Archivo por días: 9 enero, 2011

Parecidos

Ayer por la noche decidí a asomarme al primero de los tres episodios que componen “Sherlock”, la serie de la BBC que ha puesto moderno al personaje y a todo su imaginario. Llevaba tiempo con el ojo puesto en ella hasta que ayer decidí ver, al menos, el comienzo, como hago cuando ojeo una novela, leer la primera frase a ver cómo suena, qué resonancias deja. Me puse con esa intención porque era tarde y el episodio, largo, noventa minutos. Oye, hipnosis. Fascinante. Pasaban los minutos y la atención quedó atrapada en un ritmo frenético y apasionante, pero realmente frenético y realmente apasionante. Y me dieron las cuatro y media de la madrugada de felicidad y sin agobio porque, total, mañana, es decir, hoy, es domingo. A veces se me olvida que los fines de semana se inventaron para poder hacer una rutina distinta a los otros días. Se terminó el episodio, me comí un mazapán y al pasar delante de un espejo reconocí en mí mismo, inesperada y fugazmente, la imagen de mi padre. Fue curioso porque no lo reconocí en mi cara sino en el perfil de mi hombro. Curioso pero no extraño; a fin de cuentas, el sábado próximo cumplo 41 años y me voy acercando a la edad que mi padre tiene en mi memoria. Enseguida le alcanzo. Y eso sí que es raro: que los hijos tengan más edad que sus padres. Eso pasa si te mueres. Que te pierden, pero un día te ganan, no sé si me explico.

Hoy me he levantado tarde, normal, con la imagen reciente de ese Watson y de ese Sherlock (obsérvese el orden) y con ganas de hacer los deberes pendientes. Será por el mazapán, la energía que da el azúcar, qué se yo pero así es. Y he escrito la colaboración semanal en una publicación local, he revisado las pruebas que la editorial me envió para publicar una tanda de cuatro armonizaciones sobre sendas melodías vascas y he respondido a la petición siempre bien recibida del Servicio de Actividades Culturales de la Universidad de Navarra solicitando un tema para una conferencia musical hacia finales de febrero. Me escribieron el día 4 y, como hay confianza y me gusta hacer las cosas bien, pedí que pasara la cabalgata para ponerme a pensar el tema de la charla. Y ya lo tengo.

No sé si tengo más deberes hoy, si los tengo los he olvidado porque mi cabeza no es la que era, no pesarán los años pero la memoria desde luego, tampoco, puesto que parece deshacerse con una facilidad insólita. Voy a internarme en el ecuador de este “Sherlock” apabullante y estaré atento a los parecidos que empiezan a mostrar los espejos. Aún quedan algunos mazapanes.