Colaboración

Me han pedido volver a colaborar en una publicación semanal local donde escribí mi primer artículo a los 17 años. Era algo sobre James Bond.

(Sí, qué pasa)

Pasaron varios años (pero varios varios) y seguí haciéndolo, no sobre Bond, claro, sino sobre muchas otras cosas, las últimas ya bajo el tejado del nombre “La Idea del Norte”. Un día lo dejé y unos cuantos folios en blanco después empecé a escribir este blog. Ahora la cinta se rebobina y vuelvo a esas páginas pero la historia es distinta. La historia, ahora, empieza reconociendo que llevo desde el invierno prometiendo un primer artículo que no llegará hasta que, al terminar este post, lo mande por correo electrónico, con nocturnidad de mayo.

Acaso he dado largas por pereza? No.

(Bueno, en parte sí)

Pero la razón principal de la pereza ha sido que tras tantas decenas de artículos en ese medio he podido comprobar que un millar largo de posts me lo han puesto muy difícil. Es decir, que me he acostumbrado a escribir en un estilo no apto para una columna, por muy personal que sea dicha columna. Pero el blog fue formando un estilo con un lenguaje coloquial, con sus giros orales, y una cierta relajación de los cánones establecidos que aquí me vienen muy bien porque me ayudan a decir y a decirme, y que allá no pegan. Ni con el medio, ni con el perfil del lector ni conmigo mismo cuando me convierto en columna sobre un anuncio publicitario de algo.

Además, he tenido que volver a la esclavitud de las mediciones del terreno: 2597 caracteres, espacios incluídos, cifra que me tiene del todo perplejo después de haberla dejado en 2445 porque ya estaba hasta el gorro tras haber podado, primero, e injertado, después. 2597 es un número muy raro de caracteres aunque incluya los espacios y me hace sentir encorsetado, como si tuviera que escribir sin salirme de la fila.

Quizá por eso he cogido uno de los libros de un post, que no de la estantería, y le he quitado algunas páginas (entiéndase la metáfora) para encuadernarlo de nuevo. Es que no me salía otra cosa en un lenguaje distinto al que estos cinco años (ya estoy preparando las velas, que se cumplen a finales de este mes) me han acostumbrado. A ver si va a resultar que de las próximas colaboraciones semanales empiezan a salirme aquí posts con politono de artículo de periódico, con su titular, su entradilla y demás. Y no. Así que me da que voy a durar poco en ese retorno que, por otra parte y como podemos imaginar, no es retribuído porque habla de asuntos culturales. Si preguntas al que se encarga de la sección de deportes seguro que cobra. Algún día, ese podría ser tema para un artículo, por cierto.

2 pensamientos en “Colaboración

  1. Marcos

    Regresar, como dices, no implica volver al punto de partida. Tal vez por eso, aunque sólo sea como experiencia, merezca la pena: Por “re-aprender” lo que creíamos olvidado, pero que siempre estuvo ahí.
    Aunque sólo sea por un momento.

    Y sí: 2597 es un número muy raro. Seguro que toca en la loteria.

    Mucha suerte en tu regreso.

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