Estado

Así está el estado de las cosas, más o menos:

-Me quedo dormido. Todo el rato, en todos los sitios. En el cine, en el sofá, en la silla, sobre un libro, en la bañera, ante una serie de la tele que me interesa, incluso escuchando música. En serio, es una cosa rara.
Houellebecq me está poniendo un poco bastante nervioso. Ya apuntaré las razones cuando se me pasen los nervios.
-Escuché el comienzo de “Un Requiem Alemán” de Brahms, versión Karajan, y recordé lo que se siente cuando recibes un impacto directo al corazón desde lo más hermoso de las cosas.
-Me entraron unas ganas terribles de escribir un pequeño librito de viajes. No sobre mi viaje a Nueva York, sino sobre mi viaje interior con Nueva York al fondo, que no es lo mismo. Me entraron unas ganas locas (y una pereza de página en blanco proporcional a las ganas), tantas que alcé la ceja y me encontré con la estructura hecha, como ocurre cuando compones, que no lo tienes pero lo “ves”, ves el esquema, el sendero, la distribución de los motivos y principales pilares modulatorios. Y hasta el acorde final.
-Conocí a alguien mientras desconocía a alguien. El mundo está lleno de personas distintas pero todas son alguien.
-Me regalaron una foto muy bonita en un mail. Es una foto del Norte. Muy arriba. Gracias.
-Tengo once libros esperando sobre la mesa. Seis a la derecha del ordenador, tres a la izquierda y los dos que faltan al otro lado de la mesa. Cuando venza los nervios Houellebecq y las páginas que quedan, sigo. Estoy haciendo un ejercicio de masoquismo literario que no es frecuente en mí.
-Hay una melodía preciosa en el Cancionero de Azkue, biblia recopilatoria de la práctica totalidad del folklore vasco, que se titula “Kanta, Kanta Dezagun”. La armonicé hace un par de años pero he borrado la doble barra final porque siempre me pidió una prolongación. Después de borrar la doble barra final y poner la partitura en el piano empecé a tejer con tres líneas un “algo”. De momento es eso: un “algo”.
-Salgo poco y por aquí abajo. Ví un atardecer el otro día y al fondo aparecía el imponente Moncayo envuelto en un gasa de color malva y recortado sobre un cielo increíblemente azul y limpio. Compensó el resto de los otros días en los que no salgo o salgo a dar la vuelta a la manzana.
-Siempre hay tiempo para volver a empezar, o para ser, o para estar. En realidad, uno “es” siempre. Sólo hace falta darse cuenta de ello y limpiar el polvo acumulado.
-Recordemos el punto uno de esta lista, más que nada porque me está entrando sueño. Y aunque me niegue, me resista, me levante, tome un vaso de coca cola, caeré, lo sé. Como en coma. En un rato me despertaré agotado y desconcertado. Ya digo que es una cosa rara, como de abuelo nonagenario.
-Esta mañana, una vecina me ha dicho que soy “un encanto” y ha añadido: “y eso con la mala suerte que has tenido”. Tal cual. Me he quedado un poco así porque no acierto a comprender qué relación tiene el posible encanto con la mala suerte. Le he dado al botón del ascensor. Le das a un número y te lleva a ese piso. Es increíble lo que inventan.

3 pensamientos en “Estado

  1. Marcos

    Diez puntos a tu punto diez.
    Ese alguien, ese algo, ese esquema en la cabeza, esa idea; esas cosas que no se sabe bien qué son pero que están ahí, en un estado de “preparados, listos, ya”. Está bien. Igual que está bien sacar fuerzas cuando algo se tuerce, en lugar de arrugar el morro y fruncir el ceño; a lo mejor a eso se refería la vecina.

  2. Anónimo

    . Yo también ando muerta de sueño.
    . Ya te dije que Houellebecq me daba pereza.
    . Voy enseguida a ese Brahms, aun a riesgo de que me invada la nostalgia otoñal.
    . Si está el armazón está (casi) todo. ¿Qué es la pantalla en blanco para ti? ;)
    . Para eso es alguien un pronombre existencial de referente humano.
    . A mí no me han regalado nada últimamente (pero pronto es mi cumpleaños).
    . Yo no me los pongo cerca, para evitar la presión, pero sí, hay unos cuantos esperando. (Ya he aprendido -muy recientemente- a dejar un libro a medias sin cargo de conciencia)
    . Pues para dormirte tanto, te veo de lo más creativo…
    . Yo también vi un atardecer de cielo empedrado maravilloso. Salgo por obligación.
    . Suscribo tus palabras.
    . Mañana pienso dormir hasta que me dejen.
    . Yo simplemente me centraría en lo de ser un encanto -y lo agradecería-, olvidemos lo que pueda contraponerse a eso :)

  3. compañero

    La cercanía del sueño siempre pone en contacto la triste realidad física y vulgar, con la libertad del onirismo. Es fácil que en esos momentos surjan las reflexiones más profundas, liberadas de la utilidad que nos rodea durante el día, en todas esas exigencias con fecha y hora de caducidad.

    Algún día nos descubriremos a nosotros mismos en esos momentos que van de la vorágine a la almohadoa. No sé si debemos temerlo, o desearlo.

    Llegué aquí siguiendo la pista de Armando Carreras, doblador de Al Filo de lo Imposible, y voz en off de Aquellos Maravillosos Años.

    Suerte (siempre es necesaria cuando se conjugan sueño y realidad)

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