Archivo por días: 5 diciembre, 2011

Aterrizaje

Aterricé en casa, ya contaré cómo y con qué cosas en el equipaje, y me encontré una hoja de papel, con arruga de manuscrito viejo, si no fuera porque de viejo tiene nada, días acaso. Le saqué una foto. Ésta:

La foto se quedó tan perpleja como yo. Al parecer, mi sobrina Isabel ha decidido componer y hacerlo de manera secreta o discreta. Si pasas página, hay un título, pero como mi cultura musical es limitada no sé si indica una composición original o si se trata de un arreglo. En cualquier caso, la foto y yo nos quedamos, de nuevo, asombrados:

Lo más curioso de todo es que Isabel no sabe aún colocar las notas en el pentagrama, acaso nombrarlas y leerlas despacio. Pero eso no es óbice para que anote su composición con un rudimentario pero eficaz sistema de escritura. Ella escribe el nombre de las notas. Por ejemplo: re sol la sol mi. Y si alguna nota es larga, lo anota de una manera que a mí me da mucha risa porque, oye, es que tiene gracia: re sol la sol miiiii. Y así ya sabemos que el “mi” dura más que el resto de las notas.

¿Ves cómo tiene gracia?

Dejé la partitura encima del piano y miré las teclas con cierta cosa de culpa, porque ya no me acuerdo cuándo fue la última cosa que compuse. Estoy en una fase decadente. Dicen que en periodos de crisis hay que asumir las cosas antes de incorporarse de nuevo. Pues bien, yo asumo la decadencia. Y qué. En fin. El cansancio de un viaje largo no es buen compañero de reflexiones acerca de la decadencia.

Al día siguiente estaba leyendo el periódico e Isabel y Carlos jugaban con algo en el suelo y se reían. Yo: ¿vamos el lunes al cine? Ellos: sííí (como en la partitura, alargando el valor de las notas, igual). Yo: ponen la de los pingüinos. Ellos: bieeeeen. Yo: pero es la segunda parte. Habéis visto la primera, ¿no? Isabel: No. Carlos: . Isabel: Bueno, igual sí. Yo: ¿En qué quedamos? Isabel: pues que no importa, el lunes al cine, ¡yuju! Yo seguí mirando el periódico. Salía Ángela Merkel. Todos los días sale.