Estrellas

El Gran LeslieMurió Tony Curtis y nos extrañó un poco la noticia porque aunque en los últimos tiempos lo habíamos visto aparecer de manera esporádica en los programas de cotilleos con pinta de turista hortera, vejez camuflada a golpe de corporaciones quirúrgico estéticas y agarrado del brazo de alguna modelo de temporada, en la retina se nos había quedado joven. En otros colegas suyos eso no pasaba, quizá porque tuvieron una mayor suerte laboral y los vimos arrugarse poco a poco en pantalla de manera que cuando la noticia del óbito llegó a los telediarios nos extrañó menos. Pongo por caso reciente Paul Newman.

Pero Curtis seguía siendo ese actor joven, risueño, amable e inquetante a un tiempo; ambiguo. Grande. Tony Curtis aparece inmortalizado en nuestro recuerdo travestido en blanco y negro o vestido de millonario con monóculo en “Con faldas y a lo loco”, traducción absurda y hasta burda de una película genial que nos divirtió y nos fascinó tanto que ni se nos ocurrió protestar por lo de la traducción del título, indigno de la película pero digno de cualquier jaimitada de los años del destape, de esas que ponían entre semana, medio clandestinamente, en el antiguo Cine Regio. Muy Regio pero con jaimitadas italianas del tipo “No me toques el pito que me irrito” y demás posters donde el título de fontanería, por cierto, era muy apreciado. Qué pena el The End del Cine Regio. Ay.

Pero me estoy yendo por las ramas. Hoy, el The End es para Tony Curtis. Se le ha citado en muchos de sus papeles memorables pero para mí, Curtis será siempre El Gran Leslie, de impoluta vestimenta blanca y destello en la dentadura cuando sonreía en la maravillosa película de Blake Edwards “La Carrera del Siglo”. Cuando hay una carrera de coches de época entre New York y París y en ella participan Henry Mancini, Natalie Wood y Jack Lemmon, la cosa promete. 32.000 kilómetros de carrera atravesando el Oeste de Saloon, el Ártico de los icebergs y los palacios de la Europa Central, a finales del XIX, necesitan muchos minutos de celuloide, 150 minutos de película de esas que ves una tarde desapacible de sábado de otoño o en el frío del invierno y que te hacen feliz como sólo las películas lo conseguían antes.

Allí, Curtis bebe champán y sonríe todo el rato con una elegancia aristocrática a lo largo de una locura en CinemaScope que es, en sí, varias películas en una, parodia de muchas cosas (“El prisionero de Zenda”, las batallas de tartas de merengue de los slapstick del cine mudo y hasta de la serie televisiva de dibujos animados “Los autos locos”, que nos ponían en la tele después de que Maria Luisa Seco, rostro de nuestra infancia catódica, diera la señal de salida de la carrera).

Tony Curtis ya no está y ya quedan pocos en la lista del technicolor

6 pensamientos en “Estrellas

  1. Ferre

    Y si a esas dos películas añadimos otras tres (“Los Vikingos”, “Espartaco” y, sobre todo, “El Estrangulador de Boston” , donde nos muestra una actuación perfecta) tenemos un repóker ganador.

    Saludos,

    Ferre

  2. toni

    cuanda pasan estas cosas, siempre se nos queda cara de o minúscula. y dan ganas de ver toda la filmografía del technicolor y del blanco y negro. venga, te apuntas? una cada noche, según las has ido nombrando (exceptuando la de Jaimito, que esa no la tengo). hoy some like it hot.

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