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Carta 24 diciembre, 2010

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 18 comentarios , trackback

Querido Santa Claus,

como este año he sido bueno espero que me traigas en el saco las cosas que te pido en esta carta. Si hace falta dejarles a los renos un platito de galletas untadas en nocilla, cuenta con ello.

Pues mira, yo lo que quiero este año no lo anuncian en la tele porque como sale todo el rato el sálvame de tal y el sálvame de cual y allí se ponen todos a pacer las viandas que les llevan las señoras de Valladolid o de Jerez de la Frontera pues no da tiempo a que lo anuncien pero da lo mismo porque seguro que te queda. Lo que me gustaría no es tanto que me quieran sino aprender a querer bien porque he descubierto que querer bien, siendo algo que nace de natural y de buena fe pues es cosa algo complicada. Yo persevero pero me gustaría una caja mayor donde vengan los dados, los cubiletes y las instrucciones del siguiente nivel para mejorar y preparar con buen ánimo y fortaleza esas primaveras que a veces se te clavan en el corazón o ese verano donde desaparezco, estando.

También quiero ser, sin más; así, ser, en las buenas y en las malas, y para eso te pido una brújula que marque el norte de las emociones aun en noches de tormenta y zozobra. Si no es abuso de confianza, también me gustaría incluir en la lista pilas para seguir soñando y una linterna para cuando, despierto, me interne en los bosques donde se viven aventuras y se juega entre risas, siseos, secretos de mantel y postres de chocolate, conspiraciones para encontrar melodías, historias, o para conservar en blanco y negro la memoria de los besos. Y construir. Un Lego de piezas de colores para los tiempos transparentes o los días en los que el mundo parece una radiografía en rayos equis. En fin, todas esas cosas que me dan el oxígeno para seguir sin que me decante demasiado por la cuesta abajo del desencanto.

Me gustaría también vivir una noche de Navidad una mañana de Febrero, perder el miedo a volar para pisar un jardín de Londres y regresar a un hogar que sienta como tal. No sé, Santa, déjame en la repisa las fotos de quienes me sustentan y a quienes sustento. Si es mucho lo que pido o si pesa demasiado pues quita algo, pero si no pues, hombre, échate al saco alguna peliculilla o esas cosas que nos hacen olvidarnos por un instante de que somos tan vulnerables y que estamos a la intemperie en un mundo de posibilidades ilimitades que hemos ido podando a la medida exacta de nuestras biografías inventadas.

Que la Nochebuena no te estrese demasiado. Ojo con los molinos aerogeneradores no vayamos a tener un disgusto con el trineo. Pon esta carta con esas que te escribí aquellos viernes de pijama y Un, Dos, Tres. Salía Mayra y yo me sentía tranquilo y te escribía pidiéndote el Electro L y la Magia Borrás por culpa de Tamariz. Me pongo un poco tontorrón recordando aquellas cartas pero con un polvorón se me pasa.

Muchas gracias y recuerdos al Polo Norte,

emejota.