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Despertares 6 febrero, 2011

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios , trackback

¿Hola?

Tras una semana (casi) de silencio vuelven las palabras volviendo de dar un paseo por una tarde azul y azul y azul. Me deprimí, sí. Episodio depresivo, dirían los médicos. Leve, añadirían, en comparación con los tres precedentes. Pero paralizante, apuntaría yo que como Charlot suelo ser el que da el último golpe (en sentido figurado, claro) en las consultas, hasta en los análisis de sangre. No lo puedo evitar, oiga.

Paraliza, sí. Pero no del todo. Quiero decir que podría (y de hecho lo pensé) haber ido redactando un diario de la depresión para poder leerlo yo mismo después, fuera. Escribirlo dentro, en el pozo, y leerlo fuera. Porque no se ve lo mismo dentro que fuera y eso habría sido interesante. Lo que recuerdo es que me callé, cerré el móvil con una especie de temor irracional, como si me fueran a llamar para comunicarme algo horrible, qué se yo, no atendí al fijo ni al timbre de la puerta. No salí de casa ni de mí mismo. No leí, no ví. No estuve, estando. Me sentí vacío y nada más. Y el sentido de la observación se agudizó. El sentido de la observación en estos casos, según mi experiencia, hace trampa: funciona y te engaña. Que se lo digan a mi único interlocutor con el exterior que, en un mensaje a través de esta pantalla, me dijo: anda, anda, que eso que dices no es así y lo sabes. Es verdad. De repente lo blanco se ve negro y los detalles lisos se pueblan de pliegues un poco o muy torcidos. De ahí la ralladura de tarro, por decirlo en lenguaje de andar por casa.

No obstante, esos son los efectos, no la causa. La causa creo que tiene cifra: 30 años de pasado pesado y una incertidumbre de futuro que cuando se encuentran en un lugar de la conciencia presente, a veces hacen plof. No boom. Plof. Luego vas despertando, o reaccionando, parece como si no hubiera pasado nada pero algo queda, una fisura, una grieta nueva, algo. Ahora no queda otra que coger los mandos porque me espera una semana laboral movida con viajes. De pensar con convicción en cancelarlo todo a coger los mandos, aunque sea con agobio por ir (muy) pillado de tiempo, hay bastante diferencia: la de estar mal y estar mejor.