Archivo por meses: julio 2010

Entrevista

emejota: tengo unas cuantas dudas.
EMEJOTA: a ver.
m.j: si, bueno, es que ha pasado tanto tiempo desde la última entrevista que no recuerdo si yo era el que aparecía en negrita o no.
M.J: qué más da si ambos somos el mismo; además, no sé si se habrá dado cuenta, pero para cuando ha empezado a hablar ya tenía a su izquierda su nombre en minúscula y en cursiva, así que…
m.j: anda! tiene razón! y quién lo ha decidido así?
NARRADOR: ejem… Yo.
m.j: y por qué usted?
M.J: hombre, porque es el narrador. Él es quien cuenta y dispone, quien organiza y tal para que todo resulte claro y verosimil al lector. Cómo le va la vida, narrador?
NARRADOR: qué quiere que le cuente…
M.J: usted todo lo cuenta.
NARRADOR: sí, de hecho, ahora mismo ando contándole “La función del orgasmo” a una licenciada de Psicología que está de vacaciones en Jaca.
M.J: No me diga!
NARRADOR: sí, en Jaca.
M.J: no! digo lo del libro! sabe? es que una amiga de mi madre siempre cuenta unas historias de ese libro cuando tenerlo en casa era cosa muy avanzada, muy progre, muy…
m.j: pecaminosa?
M.J: pues para ciertas mentalidades de entonces seguro. El caso es que esta amiga de mi madre lo tenía entonces y lo tiene ahora como una reliquia y yo siempre me he preguntado cómo es posible que un instante tan fugaz pueda dar lugar a un libraco tan gordo.
NARRADOR: si se me permite extralimitarme en mis funciones, opino que es un texto un poco trasnochado.
M.J: pero supongo que en su momento no.
m.j: la amiga de su madre era muy avanzada?
M.J: lo sigue siendo. Llevó a casa “La función del orgasmo” mientras las mujeres de su generación esperaban la noche de bodas leyendo los tebeos de Esther y su mundo.
m.j: en el mundo de Esther había poco espacio para un orgasmo.
M.J: pero en casa de la amiga de mi madre había.
NARRADOR: para el orgasmo?
M.J: hombre, supongo. Pero me refería al libro.
m.j: y para Esther y su mundo?
M.J: pues no lo sé, pero sé de buena tinta que para la 13 Rue del Percebe sí porque un día en plena reunión de señoras muy literarias ellas cada una expuso sus preferencias. Y una que si Joyce, otra que si Proust, otra que si Vazquez-Figueroa…
m.j: Vazquez-Figueroa?? Pues vaya combinación con los anteriores…
M.J: qué más da si seguramente la literatura acababa y empezaba en la lista de nombres.
m.j: qué papel tiene la 13 Rue del Percebe en ésto?
NARRADOR: (papel Bruguera, por cierto)
M.J: (qué gran papel, Narrador, deliciosamente oloroso) Pues tiene que ver que cuando le tocó a ella decir la exquisitez literaria dijo: pues a mi me gusta la 13 Rue del Percebe, tengo varios tomos en la mesilla de noche. Y me pareció un golpe muy bueno.
m.j: un golpe transgresor.
M.J: un golpe transgresor tiene que tener ingenio porque si no no alcanza el orgasmo, permítaseme la metáfora al hilo del libraco del idem.
NARRADOR: esta lectora psicóloga tampoco lo va a tener, al menos no con el libro, se le cierran los ojos y además no se concentra: está pendiente del móvil.
M.J: mal rollo con el novio?
NARRADOR: usted lo ha dicho.
m.j: esto… reconducimos?
M.J: claro, disculpe. Decía?
m.j: estaba con lo de las dudas de identidad… pero el Narrador las ha resuelto. Yo soy el que pregunta y usted el que responde.
M.J: de ahí se deducen las negritas y las mayúsculas: el entrevistado es el protagonista.
NARRADOR: (guiña un ojo)
M.J: gracias, Narrador.
NARRADOR: a mandar, es mi función: precisar.
m.j: le puedo confesar una cosa?
M.J: y dos.
m.j: sentí celos el otro día con lo de la otra entrevista…
M.J: acabáramos! pero hombre de Dios! por eso reaparece ahora?
m.j:
M.J: compréndalo, que le llame a uno un periodista con apellido alemán despierta la curiosidad sobre las preguntas que tendrá en mente.
m.j: no estuvieron mal.
M.J: no sea así. Lo hizo muy bien, envidiosillo.
m.j: fue muy distinto?
M.J: muy distinto a qué?
m.j: a estas entrevistas del blog.
M.J: evidentemente. Allí la habitación era grande, con una mesa ovalada de reuniones, ambos frente a frente en un lateral de la misma con la grabadora mirándonos a los dos y una luz fluorescente que fue la única disonancia de la tarde. Usted y yo no somos amigos de la luz blanca de los tubos fluorescentes.
m.j: bueno… yo me estaba refiriendo al contenido de la entrevista, no a los aspectos externos.
M.J: los aspectos externos son fundamentales.
m.j: pero tiene que ser muy diferente no saber qué le van a preguntar a uno en la próxima pregunta.
M.J: acaso aquí sí lo sé?
m.j: claro! no habíamos quedado al comienzo que usted y yo somos el mismo?
M.J: sí, pero usted es una parte de mí (minúscula) a la que
NARRADOR: (entonación irónica la del paréntesis)
M.J: …dejo que fluya libremente.
m.j: quiere decir que usted deja que pregunte lo que surge en el momento?
M.J: no solamente lo quiero decir, sino que lo digo aunque en ocasiones, lo reconozco, intervengo.
m.j: por ejemplo?
M.J: pregunte, pregunte.
m.j: en qué está empleando el tiempo libre?
M.J: ve? esa pregunta es mía, por ejemplo.
m.j: y en qué lo está empleando? ya que no es mía la pregunta, al menos deme la respuesta.
M.J: hay una parte de mi tiempo que prefiero no ver impresa aquí.
m.j: Narrador?
NARRADOR: cuente.
m.j: no, cuente usted: eso lo ha dicho también con tono irónico.
NARRADOR: umm, no.
M.J: pero puedo decirle que me he puesto a estudiar piano, un programa que se formó solo y en el que me empleo sin prisa pero con disciplina: estudio las Escenas del Bosque de Schumann, enteras; dos Sonatas de Haydn y los Contrapuntos I y V de “El Arte de la Fuga” de Bach.
m.j: y cómo así?
M.J: supongo que en parte por placer, en parte por añoranza musical, y en parte porque así pienso.
m.j: estudia o piensa?
M.J: estudias o trabajas?
NARRADOR: (ahora sí que vuelve a haber tono irónico)
m.j: (me he dado cuenta, narrador, gracias)
M.J: estudio y pienso.
m.j: pero piensa lo que estudia?
M.J: y lo que no también. El piano centra mucho, créame.
m.j: se va a ir de vacaciones?
M.J: eso espero, en unos días. Usted también, y el Narrador, porque algo nos llevaremos para leer en la maleta.
m.j: podríamos tener una conversación frente al mar.
M.J: siempre la tenemos, aunque no aparezca aquí.
m.j: usted cree que volveremos a sonreir pronto?
M.J: pues claro! Ya lo hicimos ayer, lo que pasa es que todo lleva su tiempo y las cosas, por lo general, van a síncopas.
m.j: vale.
M.J: bien.
m.j: algo que añadir antes de terminar?
M.J: pues mire, sí, a quien corresponda: quiero mis 5 euros.
m.j: hombre… por 5 euros.
M.J: por 5 euros no, por quien los tiene. Y aunque sea para tomarnos usted y yo un helado en vacaciones.
m.j: entonces reproduzco su petición.
M.J: así me gusta.

Diario

Estoy esperando a que Esther me haga una llamada perdida, que no se perderá sino que será la señal que me dice que tengo que bajar al portal y que pasará a recogerme en coche. Ceno con ella, Beatriz y Edu en esa casa que me gusta tanto y en buena compañía. Cena de cuarteto. Esta mañana he recibido un sms despertador de la vecina en el que me dice que no me preocupe porque tengo alrededor gente que me quiere mucho. Como sabía que me iba a pillar dormido me lo ha escrito entre paréntesis, como por lo bajini, pero luego lo he visto y, sentado en la cama con la legaña puesta, me he puesto a pensar que tiene razón y que es una suerte. Ella es un ejemplo de ello. Nada hay más doloroso que comprobar que pueda haber gente convencida de que te quiere mucho sin que sea cierto. Me inquieta que las palabras crucen el aire vacías de su significado o provistas de otro que pertenece a otra página del diccionario. No es el caso esta tarde de verano que declina poco a poco y que tiene algo de la atmósfera de una historia de Eric Rohmer, y en la que Edu, cocinero experto, sabrá, seguro, ponerle el color adecuado al paladar. Aprovecharé la sobremesa para preguntar si alguien sabe si Londres es de cartón o no.

(No pongo ninguna palabra en negrita como le gusta al blog. No me da tiempo)