Estorninos

Creo. Porque olvidé mencionar que tampoco sé nombrar a los pájaros, al igual que a los árboles o a los colores. Pero creo que son estorninos porque en la radio dijeron algo. Que ya estaban aquí en bandadas enormes, inmensas, surcando el cielo del otoño al atardecer en una coreografía que a mí me resulta particularmente sobrecogedora. Ves extenderse una sábana de innumerables pájaros de izquierda a derecha y, de pronto, hay un cambio radical de rumbo seguido con precisión por el resto de la bandada. Otras veces, se produce un momentáneo estallido en forma de detonación sorda que los desordena de una manera caótica para reorganizarse en cuestión de segundos. Qué méritos tendrá ese pájaro que va en cabeza para haberse ganado el puesto y la confianza ciega del resto; será todas las tardes el mismo; qué será lo que le lleva a cambiar de rumbo, quizá un golpe de viento, una acrobacia caprichosa a la hora de la gimnasia, el avistamiento de un bocado para la merienda, una desorientación debida a la señal de un teléfono móvil portadora de un te dejo, o de un te quiero, o de un te paso por fax la documentación y la entregas mañana a las diez menos cuarto; quizá la señal de Movistar los espante hacia el lado izquierdo del horizonte, o los sms de Vodafone les excite y les ponga a cotillear secretos. Todo son preguntas ante el espectáculo que, a la hora de los estorninos, te hace levantar la cabeza y mirar embobado en un oh silencioso que sólo se da unas pocas tardes al año. Y el color de ese cielo. Y el efecto doppler de lo que gritan. Y el olor suave del otoño que se cae de los árboles alfombrando el suelo. Todo eso está ahí mismo.

(clic en las fotos para verlas a tamaño grande)

5 pensamientos en “Estorninos

  1. Alicia

    más de una vez me he quedado comtemplando semejante espectáculo, y como tú, me he preguntado cómo hacen para no chocar entre sí y seguir todos la misma dirección
    Misterios de la naturaleza que te encandilan por su precisión y belleza

  2. Rachel

    es un perfecto caos de chillidos y señales que se nos escapan, hipnóticos, como los bancos de peces (aunque a ti no te guste ese brillo plata :P)

  3. Pilar

    Atardeceres de noviembre y diciembre he contemplado estos pájaros y mi parecer es que buscaban un lugar tranquilo para dormir, porque, después de dar muchas vueltas, acababan posados en los arboles medio desnudos de hojas.
    Todas las tardes hacían el mismo ritual, un montón de vueltas hasta que se posaban.

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