Suceso

Me ha dolido mucho. Eso es lo que ha pasado estos días en los que el blog se quedó en blanco. Lo del dolor. Porque al blog a veces le ahorro disgustos y porque hay dolores, de esos para los que no hay medicinas prescritas, que anestesian las palabras, o producen un derrame en el torrente por el que fluyen las frases. Qué más da. Llegó, impactó y dolió. Eso es lo que pasó. Luego se hizo un silencio blanco. Y ahora llega la rehabilitación, que también duele cuando ejercitas el músculo de la voluntad y el que analiza la realidad de las cosas cuando ha estado unos días convaleciente. Más tarde volveremos a caminar, nunca se sabe sin con la mochila más llena o más ligera, porque cuando las cosas cambian nunca he sabido qué cuenta más: darte cuenta de las cosas que has perdido o de la experiencia adquirida. Me puedo tomar la tarde de descanso? No lanzo la pregunta al aire, me la pregunto a mí mismo sabiendo que lo voy a hacer a pesar de los quehaceres. Me sentaré con un libro en el regazo que no abriré, viendo a través de la ventana cómo se divierten el sol y el aire con las hojas de los árboles sin hacer caso de la gente que va y viene, y de los coches que vienen y van. En ocasiones pienso que hay tardes a las que solamente yo hago caso.

6 pensamientos en “Suceso

  1. toni

    ya he enviado una ensaimada con helado de chocolate por servicio urgente. ánimo. mucho. un abrazo enorme.
    (mis neuronas y yo te pensamos un montón)

  2. Lili

    Al principio cuentan más las cosas que se pierden. Más tarde, la experiencia adquirida. Y más tarde aún, los libros que se abrirán y se leerán, y las tardes con quehaceres cumplidos, incluso tardes a las que no hagas especial caso….Life goes on…..
    Besos.

  3. Anónimo

    Suerte que tienen esas tardes de que les prestes atención. Lástima que sea por este tipo de cosas.
    Abrazo cariñoso.

  4. La vecina

    Siempre de la experiencia adquirida, siempre vecino. Aunque de momento pesen más otras cosas.

    (( beso ))

  5. Marlene

    El peso de la mochila lo notamos siempre,sólo que hay veces que según el estado de ánimo lo llevamos de una manera u otra.Ya sea en el bolsillo de la experiencia o en el de las cosas perdidas.Al fin y al cabo que más da, es todo tuyo,lo uno y lo otro.
    Sólo que hay tardes, en que se es consciente, y te paras a medirlo en una balanza.
    Duelen más las tardes perdidas que las sentidas.

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