Diario

Este día azul ajeno a las alegrías y a las desdichas nos trae una tarde en calma, un sol de membrillo, una bandada de aves migratorias cruzando el cielo en imponente y perfecta uve y la promesa, hecha por el hombre del tiempo a las 16:08, de que esta noche a la ciudad la borrará la niebla. Yo me voy a cenar a casa de unos amigos; viven lejos y conocen mi sentido de la des-orientación y por esa razón ayer me llamaron para recogerme en coche. Dije que no, agradeciendo, eso sí, el detalle. Me gusta caminar por esos senderos que dejan de ser aceras cuando el ladrillo se convierte en arbustos y tal. Es que ya no hay arbustos ni tal, me dijeron. Vaya, respondí, impotente ante el crecimiento urbanístico que nos quita rincones memorables del otoño. Pero no importa, sigue en pie el gran árbol que me sirve de señal, de poste, para decirme que voy bien. Aún así, llevo el móvil. Por si me pierdo. Antecedentes hay de ello y bastante bochornosos, por cierto.

Antes me pasaré por la escuela de música, me sentaré en los bancos del pasillo del primer piso, preguntaré a algún alumno o alumna cuál es el aula donde da clase la vecina, porque ya no me acuerdo, y entre clase y clase me colaré, así, nada, diez segundos, para dejarle un dvd. Lleva una película dentro. No importa cuál. Lo que importa es que la ví y me dije: esto lo han hecho para la vecina, que es muy de nieblas, y lunas, y tal. Y como hoy los elementos se han puesto de acuerdo para pintar el decorado adecuado, y es viernes, y eso quiere decir que mañana no se madruga y hay tiempo para el ocio, pues allá que voy, me he dicho hace un rato, como quien va a llevar la merienda al cole, igual. Después me pondré rumbo a lo desconocido, a la espera de localizar señales familiares que me digan, es por aquí, esto me suena, esto me lleva a esa casa a la que he ido tantas veces y siempre con la incertidumbre, o debería decir la certeza incómoda e inquietante, de que ha cambiado de lugar cada visita, cuando en realidad lo que ha cambiado, y cambia, y cómo, es el entorno. Eso será hoy, mientras pasan cosas, cerca y lejos, y el alma lo sabe.

3 pensamientos en “Diario

  1. Marcos

    Tú también eres muy de nieblas y sabes que es un fenómeno complejo, que al tiempo te acoge, te envuelve y te pierde. Todo parece distinto, hasta nosotros (qué botón tocará la niebla en nuestro cuadro de mandos). Con niebla o sin ella, sabrás llegar (y si no, llevas el móvil; eso sí, si la niebla es muy espesa, ten cuidado con no chocarte con el árbol).

  2. toni

    son un montón de cosas. me encantaría poder acompañarte en el paseo. incluso en lo de ver a la vecina dando clase, aunque sólo sea por mirar y verla y no le tenga que dar un deuvedé. lo de la cena ya, si eso, la montamos en casa otro día, que tampoco es cuestión de molestar. eso sí, con invitados a tutiplén.

  3. Pilar

    Recorrer el camino; dejar atrás la ciudad que se ha callado: el día que empieza a acortar; buscar el árbol para no perderte; la espera de unos amigos para cenar. Que buen plan emejota. Esto es la vida, QUE LA DISFRUTES MUCHO, MUCHO!!!
    Un beso

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