Archivo por días: 15 enero, 2011

Cumpleaños

Hoy es mi cumpleaños. 41. Miro perplejo el número, incluso lo he pronunciado hace unas horas hablando con Esther, y se me hace extraño, no sé si porque no me identifico con ese número o porque no me importa. En cualquier caso, como me voy haciendo mayor, voy aprendiendo cosas, y lo que he aprendido este año es que lo importante es cumplir. Estar. Para las personas a las que la medicina nos ha puesto la etiqueta “irreversible” en el apartado diagnóstico, un cumpleaños no es un día cualquiera. Hombre, tampoco soy de los que tira cohetes, pero por lo menos es para pararse a pensar un poco en ello, en que no es un día cualquiera. Eso pasa cuando abro los ojos cada 15 de enero y pienso, como si paladeara cada palabra: hoy es mi cumpleaños. Y así empieza el día.

A veces, y este año es una de esas veces, también ocurre que la noche anterior, con el portátil en las rodillas, sentado en el sofá frente a la tele, y con mi madre jugando a la maquinita de los Sudokus, en el otro sofá que forma ángulo recto con este, a mi derecha, pues ocurre que le miro de reojo, concentrada como está en los números, y me veo con ella, por ejemplo, en el pasillo del Hospital de Navarra en un día de 1983, o de 1987, o de 1995, o de 1999, o de 2006. Elijas el año que elijas allí estábamos los dos. Y estar aquí los dos, ella con lo sudokus, yo tecleando este post, y la tele pasando una peli, hace que se me ponga una sensación en forma de hormigueo en las sienes, no sé cómo explicarlo. Lo importante es que no es una sensación mala, al contrario.

Este cumpleaños vienen los sobrinos. Tan contentos y es comprensible: es el primer cumpleaños del tío en el que no hay cole. No había caído yo. Ellos sí. Los sobrinos son muy despiertos. Comeremos fuera. Un día así me gusta dedicármelo a mí mismo, y tentaciones tuve de hacer una escapada en el día y pasear por otras calles o por otros bosques, según destino. Pero este año es casero y familiar. Y tranquilo. Para el próximo sábado -cosas de las agendas- queda pendiente una pequeña cena en casa con unos amigos así que este será un cumpleaños en dos actos. Y eso está bien porque será otro recordatorio de que estamos. La gente que me rodea, yo, todos. Estamos. En mi caso no hace falta que llegue un 15 de enero que me le recuerde pero me ayuda a compartir la vivencia con quienes quiero y me quieren.