonces me entró la duda de si era un estetoscopio o un fonendoscopio. También me entró la duda de si ambas palabras serÃan sinónimos para referirse a lo mismo. No importa.
-Coja aire profundamente- dijo la voz de la doctora a mis espaldas depositando un acento frÃo en mi costado izquierdo.
Cogà aire dándome cuenta de que, aunque parezca mentira, era
-Expulse el aire.
la primera vez que conocÃa a mi médico de cabecera. ¿Será posible? Pues sÃ, qué cosa, es lo que tiene ser
-Coja aire profundamente.
paciente de hospital más que de centro de salud. Pensé que esa rebaja, ese recorte en la categorÃa, no estaba mal después de todo.
-Uf, mire, voy a derivarle al hospital.
Eso me pasa por pensar.
-Pooor?
-Porque me temo que es una neumonÃa y en su caso particular, si se confirma mediante la radiografÃa que le voy a solicitar de urgencia, no serÃa una buena noticia.
-¿RadiografÃa? ¿Urgencias? ¿Ahora? (pereza) ¿NeumonÃa? ¿Y si es neumonÃa qué pasa?
-Si es neumonÃa estudiaremos si procedemos a una estancia.
-¿Estancia dónde? ¿Estancia es ingreso??
-Eso es, sÃ, serÃa lo que hay que hacer.
Y etc hasta llegar a lo de la palmera de coco, en casa, convaleciente del agotamiento de estos antibióticos que no sabes que existen porque van por delante de los recetados para las anginas y cosas asÃ. Me mantienen castigado en casa por orden facultativa y aquà hay ratos que estoy normal y ratos que me siento muy débil. Pero no hay fiebre. Aquà me muero de aburrimiento pero tampoco tengo iniciativa para hacer mucho; eso sÃ, he visto llegar al invierno desde el otro lado del cristal de la ventana. Y para combatir un rato el aburrimiento me he hecho con una aplicación que hace que me pueda llevar las pelÃculas y las series a la cama en mi iPad sin conversiones y rollos de perder el tiempo, tan del gusto (incomprensible) de Apple. Lo del iPad es muy cómodo porque no pesa, no se calienta, no es un trasto. Te pones los auriculares, doblas la almohada, te lo colocas delante y miras. Y lo que ves te hace reir, te mantiene en suspense o hace que te duermas, según. Hoy he soñado algo desazonador que se ha desvanecido al despertar porque no me acuerdo de nada, solo ha quedado el recuerdo, en forma de estela negra, de que lo que fuera era muy desazonador.