Reyes

Las zapatillas de Carlos e Isabel ya están colocadas bajo la ventana y, junto a ellas, se apilan un montoncito de paquetes de diferentes tamaños envueltos en papel de colores. Estos serán los últimos reyes de Isabel y eso me jode, digámoslo así, claramente; hay cosas que dan rabia, molestan, fastidian, dan pena. Otras joden, así de simple. Porque los últimos reyes son la primera gran desilusión de la vida y eso es algo que yo no tengo aún asimilado, treinta años después de la mía. La vida nos exige que ante las desilusiones del tamaño de camello respondamos con un silencio de luto al año siguiente y un disimulo que es el primer disimulo social de la vida, la primera aparición de la apariencia a ojos extraños tragándonos el sentimiento. A veces pienso que eso me ha producido rechazo desde siempre y quizá eso explique que al enterarme de la terrible noticia montara un pollo de mil demonios. Mañana, Isabel y Carlos abrirán nerviosos los paquetes del Oriente de la tienda de juguetes. Bendita inocencia la de los niños, que decía la abuela cuando hablaba de los reyes.

He echado un último vistazo a las zapatillas y a los paquetes antes de apagar la luz del salón con la pena contenida en el párrafo anterior y la satisfacción, al menos, del deber cumplido. Con estos reyes y otros que envié muy lejos para que alguien los entregue mañana a una persona que, por un instante, va a volver a creer. Por otra parte, y de manera excepcional porque no es propio de mí desear estas cosas, espero que reciban carbón las personas que volvieron invierno la pasada primavera después de que yo, imbécil de mí, hiciera primavera sus respectivos inviernos. Soy ingenuo, vale, pero que les caiga carbón y a correr. Hay corazones desteñidos por las decepciones de la vida y corazones manchados de hollín de por sí. Los primeros son lavables y no encogen; y siempre admiten una capa de pintura. Esos corazones los tenemos la mayoría. Tú también, sí, , qué te crees, que sólo lees y no pintas nada? Los segundos corazones no tienen remedio.

Yo no tengo nunca reyes, por eso no escribo una carta pero, la verdad, por pedir, esta vez pediría un abrazo.

11 pensamientos en “Reyes

  1. Luna

    Esta mañana , cuando te levantes, busca bien en un rinconcito de tu corazón allí estará Mi Abrazo
    este es mi regalo de Reyes, que aunque no escribas carta, Ellos son Magos y lo adivinan todo
    Disfruta de este día con tus sobrinos y/o quienes quieras y te quieran

  2. jotadejaen

    Otro abrazo más,ya tienes dos; seguro que te mandarán más.No cuesta nada regalar abrazos y sonrisas, también para los que no se han portado bien con nosotros, quizás este gesto les sirva para cambiar y si no, ellos se lo pierden.

  3. A.

    ….pues un abrazo enorme!!!!!! (qué bonitos son los abrazos, verdad? Si tuviera que elegir entre un abrazo o un beso, sin lugar a dudas, elegiría el primero)

  4. Pilar

    ¡Hola emejota! Yo también vengo a este rinconcito a por un abrazo porque la verdad me hace falta. Como la canción de Serrat pero con el adverbio no: “Hoy NO puede ser un gran día”; porque hace 25 años que mi compañero de viaje dejó de caminar a mi lado para que lo siguiera en soledad, con un retroceso en el punto de partida para un nuevo avance.
    Pero ya mañana seguirá el curso rutinario de los días y seguiremos estando aquí y visitando tu blog para acompañarte y desearte toda la fuerza interior y el cariño del mundo.
    Yo también te mando otro fuerte, fuerte abrazo

  5. Lili

    Pues yo también te regalo uno!.

    He tenido hoy mis Reyes, que realmente hubiera querido tener dentro de muchos años, pero, han sido hoy: unas fotos de la década de los 20, unos cuadernitos de caligrafía implecable de un niño que nunca pensé que lo hubiera jamás sido, unos cuadritos pintados por la que luego fue su mujer, y muchos recuerdos. Más me hubiera gustado haber podido pedir también otro abrazo en vez de todo eso.

    PD: Muy cierto lo de los dos tipos de corazones…

  6. Marcos

    Las desilusiones saben siempre mal porque no sólo pierdes algo en lo que creías, sino que encima descubres que todo eso era mentira. Y duelen aún más cuando están programadas. Y todavía más cuando es la primera, porque desde entonces siempre andas con la mosca detrás de la oreja (y tratas de no ilusionarte mucho por si acaso).
    Pero no todo está perdido: se puede volver a creer: no en los Reyes, sino en los que están detrás, haciéndoles el trabajo (y esos sí que son magos).
    Y ya de puestos a enviar carbón, que les envíen el carbón rosita de Hello Kitty (que ese j… más que el otro).
    Un abrazo más para que sumes a tu colección.

  7. C.

    Ayyy, qué tarde llego al abrazo este! Aunque un abrazo bien dado es algo que casi nunca viene mal :)
    Y hala, carbón para el que lo merezca, aunque cada vez tengo menos claro que la vida ponga a cada uno en su sitio, que cada cual tenga lo que se merece y esas cosas… Deseemos un latido verdadero para todos los corazones, que bombeando fuerte es como recobran el color. Besos y abrazo especial.

  8. emejota Autor

    El carbón siempre tiene que ser negro. Y si es sin azúcar, mejor. Los regalos, ya puestos, que sean de marca y sin adulterar :)

    Nunca llega tarde un abrazo, C. Y tienes razón, no es cierto que la vida termine poniendo a cada uno en su sitio. A la vida no le importa dónde nos ponemos. Somos nosotros los que nos damos mucha importancia y por eso inventamos esas cosas.

    Abrazos para los dos!

  9. Marlene

    Buff!!! Yo si que llego tarde,pero te mando otro \o/.
    Y estoy de acuerdo contigo, la vida, no creo que ponga a la gente en su sitio,más bien nosotros ponemos, el orden,la importancia y las prioridades.
    Quizás este sea el año de relativizar.

Deja un comentario: