Invitación

Por cuarto año consecutivo, hoy tengo el placer de invitar a la gente a zambullirse en un libro, y lo voy a hacer como homenaje al amigo ausente, amigo grande como gran persona que fue, librero amante de los libros (hay libreros que únicamente comercian con ellos); voy a hablar con el mismo entusiasmo por las cosas que le transmitía a él cuando acudía a su despacho improvisado al fondo de su librería y le encontraba sentado frente a la mesa donde se apilaban montañas de libros y papeles.

Este año toca “Agosto, Octubre”, de Andrés Barba. Toca porque me “tocó”. No estaba en la lista de libros candidatos; de hecho, llegó ayer como quien dice, en ese septiembre que no existe en su título, como una de las primeras novedades de la temporada. Habla del adolescente que un día habitó en nosotros y que, lo queramos o no, nos conforma. Y su autor tiene el don de llegar a lo hondo mediante una asombrosa economía de palabras. Tengo ganas de compartir la experiencia como lector y ojalá sepa transmitir la invitación a su lectura aunque me conformo con observar cómo escucha la gente. A la gente le gusta escuchar, escuchar historias, como se ensamblan las historias, dónde se guardan sus secretos, qué recursos se utilizan para que hagan más efecto. De eso va. Esta tarde, al calor de las historias que nos cuentan los libros.

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7 pensamientos en “Invitación

  1. Marlene

    Me encanta escuchar historias.
    Y con las historias que cuentas de este gran amigo,quedan los deseos de haberle conocido.
    Ayuda a que cada adolescente, encuentre su sitio,lástima que la mía hoy no pueda estar con vosotros.

  2. Asthar

    Lo de ayer fué simplemente otra gran lección. Ya no es que sea un lujo al alcance de muy pocos tu manera de percibir las frases y párrafos de los libros que lees (perdón, disertas) y cómo analizas los personajes que en ellos habitan. Es la manera en la que consigues que setenta y pico fieles te escuchen absortos durante más de una hora, lamentando incluso cuando los catarros que a casi todos los asistentes nos golpean nos obligaban a toser. Y no te engañes. A la gente le encanta escuchar cuando lo que recibe es algo que resulta interesante. La familia Mazo Zudaire (y Anabel) estamos, en primer lugar, muy agradecidos de que lo nos trasmites anualmente. En segundo lugar, tremendamente orgullosos de que formes parte de nuestra vidas, y nos dejes habitar en la tuya…. Un beso.

  3. toni

    las historias son un alimento para la neurona y para todos los sentidos. una lástima que no haya vuelos para poder escucharlas. aunque creo que cerrando los ojos…

  4. pi

    Es cierto, Julio fue, sin lugar a dudas, un hombre grande enamorado de su profesión e impulsor de las letras entre los que le rodeaban. Recuerdo que de cria, (muy cria por cierto), cuando una de mis profesoras me “obligó” a leer “el camino”de Miguel Delibes durante un verano para motivarme si quería pasar de curso y descubrí lo hermoso de leer, Julio al observar en su entonces pequeña libreria de Yanguas y Miranda que una niña compraba todo lo publicado por Delibes no olvidó nunca (durante muchisimos años) darme un toque y conseguirme cada uno de los libros que iba publicando…era sin duda un fenómeno.

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