Rituales

Ver a mi madre preparar el pavo de Navidad me tranquiliza. Verlo, verla, sentirla yendo y viniendo del salón a la cocina, entrar aquí como acaba de hacer mientras ponía título a este post, escuchar los sonidos provenientes de la cocina o adentrarme yo en ella y ver cómo efectúa los movimientos, los aliños, los cuidados que pone en algo que sucede dos veces al año, por Nochebuena y, desde no se sabe cuándo pero seguramente por petición popular, con reposición en Nochevieja, como hoy.

Me tranquiliza y me resulta reconfortante. Creo que esas son las palabras que mejor definen lo que ocurre. Mi madre prepara un pavo navideño de esos que requieren la lentitud de horas, como todos los guisos que necesitan dedicación y afecto. Lo viene haciendo desde que yo tengo uso de razón. Desde entonces, no deja de sorprenderme oirla entrar en el salón, abrir la puerta baja de un armario y sacar una botella de licor para remojar el pavo una vez el relleno está preparado. Me sorprende porque durante el resto del año esa puerta y ese armario no parecen haber existido en casa, y no digo la botella de licor, que aquí nadie bebemos, excepto el pavo del año anterior. Y el sonido de esa puerta y el olor a alcohol perfumado que impregna la atmósfera durante unos segundos te transporta, porque es el mismo sonido y el mismo olor, a esos inviernos de hace muchos años, cuando mi padre leía el periódico en su sillón y todavía no era la ausencia en sordina que ya es, o la presencia en dos fotografías en blanco y negro que mi madre tiene en un rincón discreto del salón. En una, de niño, mira muy serio a la cámara. En la otra, ya convertido en mi padre, sonríe de perfil como lo hace ahora mi hermano, qué curioso.

Vengo de la cocina. Es fascinante ver cómo mi madre atiende varias cosas a la vez, desde el pavo hasta la preparación de las bandejas de dulces y turrones, cómo aprovisiona el frigorífico, deja en la encimera un tarro con algo para que vaya cogiendo temperatura, bisbisea como si repasara una lista de cosas y todo con la seguridad que hace posible efectuar movimientos tranquilos pero precisos y eficaces. Yo miro y robo una figurita de mazapán, como los niños, o vengo aquí para seguir escribiendo. Luego seré yo quien ponga la mesa antes de que vengan mis hermanos y mis sobrinos, que ya han llamado tan contentos porque esta noche es la fiesta de las uvas y van a venir a casa de la abuela. Todo son rituales que dejan un poso reconfortante. Salgo brevemente a la tarde fría a poner el calor de los abrazos a los cercanos, felicitando la Navidad cuando es Navidad y el nuevo año cuando está a punto de llegar, y al regresar a casa y salir del ascensor el olor a pavo ya hecho, penetrante, acogedor, te conduce a lo largo del pasillo y te sale a recibir a la puerta diciéndote que adelante, adelante, que seguimos estando, y es lo que importa.

Ha dicho mi madre que esta noche, en la mesa, se va a sentar a mi lado, como en Nochebuena.

7 pensamientos en “Rituales

  1. Francesca

    Qué bonito relato nos regalas hoy. En mi familia no tenemos rituales, los rompimos a base de desencuentros, que a posteriori argumentamos debidamente, para que la pérdida pareciese una decisión razonable y por tanto, soportable.
    Yo estoy pensando en recuperar alguno, o mejor, en inventarme uno nuevo, que no recuerde otros ni herede sus errores. Alguien debe empezar la cadena ¿no crees?.
    Feliz año

  2. Luna

    Me encanta la capacidad que tienes para contarnos historias cotidianas y hacerlo de forma tan bonita
    Me da envidia lo que disfrutas de estos días. A mi no me agradan porque parece que es obligatorio juntarte con la gente y sobre todo porque falta “gente”
    En fin , que me encanta verte feliz
    Te deseo lo mejor para este año que acaba de comenzar
    Un abrazo (aunque tu no me conozcas) de esos que se dan de verdad

  3. Marcos

    Ayer comentábamos algo parecido en casa: en cierto modo, el reunirnos en estas fechas y llevar a cabo este tipo de rituales nos tranquiliza, porque sabemos que, aunque el año pasado hayan sucedido muchas cosas, ayer pudimos estar juntos de nuevo. Y, con ello, nos enfrentamos al 2011 con la ilusión de que, ojalá, cuando llegue 2012 nos pille a todos alrededor de la misma mesa, porque eso indicará que lo realmente importante, estar juntos, sigue ahí. Y, como dice Francesca, si los rituales ya no funcionan, a crear otros y listo!

  4. Pilar

    ¡Ya está, todo recogido y guardado! uf…
    ¡Oh soledad, mi sola compañía! (A. Machado)
    Emejota, me alegra mucho que estos rituales te reconforten y tranquilicen. Que sigas siempre así.
    Parecido panorama tenemos en casa, pero un poco a lo loco. Hace 30 años que se me ocurrió ponerme de parto a las 9 de la noche y ya van 29 años (el primero lo pasamos en una clínica) que se repite el mismo ritual; visitas múltiples desde las 5 de la tarde, tíos, primos, amigos, vecinos etc. que con las alegrías del encuentro, comparten canapés, champanes, coca colas y refrescos varios. (mi casa parece un poco el camarote de los hermanos marx).Pero FELICES DE VERDAD. Se juntan familias por ambos lados y todos son FANTASTICOS.
    Desde la ausencia del PATER FAMILIAS la intensidad del cariño ha ido “in crescendo” por ambas partes (Tenemos mucha suerte)
    La cena, ya más tranquila (solo 10, los demás se reparten por otros lares, menos mal )transcurre entre bromas y risas y teléfonos malditos que no paran de sonar ( eso me pasa por tener una hija tan viajera a la que deben de llamar hasta de Vladivostok)

  5. evey

    Es tan reconfortante leerte que para los que no nos gustan estas fiestas, nos transportamos a un hogar calido y calentito, donde se huele a pavo macerado y me siento tan agusto leyendo tus palabras que es como si fuera una espectadora silenciosa sentada en tu sofa, es bonito saber que los crios llenan de felicidades las casas y nos hacen cambiar nuestro talante en estas fechas.

    Tus palabras han sido muy acogedoras que algun dia tendrias que poner una foto de la mirada de tu padre ( si eso no te causa ningun tipo de contratiempo) creo que los has nombrado varias veces y tenia que ser un señor muy… no sabria calificarlo… quizas un señor muy señor… o en su defecto la mirada de tu hermano, me intriga que mirada es..
    Te deseo un buen año 2011, yo seguire entrando a este lugar tan calido, sentandome en tu sofa y reconfortarme con tus palabras. Gracias
    Evey

  6. C.

    Yo echo de menos nuestros rituales, los de antes, y pensar que los nuevos se están creando en mi casa me da cierto vértigo vital -y mucha responsabilidad, porque serán los recuerdos de los míos. Feliz año, Mariano :)

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