Conciencia

Me han hecho daño.

No deja de ser curioso que la frase conjugue en pasado un daño que duele en presente (continuo) de la misma forma que siempre me ha llamado la atención que las cicatrices (que son una cosa que uno siempre piensa en futuro por aquello de que cerrarán algún día una herida) terminan recordando algo que pasó ayer.

Es complicado conjugar el dolor.

Me hicieron daño, sí. Mucho daño. Por eso la pantalla se quedó en blanco y no había palabras. Y las palabras convalecientes necesitan reposo. Tengo para mí, al menos, algo valioso: una conciencia tranquila. Todas las noches me voy a dormir con la conciencia tranquila; me llevo el dolor a la cama, de acuerdo, pero la conciencia concilia el sueño tranquilamente. No todo el mundo puede decir lo mismo de su conciencia. Cómo sabe uno que tiene la conciencia limpia? Cuando no ha hecho mal. Y cómo sabe que no ha hecho mal? Cuando no hay arañazos en el alma de los otros: de ti, de ti o de quien sea. La mala conciencia es como un chapapote negro y pegajoso que se podrá tapar durante un tiempo para que no salga en la pantalla de nuestras vidas pero al final, cuando se apaga la luz o pasa el tiempo, sigue ahí y con unos kilos de más. No es problema mío ni de este post, afortunadamente.

Me han hecho daño, sí, y no me avergüenza reconocerlo. Un psicólogo me escribió hace un tiempo para observar que en este blog afloraba la vivencia y el reconocimiento de los sentimientos de una manera que, por lo visto, no es frecuente pero sí recomendable. A mí no me da vergüenza reconocer que me han hecho daño porque es lo que me pasa, es lo que hay y lo que toca. Hay daños de los que no puedes defenderte pero sí intentar blindarte y esperar a que el tiempo haga lo que tiene que hacer. De esta yo voy a salir distinto, eso lo sé. No otro, sino distinto. Creo que más yo, un yo que se ve más nítido en el espejo donde también se muestra lo que merece la pena y lo que no, lo que hay que hacer y lo que no, quienes tienen que estar a tu lado y quienes no. Yo no soy un santo, para nada, pero no guardo rencor tampoco. Motivos tengo, todo sea dicho, pero el rencor es otro chapapote que solo sirve para joderte más la existencia. No, yo no soy un santo pero me voy a la cama todas las noches con la conciencia tranquila porque dejé una luz en el porche cuando hacía falta e incluso puse un poquito de luz en algún corazón cuando allí hacía frío. El miedo enfría los corazones, y también las corrientes de las zozobras y las malas acciones. Y la soledad, que puede conjugarse en plural porque hay soledades bañadas en mucha gente. Nunca viene mal dejar una luz en el porche. Mirando atrás, lo hubiera hecho aun sabiendo lo que iba a pasar después porque a las personas hay que tratarlas como personas. Así de simple.

Gracias de corazón (y de un corazón que no tiene frío) a las palabras que habéis dejado durante todo este tiempo en el buzón mostrando interés, preocupación y cariño. Gracias a Victoria, con uve de verso; gracias a Jose, sin acento en la e; lo mismo a toni. Tienes razón, toni: un abrazo de oso polar sienta muy bien en verano. Gracias a Marlene, que me llevó un atardecer a cruzar un puente medieval en forma de pico (arriba y abajo) bajo el cual corrían aguas parlanchinas y que llevaba a las puertas de un bosque frondoso que seguro que era un bosque encantado. Pero seguro. Había una posada y arriba lucían las estrellas. “Y las estrellas, por la noche” recordé de otras noches de verano. Gracias a Hernán, a Concha, a Silvia, a Julio, a Miguel, a Barbarita (que siempre me emociona y me pone una sonrisa en los labios al mismo tiempo, siempre). Gracias a los que no están en el buzón porque están aquí. No hace falta que los nombre aunque haré la salvedad de la vecina porque hizo de pañuelo de lágrimas como la tía valiente que es.

Gracias a mi hermano, que me llevó consigo y estuvo pendiente todo el rato.

Gracias a mi madre, porque aguantó el tirón.

Y duele, claro que duele ahora. Pero ya no estaremos en el mismo lugar cuando otros despierten de un bofetón de su propia conciencia. Al final siempre pasa eso.

20 pensamientos en “Conciencia

  1. Victoria

    Gracias a ti, por no soltar el cabo; por cruzar ese puente que divide el corazón en dos. Es cierto que uno no puede a veces adelantarse a las mareas, y que el dolor crea figuras inmensas en las sombras, pero nada hay como saber que uno tiene la mirada muy limpia; que hiciste todo lo que estaba en tu mano. Es esa la única forma de poder dormir en paz todas las noches.

    Sabes, me alegro muchísimo de que tengas a tu lado a tu madre, a tu hermano a tu vecina (valiente y fantástica :) ), a Marlene, a los que te dan esos abrazos de oso, a los que te emocionan y te dibujan sonrisas en la cara… :)

    Es genial que estés aquí de nuevo.
    Un beso

  2. toni

    para qué nos caemos?, le preguntaba Michael Caine a Christian Bale. para volver a levantarnos. y, claro, al final, siempre aprendemos algo. y somos algo distinto, porque hemos aprendido a que, si atraviesas una habitación en llamas, es posible que acabes quemándote, así que te mojas mucho antes de entrar, o te pones un traje de amianto, o una escafandra de bombero, pero sabes que hay que hacer algo. gracias por volver, emejota. porque se nos había hecho un nudo en el estómago diciéndonos a nosotros mismos tranquilo, está ahí, sólo necesita horas. así que gracias por volver. y mucho ánimo. pero mucho. en cajitas pequeñas y a pequeñas dosis para que las tomes cuando quieras y las necesites. dosis un poco saladas por este mar que nos rodea y que deja su huella en todo lo que hacemos. incluso cuando necesitamos horas.

  3. arati

    Estar vivo es, a veces, palpitar, a veces pura felicidad y a veces, sí, estar vivo es que te duela… es estar despojándose todo el rato.

    Recupérate, sana, tómate tu tiempo; pero cuidadito con la buena conciencia, que también encierra sus peligros.

    Se te echaba de menos.

  4. Francesca

    Primero he pensado lo de siempre:”¡cómo voy a entrar a decir nada en un espacio tan íntimo como este!”, pero después me ha parecido que, en un apunte que sigue a lo que intuyo ha sido una decepción inesperada, no está mal comentar, para decirte algo que tal vez te guste saber: algunos estamos aquí, al otro lado, leyendo discretamente y en silencio, por no molestar… ¡pero aquí!, aunque sólo te conozcamos por lo que escribes. Y queremos que sigas haciéndolo y enseñándonos cosas, en este viaje imaginario tuyo.
    Gracias y ánimo.

  5. Laura

    Quien sea se lo pierde. Y si pusiste algo de luz en un corazón que te ha hecho daño, ¿te has parado a pensar que entonces no merecìa la pena o que carecìa de esa víscera?
    Qué bueno que volviste.
    Un beso

  6. evecat

    Me dio mucha impresion cuando vi el blog cerrado, me preocupe, creo que lo sabes… Siento mucho que te hayan echo daño pero se a ciencia cierta que tienes personas muy fuertes a tu lado, que aunque te derrumbes ellos estan para sostenerte, son dos pilares fuertes y a veces dos murallas infranqueables, por una parte estaba tranquila por que sabia que saldrias de esta, como has salido de muchas por desgracia, me alegro que estes en casa, en esta casa que tan acogedora es siempre y que a muchos nos emociona y nos hace sentir que somos parte de ella.
    Bienvenido a casa, aqui estamos para lo que necesites
    Te mando muchos besos, besos con aires del sur…Evey

  7. C.

    Cómo cambia el día cuando el blog se abre de verdad :)

    No hay que arrepentirse, tienes razón, de darse con sinceridad y desde el corazón. Ahí el problema es de la incapacidad del otro corazón -digo incapacidad, no maldad ni premeditación ni nada. Hay gente que no puede o no sabe querer como es debido; unas veces, con suerte y buenos maestros, aprende; pero otras no, para qué nos vamos a engañar (y mira que yo soy optimista por naturaleza). Nadie suple a nadie -ojalá tuviéramos todos los afectos que deseamos-, pero no es poco saber que hay quien te quiere de verdad.

    Beso :) (se me escapan las sonrisas, pero es que estoy muy contenta)

  8. Barbarita

    ¡Emejota, menos mal que volviste!

    Voy a contarte una cosa que antes seguramente te hubiese contado sólo por mail (mi manía de comentar corto, ya sabes), pero hoy lo voy a hacer aquí porque la ocasión lo merece: anoche, justo anoche, en casa de Hernán Casciari estuvimos hablando de ti. Saqué el tema de tu blog cerrado y de tu extraña desaparición. Le dije que estaba preocupada porque nunca había visto que alguien se evaporase de la red así, dejando un blog en blanco. Alguien como tú tan prolífico, tan buen escritor y una persona para quien comunicarse es algo tan esencial en su vida. Estuvimos hablando mucho rato y haciendo cábalas sobre qué te habría podido suceder (nuestro amigo Chiri, que también estaba presente en la conversación, llegó a decir que quizá te habías convertido en un Bartleby, uno de esos escritores que un día deciden que ya no escriben más y se apartan de todo) sin llegar a ninguna conclusión, por supuesto. Y ahora mismo, cuando he visto que habías vuelto a escribir, le he mandado un email diciéndole que curiosamente mientras nosotros estábamos tratando de imaginar las razones de tu silencio, tú habías aparecido de nuevo.

    Te mando un abrazo gigante y una montaña de ánimos. Me alegra y me alivia muchísimo que La idea del Norte siga su curso.

  9. A.

    Hace unos cuantos veranos que estuve pasando todo un mes en Londres, cuando me subí en el avión que me llevaba hasta casa pensé que una de las cosas que más me apetecía hacer al llegar era, levantarme al día siguiente por la mañana y escuchar a Iñaki Gabilondo en la Ser. Este verano, que me he movido mucho, cada vez que volvía, me conectaba a Internet con la ESPERANZA de que la Idea del Norte no siguiera “fuera de servicio”. Lo he hecho sistemáticamente. No te puedes ni imaginar la alegría que me ha dado. Cómo se alegra el día cuando puedo leer este blog

  10. Marlene

    “El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas;el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas,como un buen músico”
    Charles Dickens

    Mira a tu alrededor,también dejamos una luz en el porche,para esa idea,tu idea del norte.
    Es hora de descansar Sr. Dickens,le queremos y le echabamos de menos,y si es necesario cruzaremos puentes y visitaremos bosques encantados mientras el dolor pasa a ser un recuerdo.

  11. Uno de los tuyos.

    Pues yo también sigo aquí, como Francesca, leyéndote en silencio. Solo he roto ese silencio, creo recordar, un par de veces: cuando no me quedó otro remedio. Ésta va a ser otra. Porque me siento obligado a compartir la alegría inmensa que he sentido cuando he vuelto a leerte en la página de inicio del Explorer (que seguía siendo la tuya, aunque llevase tanto tiempo muda).

    Se te echaba mucho de menos. Un abrazo muy fuerte en tu regreso

  12. Marcos

    Recuerdo aquélla pared, tan blanca, fría e inabarcable. También cómo, si te acercabas a ella, eras capaz de sentir compañía al otro lado, y un mensaje de espera. Y la alegría de ver que, por fin, había desaparecido y dado paso a todo lo que aún queda por compartir.

    Me alegro mucho de que hayas vuelto. Y más aún, de que lo hagas con fuerzas y con la conciencia tranquila. No merece la pena seguir pasando dolor por quien sólo lo siente cuando es en su propia piel.

    Un abrazo enorme.

  13. Asthar

    Jamás un “1” en rojo en los avisos de los blogs que sigo me había hecho tanta ilusión.

    Dará igual que todo ésto te haya hecho volver diferente, porque estoy seguro de que sigues siendo el mismo….

    Sí, se te ha echado muchíííííííí´simo de menos….

  14. bELÉN

    ¡Cómo me alegro de volver a leerte! Y de que vuelvas a escribir música… Me sorprendía tanto ese adiós sin adiós, no era propio de ti…
    Siento que te hayan hecho daño, y eres tan valiente al contarlo… ¡ojalá hubiera más como tú y menos “inválidos emocionales”, incapaces de expresar lo que sienten…!
    bueno, lo dicho, bien venido!!!!

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