Concentración

No me he vuelto a ir, no.

Estoy concentrado.

Lo peor de mi trabajo frente al cuaderno de papel pautado son los retoques, las decisiones finales, los sacrificios de una idea en favor de otra, el descubrimiento de que no hay que subestimar a una nota porque sea una y sola, que ojito con esa goma de borrar. A veces me entran ganas de robarle a Erik Satie la indicación que puso en una partitura como advertencia al pianista: hágase notar. Y de paso añadiría unos compases después: ahora no tanto. Y ya puestos, no iría mal un: hágame caso y nos llevaremos bien. Cosas así funcionan mejor que esos horrendos, por imprecisos, sotto voce, p, mf y demás. Cuánto de mezzoforte es un mezzoforte? Por qué poner mezzoforte cuando lo que yo quiero decir es otra cosa? Por qué esos términos tan vagos cuando además te diriges a alguien a quien no conoces y no sabes si pondrá las manos en el teclado como quien acaricia algo o si las pondrá con desgana, o si habrá sintonizado contigo o si se habrá ido a otra frecuencia?

Ahí andamos.

3 pensamientos en “Concentración

  1. toni

    es difícil sincronizar. o saber si se va a sincronizar. yo creo que lo mejor es hacerlo como te dé la realísima gana y luego ya veremos. como decía Andreu haz lo que te salga de la punta del alma. pues eso. mucho ánimo.

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