Interferencias

La última dosis del elixir o estaba caducada o estaba fabricada a mala leche porque ha organizado un desarreglo general que veremos a ver cuánto tiempo se queda, porque los efectos principales del elixir tienen un tiempo de acción limitado pero los secundarios no, según. Tiene bemoles. Me escuece la piel de todo el cuerpo, me duelen los músculos (que no los huesos), despertó la ansiedad cuando el cuerpo debería estar dormido hace horas y el pensamiento empezó a dispararse y a multiplicarse sin rumbo. Eso y el vacío de palabras para escribir, que no es nuevo, y la tensión que sube y baja pero todo de golpe y, entre medias, te quedas plof, y la taquicardia y el cansancio extremo. Y los blancos de memoria.

Como éste:

Sí, lo sé, cómo no lo voy a saber, son cosas dispares que no tienen otra conexión entre sí más que la de ocurrir en un mismo paciente. Pero me ocurre a mí y les ocurre a otros, los hay incluso a quienes les ocurren cosas como de noche de Halloween; comparados con ellos, yo estoy en el País de las Maravillas, así que puede parecer egoísta que me queje pero me quejo, qué le vamos a hacer, aunque quejarse no sirve de nada.

Diez años después de la puesta en circulación de estas terapias tan modernas, los médicos empiezan a reconocer: no sabemos qué estamos metiendo y los (im)pacientes levantamos la ceja y nos dejamos llevar al departamento tal para que estudien por qué la medula fabrica una cantidad de sangre tal que hay que quitarla en dosis de medio litro. Al final, no saben por qué fabrica la médula esa cantidad pero la quitan y ya está. El “ya está” desazona un poco y hasta un mucho: los efectos no erradican las causas. Nos dejamos llevar a otro departamento donde estudian por qué aparece súbitamente un cuadro de ansiedad generalizada que sólo responde a un fármaco anti-epiléptico concreto y ni ellos saben la razón de la ansiedad ni nosotros que un anti-epiléptico funcione en un organismo que no tiene epilepsia para hacer otro papel que no es el suyo. Y así te puedes pegar hasta que se te hinchen los cojones pero tampoco te servirá de nada. Ajo y agua porque no queda otro remedio que permanecer leal al elixir e intentar conciliar lo que supone todo lo anterior con las vicisitudes cotidianas: que no haya trabajo y el trago se te haga más difícil de digerir o que surja algo de trabajo y tengas que afrontarlo en estas condiciones (y contento, que conste).

Me parece que me ha salido un post en plan rollo desahogo.

Desahogarse tecleando sirve un rato, pero luego todo sigue igual. Es como cuando de pequeño ibas al cine el domingo por la tarde y entrabas con la angustia del síndrome del domingo por la tarde y del examen del lunes pero por un rato se te olvidaban los lunes, los exámenes, los donuts y la cartera. Luego se encendían las luces, salías a la calle, y la tarde de noviembre era noche por ser noviembre y ser domingo, víspera de colegio y de examen. Pues igual.

5 pensamientos en “Interferencias

  1. toni

    ya, pero siempre compensa. aunque sea sólo por un rato. ánimo, emejota, mucho ánimo. y un trocito de mar como una balsa de aceite y un cachito de azul brillante, como de jueves por la mañana. y quéjate, por supuesto. todo lo que quieras.

  2. A.

    Claro que sí, quejarse, un poco, viene muy bien. Nada cambia, en realidad, pero desahoga y desahogarse es muy bueno. Mucho ánimo!!!

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