Archivo por días: 21 octubre, 2010

Caras

En el momento de teclear este post, un internauta está recorriendo de arriba abajo este blog, y lo está haciendo de manera minuciosa y tomándose su tiempo. Es lo que me está contando la estadística entre bambalinas. Porque un blog tiene dos caras, la pública, donde se me lee, y la privada, donde el señor de la estadística trabaja afanosamente. Una cara del blog es de letras y la otra de números. Quién será el o la visitante que está haciendo el paseo, qué le habrá traído aquí, qué le retendrá. La imaginación se entretiene con estas cosas cuando va y suceden, de manera que entre frase y frase dejo de teclear y los dedos quedan momentáneamente suspendidos sobre las teclas mientras me da por hacerme esas preguntas. Es algo misterioso saber que en este momento alguien se pasea silenciosamente al otro lado y, al mismo tiempo, estoy aquí y no puedo ni saludar ni darle la bienvenida o preguntarle si le puedo ayudar en algo y todo eso. Es como esas películas inquietantes en las que un muro blanco se extiende infinitamente a derecha e izquierda y pegas la oreja porque intuyes algo pero no puedes hacerte notar hasta que le das al botón “publicar” que tengo a mi derecha y este post se teletransporta allí. Mira, ahora está mirando (valga la redundancia) la sección de Autógrafos. Esto de las estadísticas es un poco chivato.

En la Estación de Autobuses de Pamplona hay un puesto de prensa y revistas por el que me suelo pasear cuando la espera desespera. El expositor es enorme y entretenido, empieza a la izquierda con las revistas de quinceañeras, abigarradas de imágenes y cromatismos de color chicle. Si alguna de esas revistas aparece en el futuro en alguna excavación arqueológica dará para sospechar de un Neo Barroco en las artes (gráficas). Siguen las revistas anarosas, las rosas a secas, esto es, las de corazón, las de autoayuda; a partir de ahí hay un salto en el estrato geológico de papel y aparecen las revistas de historia, literatura, ciencia y cine, zona culta, y luego hay una zona más indefinida donde las revistas de caza y pesca alternan con las de idiomas. Finalmente, un arsenal de publicaciones de informática, guitarra eléctrica, diseño gráfico y cómics desemboca en el impagable momento de los mapas de la ciudad y las revistas de punto de cruz. Los crucigramas subsisten. Las publicaciones guarrindongas merecerían una nueva incursión o excursión por el pasillo que acabo de referir, porque ahora no caigo, igual es que están en un cuarto oscuro al otro lado de la pared, como lo de la estadística del blog y el blog que vemos todos cuando tecleamos esta dirección web.

La señora que atiende el puesto de prensa y revistas sabe cómo me llamo y a qué me dedico porque lo leyó en el periódico un día. No será porque no tiene periódicos, así cualquiera. Pero es que además la otra mañana hizo ademán de quien va a decir algo secreto desde el otro lado del mostrador e inclinándose hacia mí dijo con una sonrisa dulce: y eres muy buena persona, eso lo sé yo.

A lo mejor soy de lo peor, dejé caer desde este lado de la caja registradora.

No te esfuerces. Tienes cara de buena persona, eso lo sé ver yo, se empeñó ella.

Y dejé en el mostrador una sonrisa y me fui a la consulta del médico. Tras recibirme nos sentamos con la mesa entre los dos, y pensé en el mostrador entre la señora del puesto de prensa y yo y ahora pienso que todo este rollo está viniendo por lo de la pared imaginaria que me ha dado por suponer al ver que alguien, al otro lado, está recorriendo de arriba abajo el blog. Parece haber un obstáculo continuo en mitad de las personas y todo parece tener dos caras, sí, porque lo de la vendedora de prensa y revistas acerca de mi buena cara todavía no se había diluido en el día cuando el médico se inclinó hacia mí, y me dijo, sin previo aviso: ¿estás bien? Y yo: pues… Y él: es que… tienes muy mala cara. Y yo: vaya… Y él, para colmo: es que con la de cosas que te vienen pasando últimamente tienes que estar somatizando, uff, no lo quiero ni pensar. Y yo: … Y él: somatizar procesos puede dar lugar incluso a enfermedades graves, sabes?. Y yo: estooo, creo que estoy empezando a somatizar esta conversación. Y tap tap, con el pie en el suelo.

Es verdad que sigo con unas molestias raras donde se supone que está le vesícula, que hago unas digestiones fatales, que me duele la cabeza todo el rato y que el médico que lleva este apartado, el internista, dice que con cuarenta años, es normal que empecemos a tener malas digestiones. Y sonríe. Yo alzo la ceja, porque, a ver, esas cosas suelen decirse pero con cuarenta años más, vamos, digo yo. Y sigo flojillo tras el antibiótico y la bronquitis. Pero aquí estamos y aquí está, quién, pues ella o él, él o ella, paseándose por los posts todavía ajeno, o no, imagina que me conoce, a que mañana es un día en el que las cosas salen un rato de la rutina y en el que pondremos buena cara aunque dejemos para siempre, en una caja, cosas que nos han acompañado durante mucho tiempo. Nos seguirán acompañando aunque empecemos a escribir un capítulo nuevo en una hoja en blanco.