Sed

Se me ha caído la tensión arterial.

Y es una pena porque justo hoy me he levantando pensando que estoy conforme conmigo mismo. Ahora empiezo a pensar que se trataba de algún efecto asociado a lo de la tensión. Un nueve y un cinco con uno, marcaba el aparato dando sentido (y sensibilidad) a mi agotamiento, abatimiento, y sed. Qué cosa lo de la sed en estos casos. Una sed que no se pasa con nada. La última vez que se me desplomó la tensión le dije al médico lo de la sed y respondió, tajante: eso no tiene nada que ver. A los pocos días otro médico preguntó por el episodio, así llaman ellos a estas cosas, y también le dije lo de la sed, pero se lo dije con un matiz distinto, de converso, de alguien adoctrinado en el convencimiento de que lo de la sed no tenía nada que ver con el episodio de la bajada brusca de tensión. Pues claro que tiene que ver, dijo el otro médico. Esta vez no hice tap tap con el pie en el suelo porque no estaba sentado sino parado en mitad de uno de los pasillos largos del hospital y porque me llamó la atención algo de los electrolitos. A veces ocurre que lo que me llama la atención llama tanto mi atención que me distrae. La prueba es que no sé explicar ni reproducir lo de los electrolitos, responsables, al parecer, de lo de la sed. Lo de la sed y la flojera general, y a esta cabeza sonada y espesa que me ha acompañado parte del día. Ahora menos. La sed, igual.

Hace unos minutos, al sentarme frente al ordenador, he visto que David Lynch ha escrito en Twitter lo siguiente:

“Tres manos rojas sostienen el sueño”

Punto.

Lo ha escrito en inglés pero da igual.

Y he empezado a imaginar y a preguntarme qué estará pasando por la cabeza de este hombre, desde dónde escribe esa frase twinpeaksmaniana, qué hora marca su reloj y qué hay tras el silencio que deja esa frase en el muro de Twitter una vez tecleada. Me ha gustado la frase, sí, pero no me quita la sed.

Tengo tareas pendientes, correos por responder que no he visto esta mañana en la bandeja de mails porque veía a síncopas, llamadas que devolver y algo más habrá que no recuerdo pero hoy voy a cerrar antes de hora. Creo que fuera hace mucho calor. Va a ser eso lo que hace que mi hipertensión se desplome a niveles que el parqué no conocía desde otro verano, el de 2008. Jo, pues no nos queda nada por delante, que diría mi abuela.

3 pensamientos en “Sed

  1. toni

    pero es un calor que se puede consentir. al menos, de momento. ves lo del inglés? otra vez con Londres andando por ahí. tu te tomas en serio el twiter de Lynch? porque yo no me puedo tomar en serio ni la gran mayoría de sus películas. directamente, no entiendo nada de lo que dice. ánimo con la tensión. un helado lo suele arreglar. y, si es de vainilla, mejor.

  2. Rachel

    (habrá que poner en marcha las frigorías y los helados en su punto justo de frior no?)

    beso

  3. C.

    Uy, claro que el calor tira de la tensión hacia abajo… Te lo digo porque vengo de pasar un calorazo…
    (pero a mí no me da sed)

    (Es esa frase necesariamente twinspeakmaniana? no es solamente lyncheana? no suena lorquiana o eluardiana?…pss, déjalo, es que estoy aburrida).

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