Crepúsculos 2 marzo, 2011
Escrito por emejota en : Cine
No se sabe la razón pero el western, el poco western que queda, da, por lo general, pereza. Pásate por un multicine, mira a la gente hacer lo propio con los tÃtulos disponibles y lo comprobarás. Bueno, pues si te da pereza y consigues vencerla, “Valor de Ley”, la última pelÃcula de los hermanos Coen, remake de algún modo de aquella de un John Wayne setentero que ya no estaba para séptimos de caballerÃas, ni quintos, habrá merecido la pena. Y mucho. Puede ocurrir, también, que si entras en la sala, la 2 en mi caso, no haya cuatro gatos, sino tres. Y antes de la pelÃcula entiendes qué es un western crepuscular. Luego empieza y ves otra variante de western crepúscular con sus caminos polvorientos, sus gentes mirando de refilón, las funerarias de ataúdes de madera de pino y funerarios de expresión mortecina, los banqueros arrogantes y barrigones, la roña en la ropa del héroe crepuscular, fanfarrón y tuerto. Y la niña. Glups con la niña y sus cojones (con perdón) bien puestos. Todo lo que allà aparece atrapa tu atención o, por lo menos, hace que te pongas cómodo en la butaca porque compruebas la solidez de los actores dando vida a sus respectivos personajes y, sobre todo, porque asistes con regocijo a una forma de narrar que retoma con buen pulso un clasicismo del bueno. Hay westerns de hoy narrados a ritmo de videoclip y westerns que recuperan un clasicismo narrativo que luce muy bien cuando cae en manos que saben lo que hacen. Es el caso con creces y la pelÃcula se crece.
Qué cosa la del western que aunque nos remite a tiempos de teles de sábados por la tarde aún nos llama, a pesar de que el factor pereza pueda hacer acto de presencia. Guillermo Altares escribÃa hace poco en El PaÃs una reflexión muy interesante sobre eso al afirmar que “el cine del Oeste nos enfrenta con dilemas morales, nos habla de personajes cabezotas que nunca se rinden, de héroes reluctantes, tipos que hacen el bien por encima de sus propios deseos, nos relata la construcción de un paÃs mientras que, como espectadores, encontramos el refugio apacible de los recuerdos de nuestra infancia. Son filmes que mezclan la violencia y la poesÃa, el amor y los paisajes infinitos, nos hablan de puestas sol –incluso hay un subgénero que lleva esa imagen en su denominación: western crepuscular– y de espacios infinitos, de venganzas que nunca terminan, de héroes ocultos y olvidados, de historias de amistad por encima de cualquier obstáculo. El western forma parte de la vida y regresar a él es recuperar una parte de todos nosotros. Por eso siempre vuelve”. Lo que decÃa, un texto muy bueno. Pues eso es lo que traen los hermanos Coen en esta pelÃcula que merece la pena de verdad y cuyos personajes quedan, como queda lo que dicen y los espacios que transitan.
Comentarios»
Salimos los cuatro fascinados.
(A pesar del doblaje de la niña. Me dijeron que ella está fantástica en VO, y que hay que poner los cinco sentidos para entender el farfullar de borracho de Bridges).
Gracias -también por el párrafo de Altares- :)
He leÃdo en alguna crÃtica que la peli no está del todo conseguida, pero a mà me encantó en todos los sentidos: desde la ambientación a los actores, pasando por el guión, la fotografÃa, la música…
(A lo mejor es porque la última visita al cine habÃa sido para el Avispón verde, o algo asÃ, jeje)
Mariano, con tu permiso, me permito el atrevimiento de llevaros a una reseña de esta peli que ha hecho un amigo en su blog http://www.labitacoradeltigre.com/2011/02/23/el-valor-verdadero-de-los-hermanos-coen/.
Es un poco larga, pero creo que merece la pena. Gracias y disculpas por aprovecharme de tu espacio…
Besicos
Heredé de mi padre el amor por el género; cuando era niña solÃamos ver juntos pelis del Oeste. Quizá no sea la mejor, pero mi favorita siempre ha sido “Horizontes de grandeza”. Ninguna otra pelÃcula me evoca tantos recuerdos de la infancia. Me veo a mà misma delante del televisor, bocata de nocilla en mano, deseando que Gregory Peck le rompa la cara a Charlton Heston.
De pequeña estaba enamorada de Gregory Peck, o al menos de todos sus personajes: en Horizontes de grandeza, Duelo al sol, Vacaciones en Roma, Matar a un ruiseñor, El Hidalgo de los mares… De mayor sigo estando enamorada de él, para qué negarlo :)
Me gustó mucho la pelÃcula, sobre todo Jeff. No sé por qué hacer de despistado y borracho le sale tan bien…
Pero el doblaje de la niña es para matarlos. Y poniendo y quitando me sobran los minutos finales y algunos cortes rápidos, sin transiciones ni fundidos, como si tuviesen prisa por terminar.
i
shhh, que yo voy este fin de semana. qué ganas, por los dioses, qué ganas.
De acuerdo: el doble de la niña es horrible. En momentos asà cuando quisiera preguntarles los de la Academia de Cine y al Gobierno dónde están cuando no podemos acceder a la pelÃcula de la forma más parecida al original (o sea: VOS) y nos tenemos que conformar con semiactuaciones (o sea, escamoteándonos la voz).
Por lo demás, muy buena pelÃcula. No excelente, pero casi.
Saludos,
Ferre
Me encanta el Western, Mariano. Adoro a John Wayne. (Mi padre siempre decÃa Yon Baine)
Mariano, acabo de ver Lonesome Dove, una serie de 4 capÃtulos que es una absoluta joya. ConocÃa la música fantástica de Poledouris, pero han tenido que pasar 12 anhos hasta que me hiciese con la serie.
Es emotiva y conmovedora. A ver si te animas y me cuentas, Mariano
Un abrazo y mil besos.
Vengo de ver la pelÃcula y la verdad es que me ha gustado, sobre todo la fotografÃa de algunos planos con la música. Un western que no parece un western.
Perdone emejota, ¿y la niña,? ¡ay la niña;la niña no tiene cojones, tiene un par de ovarios; (estos segundos son tan valiosos como los primeros), y encima es más inteligente que los dos “entrañables cantamañanas” que la acompañan en el camino.