… 16 diciembre, 2010
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 5 comentarios , trackbackNo sé qué temperatura hace en estos momentos en Providence porque me he quedado sin móvil y, en consecuencia, inmóvil. Al menos durante el instante en que el icono correspondiente lo ha anunciado en la pantalla, esta mañana frÃa, dejándome igual, frÃo, hasta recordar que hoy era el dÃa que entraba en vigor mi divorcio con mi ya ex compañÃa telefónica y que me permitÃa iniciar una vida en pareja, con los papeles arreglados, con la nueva.
El problema ha sido el mensajero, que vino con el nuevo artilugio sin avisar ayer justamente el ratillo en que no estaba en casa. Ni avisó de su llegada, ni avisó al móvil que todavÃa latÃa para que acudiera a su encuentro, ni dejó nota. Nada. Una paradoja que un servicio de mensajerÃa te deje sin mensaje y sin teléfono y, por tanto, sin lÃnea y sin saber cosas que, a dÃas, según, son importantes, como por ejemplo, saber qué temperatura hace en Providence. Dà que hay gente para todo y acabo de recibir el correo electrónico de un amigo que me informa, solÃcito, de que allà marca menos uno y que graniza. Es un alivio saberlo.
Aquà la empresa de mensajerÃa, para colmo vÃa express, dice que como ayer no habÃa nadie que ya lo entregará mañana, como si hoy no existiera. Tampoco existo yo al otro lado del número que me suele identificar desde hace doce años y lo constato echando de vez en vez miradas al difunto móvil, inmóvil, silente, negro todo él como negra tiene la pantalla, como si se guardara luto a sà mismo. Hoy es, en ese sentido, un dÃa limbo, un dÃa nada, como un treinta de febrero, igual. Asà que aprovecho para poner al dÃa (parte) de las cosas atrasadas que son muchas por lo que veo: hacer gestiones, responder correos, terminar trabajos. No me dará tiempo a todo pero mañana, como existiré más, seguiré.
Hoy hace aquà más frÃo que en Providence pero seguramente allà habrá alguien que sienta el mismo murmur de melancolÃa que, vete tú a saber, le hará pulsar el botoncito ese de la aplicación meteorológica que le permitirá conocer qué temperatura hace, pongamos por caso, en Bambadinka, o en Toa Payoh, o en Roquetas de Mar. Por lo demás, el silencio de esta casa combina con el color del cielo del atardecer, azul hielo, azul nada, azul desolado de un sol que calienta poco porque está cerrando los ojos, como si hoy no diera para mucho más y no pasa nada, mañana será otro dÃa. Alguien me dijo una vez que de pequeño se preguntaba quién ponÃa las calles cuando amanecÃa. Desde tiempos ancestrales, el amanecer supone un borrón y cuenta nueva psicológico de los males del dÃa anterior, es curioso eso. Yo no percibo asà el cambio de los dÃas. Los dÃas son los dÃas, los males son los males y las alegrÃas son las alegrÃas. Es lo que hay, toque de turno de mañana, de tarde o de noche.
Yo ahora entro a trabajar un poco en otra ventana de este mismo monitor con el mismo teclado y los mismos dedos (frÃos) que pulsan la palabra dedo, la palabra hola, la coma precedente e incluso la palabra palabra; y hasta tienen deslices entre las teclas haciendo cosas adsi o parewcidas. Qué post más tonto, cuanta palabrerÃa vacÃa para no reconocer, simplemente: me da pereza ponerme a trabajar hoy.