Clase

El tiempo es una cosa relativa.

Esta tarde se ha abierto la puerta del ascensor y B. ha atravesado el puente que separaba la orilla de la última clase de la orilla de la de hoy. Permítaseme la licencia literaria, el guiño, o como queramos llamar al paréntesis en la actividad escolar debido al largo puente festivo. Y aunque el tema de la clase no era ese, ha quedado claro que el tiempo es relativo porque han pasado quince días y, sin embargo, se diría que ha pasado un año en la persona de B., tal es el cambio, el estirón.

Qué cosas.

En cualquier caso, lo que sigue sonando igual, pasen quince días o trescientos sesenta y cinco, es el característico hola que trae B. en los labios y que ya conocemos, y creo que si deja estirar tanto la vocal final es para dar lugar a que atraviese con seguridad el largo y recto pasillo que separa la puerta del ascensor de la puerta de mi casa, donde le espero reflexionando para mis adentros sobre la relatividad del tiempo y tal. Cómo estás? Bien y uf. Ambas cosas han sido dichas. El bien se sobreentiende pero para entender el uf habría que añadir a la escena que B. ha llegado embutido en una bufanda esponjosa, tal es el intenso y cortante cierzo helador que soplaba.

Uf, claro, lógico.

Despojado de la bufanda de tres o cuatro vueltas al cuello (Gloria-madre aprobaría una bufanda así con un síseñor) y de su cazadora, sentado en su silla, le he entregado su/mi/nuestro cuaderno y le he preguntado qué tal el puente. Bien, pero cansado. El bien vuelve a sobreentenderse, seis días de fiesta, tú me dirás, pero para entender el resto habría que preguntarle a B. Creo, pero no estoy muy seguro, que se refería a que, a pesar del puente, el cansancio se hace notar en estos días que faltan para las vacaciones de Navidad.

Exámenes y demás, claro.

Cuando pasan quince días de fiesta, B. sigue dándote un do, un fa sostenido o un si bemol igual de afinados que el piano y además de repente, sin pensarlo, pero luego en el dictado se pierden entre las cinco líneas y cuatro espacios del pentagrama. Misterio. Le miras a B. y no sabes muy bien si eso le afecta mucho, poco o nada; no es que se quede pensativo, se queda mirándote como esperando a ver qué pasa después.

A B. lo que le va son los documentales de obras de ingeniería, superestructuras, máquinas; los de animales, bueno, algunos, pero más los de máquinas. Lo sé porque ha salido el asunto al paso durante un silencio de corchea y porque he querido tantear el terreno para informar a Papá Noel por si pregunta sugerencias, qué se yo, ya tiene que estar saliendo de Laponia. La semana que viene llegan las vacaciones. Hay clase? Sí, sí, claro, por supuesto, ha respondido B. muy seguro de la clase. Vale, de acuerdo, he dicho yo como si fuera el alumno por un instante. Le doy vueltas a lo del intercambio momentáneo de roles que el lenguaje ha producido en uno de sus juegos mientras B. da vueltas con la bufanda alrededor de su cuello. Y es curioso pero hay momentos, como hoy, en los que sería difícil distinguir si B. te mira con cara de decir lo siento o de qué me estás contando, si algo en él lamenta despedirse a cámara rápida de su infancia o si prepara serpentinas y confeti para celebrar la precoz llegada al andén de su adolescencia.

Hoy, al terminar la clase, el lápiz colocado sobre la goma de borrar apuntaba al Norte, cosa novedosa. Y confieso que por un instante y hasta por dos instantes he pensado si se trataría de un mensaje, indirecta directa, guiño silente pero elocuente dirigido a estas latitudes de palabras. Sería algo muy de B.

6 pensamientos en “Clase

  1. Pilar

    Hoy estoy un poco triste porque se ha muerto Enrique Morente.
    ¿Que tiene que ver esto con tu blog?, pues nada…., pero como a nadie de mi alrededor parece importarle mucho porque no les gusta el flamenco y a mi me apasiona, lo escribo aquí y punto.
    ¡ Eras grande Enrique! aún te recuerdo por esas calles empinadas del Albaicin en Granada, donde sonaba tu voz con los versos de Garcia Lorca.
    Donde estés….¡Que seas Feliz!

  2. martinzalba

    Hola Marianico,

    ayer te ví en el Diario y me alegró mucho saber de tí después de tanto tiempo. Espero que estes muy bien (ya se ve que sí) Yo por aquí ando en el conservatorio enseñando la música que puedo y como mejor se, ya sabes.

    Yo quiero aportarte a la “idea del norte” algunas de mis fotografías porque igual te gustan, no sé.

    En mi flickr hay muchas ( http://www.flickr.com/photos/martinzalba/) pero yo te llevo de la mano hacia mis estrellas, en ellas verás muchas veces el norte de la polar en un maravilloso baile que siempre que puedo y el tiempo lo permite, me voy a verlo, a encontrar el norte de mis pensamientos y de mis soledades fuera de la ciudad. Y muchas veces voy cerquita de donde tú vives: La Bardena, ese lugar tan especial y que desde haci casi tres años me tiene atrapado.

    Mariano, me atraparon los destellos de las estrellas y allí sigo, aprisionado…

    aquí puedes ver mi prisión: http://www.flickr.com/photos/martinzalba/collections/72157623608208793/

    Un gran abrazo y que sigas así, tan especial.

    Tu ex profe y sobre todo, amigo.

    martín zalba

  3. Luna

    Hola Mariano
    Ayer estuve en la presentación de tu tercer libro
    Fué una delicia, como siempre
    me encanta escucharte y leerte.
    No entiendo nada de literatura ni de escritura, pero si entiendo de sentimientos que me llegan, y de eso tu sabes mucho. Desde luego que comunicas entusiasmo y una realidad que está ahi sin necesidad de decorarla
    Es un placer leerte cada día.
    Por favor, sigue así
    Un abrazo

  4. emejota Autor

    Muchas gracias, Luna. Pasé un rato muy agradable.
    Un abrazo también para tí.

    Hola Martín,
    tu aparición en estas latitudes ha sido toda una sorpresa, como sorpresa de esas de dejar la boca abierta ha sido mirar tus estrellas. Gracias mil por una cosa y por la otra. Tus fotos son un regalo. Sabiendo y suponiendo que estás en Pamplona, me apetecería mucho hacerte una visita. He recogido tu dirección de mail así que estamos en contacto pronto, vale?

    Un abrazo fuerte!

    Pilar, un día me tocó hablar de Cante Jondo, y de Lorca, y del duende y su misterio, en el mismo lugar donde el otro día apareció el puente japonés del jardín de agua de Monet. Casualidades.

    Un abrazo y buen viaje a Madrid!

  5. Pilar

    ¡Pues que pena no haber estado allí! Soy una enamorada del Cante Jondo, de Lorca y todo lo que huela a flamenco,
    No en vano he pasado temporadas inolvidables en Granada, precisamente viviendo en el Albaicin cuando mi hija trabajaba en un periódico por esas tierras que tanto añoro.

    Vuelve a la Uni a comunicarnos tus SABERES. Lo de hoy ha sido infumable… he estado a punto de largarme, no lo he hecho porque una es muy tímida y se iba a notar mucho.

  6. Marcos

    El tiempo no conoce un “antes” o un “después”: simplemente pasa y nos va cambiando, poco a poco, casi sin darnos cuenta. No hay más punto de inflexión que el momento en que empezamos a ser conscientes de que algo ya no es como antes: es ahí cuando distinguimos entre un antes y un después, que cada uno marcará en días diferentes del calendario (en función de sus dotes de observador). Y ahí está la gracia, en que no es matemático.

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