Orden

Estoy poniendo orden en el agotamiento de los días, empezando por poner sueño al sueño y ahora ya toca poner orden en esta casa de letras.

Fui a la Universidad de Navarra con el Requiem de Maurice Duruflé y un cosquilleo por dentro, porque llevar el Requiem Duruflé es llevar una luz que alumbra el corazón y así fue. Esperé en un atardecer azul y rosa, frío y tibio, de todo había, en la cafetería de El Corte Inglés y enfrente de mí había una chica con cara blanca, como de porcelana, escribiendo en un portátil de piel granate y a mi izquierda un cartel decía que aquí hay wi-fi. Saqué mi portátil donde alumbraba la luz de Duruflé (qué de cosas puede haber en un portátil) y me puse a escribir un post con coca cola mediante pero una llamada telefónica me sacó de post y de tiempo. Pues nada. El taxi que me llevaba al campus era un taxi silente, sin radio, ni música; hasta el taxista era silente, como de cine mudo todo el trayecto pero con los colores malvas y azules y toda una paleta maravillosa ahí afuera en el atardecer.

Qué bien me tratan en la Universidad, cuántas atenciones, simpatías y cariño, sobre todo cariño; es como si aparecieras por allí y te lo agradecieran, y realmente lo hacen cuando en realidad el agradecido soy yo. Compartir apasionamientos y emociones es un lujo. Si además te acogen bien, si el público ya es cómplice y tan generoso en las sonrisas, en el silencio, en el afecto, ya ni te cuento. Apagué la luz de la sala, encendí la lamparita, sonreí y saludé. Me sonrieron. El reflejo de la lamparita no me deja ver muchas caras pero lo supe, lo sentí. Y empecé a hablar de este Requiem luminoso que lo es porque no está escrito para los que se van sino para los que se quedan, y que fusiona con tiento y tacto de poeta las milenarias y austeras melodías gregorianas con la suavidad de vapor de las armonías impresionistas desterrando sombras y poniendo luz en el descanso, luz en el consuelo, luz todo el rato. Llegó el Lux aeterna y pasó una cosa extraña, y lo que pasó es que yo no quería seguir. No es que no quisiera, es que quería parar un poco, solo un poco; hay músicas que vienen a darte un regalo o a decirte algo, y lo que tienen que decirte necesita luego el reposo del silencio. Y casi sentí que habría sido comprendido y compartido. No importa.

Un rato después volvía en un autobús casi vacío de viajeros recorriendo los 100 km de mi casa y por la ventanilla se veían todas las estrellas , nítidas en la noche fría; y no es que se me pusiera un nudo en la garganta, es que creo que se desanudó el nudo que llevaba allí desde que la luz de la lamparita brotó con un clic de interruptor y una sonrisa dio las buenas tardes a las sonrisas allí congregadas. Al día siguiente tocó Bach en otro sitio. Y si con Duruflé tuve que llevar a la gente hacia dentro, el Magnificat de Bach los condujo hacia afuera, expansivo que es él.

Lux aeterna, Magnificat, kilómetros entre ellos en todos los sentidos, en el literal y figurado, pero todo fue bien y cansado. Cansado de amanecer a las 12 del mediodía cansado. Y contento, mucho. Y este fin de semana lo he dedicado a descansar y a mí mismo. Ahora hago propósito de empezar la semana con contenidos nuevos: vuelta a la casa del blog, vuelta a las partituras que tengo que completar para que a María y a Juan les lleguen como esperan: con las corcheas en su sitio; vueltas y vueltas hasta dar con el tema del artículo que tengo que entregar. Y cosas que hay por ahí para ya. Me pongo a ello. Y empiezo dando las gracias a Concha, a Irene, a Pilar, a Laura, a Marta, a Viviana, a Carmen, y a un largo etcétera de nombres (pero sobre todo a esos nombres) por lo que cada uno sabe. Por participar en las emociones, por el cariño, por estar y por comprenderme. Alumbró el Lux aeterna de Duruflé y yo hubiera esperado un rato, igual que ahora escucho el sonido de la lluvia que ha empezado a caer y prefiero esperar un poco antes de ir a dormir.

Esto para ellas, y para todos:

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7 pensamientos en “Orden

  1. toni

    este es (otra vez) uno de esos posts que te dejan con la espinita clavada por no poder estar ahí y participar de conferencias y sonrisas y algún café con leche o coca-cola o lo que se quiera.
    esta semana tiene buena pinta, emejota, vamos a ella.

  2. Marcos

    Algo habrás hecho para que te reciban tan bien y para conectar así con el público. Como a toni, también me da pena no tener la oportunidad de acercarme a una de tus conferencias (y ver la lamparita). Me da que el juego de luces y color de los atardeceres de la semana pasada no ha sido casualidad: algún trapicheo te tendrías tú con la luz. Que tengas una semana estupenda!!

  3. Viviana

    Gracias a vos Mariano! por tu charla del jueves y por ser como sos (en argentino). Algo tan trivial como un puntero me hizo sentir afortunada, porque lo encontré justo cuando vos lo necesitabas y puede que además de servirte para señalar el neuma exacto de la melodía, también te haya evitado un fuerte dolor de las vértebras cervicales al día siguiente.
    Te espero en el Cine Forum del 25, con los Senior que tanto te aprecian y valoran. Viviana

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