Recuerdos

Un día, hacia el final de mi último año, no fui al colegio. En vez de eso me dirigí a Palm Springs en coche. Iba solo y oía un montón de cintas antiguas que me solían gustar pero que ya no me gustaban tanto y paré en un McDonald´s de Sunland a tomar una coca-cola y luego entré en el desierto y aparqué frente a la casa vieja. La nueva que había comprado la familia no me gustaba; bueno, no estaba mal, pero no era como la vieja. La casa vieja estaba desamueblada y por fuera parecía sucia y en ruinas y había hierbajos y una antena de televisión había caído del tejado y botes vacíos estaban dispersos por lo que había sido el jardín delantero. La piscina estaba vacía y me asaltaron todos esos recuerdos y tuve que sentarme con mi uniforme del colegio en la escalera de la piscina vacía y lloré. Recordaba todos los viernes por la noche en que llegábamos y los domingos por la noche en que nos íbamos y tardes pasadas jugando a las cartas junto a la piscina con mi abuela. Pero esos recuerdos parecían desvanecerse comparados con los botes vacíos dispersos por la hierba seca y las ventanas, todas ellas rotas. Mi tía había intentado vender la casa, pero supongo que se puso sentimental y terminó por no venderla. Mi padre quería venderla y se enfadó de verdad porque nadie lo hiciera. Pero se olvidaron del asunto y la casa nunca llegó a venderse. Aquel día no fui a Palm Springs a dar un paseo y ver la casa. Tampoco fui porque quisiera hacer novillos o algo por el estilo. Supongo que fui porque quería recordar cómo eran las cosas entonces. Pero no estoy seguro.”

Bret Easton Ellis, “Menos que cero”

4 pensamientos en “Recuerdos

  1. Anónimo

    Últimamente tengo la sensación de que la vida que recuerdo fue la verdadera y que la que ahora llevo es menos real. Tiene mucho que ver con la casa. (Y mira que tengo motivos y motivaciones que lo contradicen).

  2. Pilar

    Este escrito está bonito, aunque nunca he leído nada de éste señor. Pero te cuento algo: para mi es INMEJORABLE tu “Andante Cantabile” del 4 de agosto en tu primer libro de la “Idea del Norte 1”, he disfrutado con todos, pero éste para mi es especial. Dan ganas de ir a por ese niño que describes y comértelo a besos (aunque a los niños no les guste eso nada).
    Me viene a la cabeza una canción que oía cuando era un poco más joven, de un cantante uruguayo llamada “Chiquilladas”, cuyo estribillo decía:
    “Pantalón cortito,
    bolsita de los recuerdos,
    pantalón cortito
    con un solo tirador”.

  3. Héctor

    Retomando el comentario anterior de Pilar, el autor de Chiquillada -el uruguayo José Carbajal, “El Sabalero”, fallecido en 2010- tiene esa y muchas canciones nostalgiosas. En una entrevista a un medio gráfico argentino había dicho hace tiempo: “Recorro la playa, el puerto, no hablo con mucha gente porque no están los mismos que yo conocía, y me voy. Es algo que hago sólo para despuntar la nostalgia. Porque la nostalgia, aunque parezca triste, también es un placer, cuando te lleva a recuerdos felices, y se padece en el recorrido de vuelta, en la distancia y el tiempo. Entonces es más fácil pasar por los lugares aunque la gente ya no esté, porque nosotros cambiamos siempre, en cambio el paisaje demora mucho más en morirse.” La nota completa: http://bit.ly/lrdrhq
    Y perdón por la extensión del comentario.
    Emejota, llevas un cierto tiempo de silencio. Que todo ante bien. Un saludo a la distancia.

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