Contracorriente 16 noviembre, 2010
Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música
Acepté el encargo de poner música al documental “Pilar Sarasola, viuda de Luque: una mujer contracorriente”, con cierto escepticismo, como trabajo alimenticio, y terminé enganchado a la historia de esta mujer valiente donde las haya, y de los testimonios de los allegados supervivientes que ahà estaban, frente a la cámara de Juanjo MartÃnez, todos ellos tocados por el ángel, que dirÃa Lorca. El documental se proyecta la semana próxima en la sede cordobesa de la Filmoteca de AndalucÃa y moverá emociones. Pilar Sarasola fue una señora de mucha categorÃa, como dirÃan los señores de barba blanca y aire culto o bohemio o las dos cosas, como el que aparece diciéndolo en un momento del metraje. Nacida en Huesca, pero con los recuerdos de la infancia grabados en Gijón, la llamada al corazón de Rogelio Luque la llevarÃa a Córdoba donde empezó y acabó todo con una librerÃa mÃtica, la LibrerÃa Luque, de la calle Gondomar, como testigo del paso efervescente de la intelectualidad de la república y más tarde de la pira de libros y de la desaparición de quienes habÃan puesto ojos y corazón en sus páginas nada más comenzar la Guerra Civil.
A Rogelio Luque se lo llevaron una noche porque a alguien se le metió en la sesera que esos libros que aparecÃan en el escaparate, de Ortega, de Unamuno, novelas habrÃa también, claro, pues eran sospechosas de lo peor y cuando esta mujer corrió al cuartelillo para llevar algo le contestaron que no hacÃa falta: “no va a comer más”. 39 años él, 31 ella. Pero esta mujer, lejos de amilanarse, lloró todo lo que tenÃa que llorar por su marido, los amigos queridos, los tiempos felices, y se dispuso a abrir su librerÃa haciendo de ese acto diario rito y del lugar, santuario, a pesar del riesgo y las zancadillas.
Mirar las fotos y el celuloide rancio donde se ven los tiempos felices y los tiempos del horror; escuchar los testimonios, tan bien hablados en los timbres y tan apasionantes en la exposición y, sobre todo, recrear la presencia de esta Pilar en la voz en off de la actriz Cecilia Solaguren crea un caldo de cultivo donde algo, seguro, tiene que surgir, no sé si bueno pero malo, desde luego, no. Esas cosas las sabe de antemano el corazón. Y aunque la experiencia ha sido agotadora, estoy muy contento con el resultado. Un trabajo asà es extenuante primero porque siempre te van a meter prisas a no ser que trabajes en algo que se llame “Pilar Sarasola, viuda de Luque: una mujer contracorriente” donde ya no hay prisas: hay urgencias. Segundo porque componer no es como escribir (sin demérito para lo segundo pero es que si no te vienen las notas y los acordes que las acompañan y los ritmos y… pues no te vienen); además, luego hay que sincronizar con la imagen, estudiarse la interpretación y grabarla, y vuelta a empezar con lo siguiente. Y valorar cada fragmento en la unidad y en su papel en el todo. Y el reloj haciendo tic tac, tic tac. ImagÃnese.
La estrategia de trabajo partió de la idea de lo que yo llamé, en mis soliloquios frente al pentagrama en blanco, “música en blanco y negro”. Qué quise decir con eso y qué quiero decir con eso, ni idea, pero asà me salió el nombre y la mano se fue al lápiz. De ahà surgió un motivo musical simple: un arpegio ascendente. Y del mismo motivo dibuje tres diseños con tres colores armónicos distintos. Esos fueron los pilares de esta Pilar puesta en música:
El primero servirÃa para abrir (y sirvió):
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Este tendrÃa un carácter episódico:
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Y este aguardarÃa por si las cosas precisaban ponernos serios:
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Estos tres pilares sostenÃan y cohesionaban, con sus ocasionales reapariciones, un total de 15 segmentos musicales, “tracks” los llamarÃamos si habláramos en color y no en blanco y negro, cada uno respondiendo a las exigencias del guión. Entre el piano y la voz de Cecilia Solaguren hubo quÃmica, y eso ayudó mucho. Lo mismo con la de Paco Cerezo, pedazo de voz, y todavÃa alguna que otra más de los varios testimonios que pasaban por cámara en cuerpo presente a lo largo de los 45 minutos de metraje vistos 45 veces porque este trabajo es asÃ.
Hoy, con la resaca del maratón viernes-madrugada del lunes en el cuerpo (y sobre todo en la mente), me siento muy contento de haber participado en este proyecto y mantengo, porque me lo dice un pálpito, que lo que ha hecho Juanjo MartÃnez tiene ángel, porque ha sabido combinar muy bien el don que muestran y demuestran quienes narran, caleidoscópicamente, la apasionante historia de esta mujer que nunca dejó que sus hijos la vieran venirse abajo y que luchó con la elegancia y sin despeinarse desde la trinchera de su librerÃa.
Comentarios»
Suena muy bien, en todos los sentidos :)
Un beso
Suena estupendo! :)
Gracias!
Ayer se presentó el documental en la Filmoteca de AndalucÃa y nos emocionó a todos. TodavÃa llevamos tu música dentro.
Gracias Mariano
No entiendo nada de música, solo es mi oÃdo el que disfruta escuchando cosas como estas.
¡Que bonito lo haces!