Ventanas

AvatarTodo territorio de fantasía tiene un peaje y una puerta de entrada. Para que Alicia entrara al País de las Maravillas necesitó comer y beber (no sabemos qué contenía exactamente lo que comió y bebió) y para que los niños Darling salieran volando por la ventana que a su vez era la entrada al País de Nunca Jamás recibieron unos polvos mágicos (no sabemos si por fuera o por vía nasal). Lo uno y lo otro harían arrugar la nariz a la liga de la neurosis imperante que se encarga por velar de lo políticamente correcto. No es el tema. Sigo. Para entrar en Pandora, última maravilla territorial de los sueños, necesitas unas gafas que te entregan al comprar la entrada del cine. En la entrada no pone Cómeme ni Bébeme, eso lo sugieren por sí mismas las palomitas y la Pepsi pero una vez recibes la invitación para ponerte las gafas

(llenas de roña, por cierto)

la pantalla se convierte literalmente en una ventana abierta. No hay más que dirigir la vista hacia las esquinas de la misma y uno siente un cierto vértigo. Ganas dan de estirar el brazo en el convencimiento de que allá no vas a tocar material alguno, sino que vas a traspasar el muro blanco que allí había hasta que las luces se han apagado y podrás entrar allá, en el deslumbrante mundo de Pandora.

No es por llevar la contraria, pero oído una y otra vez que mucho ruido y pocas nueces, expresión que traducida aquí viene a decir que mucho mundo maravilloso pero una historia de lo más flojito y convencional, me atrevería a recordar que las fantasmagorías de Méliès se cimentaban en la propia materialización ante los ojos de un escenario teóricamente imposible y bastaba y sobraba. El cine, antes de servir como vehículo a la expresión dramática, era eso: sueño, magia, oh, ah. Y se encendían las luces. Si tenemos en cuenta eso, qué más da que este Méliès megalómano de los USA haya hecho de la historia el colmo de lo trillado y lo facilón, los buenos contra los malos, los militares de cabeza cuadrada contra el ecologismo de la madre tierra, las energías que todo lo unen y el ohmm, ohmm y tal.

Qué más da.

Le pediríamos y le pedimos, aunque ni falta hizo, un guión con todas las dimensiones psicológicas a un Rohmer y con todas las costuras bien cosidas por punzadas de ingenio a los Diamond y demás, pero aquí las dimensiones, tres, de este NeverLand de seres azules y de cosas increíbles cumplen a la perfección su afán de espectáculo alucinante y alucinógeno, con esas hojitas de árboles y pólenes diversos que uno “ve” flotar entre algún lugar impreciso del patio de butacas y de otro lugar más al fondo que, a su vez, se pierde en el infinito.

Cada cierto tiempo, una puerta te incita a cruzar el umbral que te llevará al territorio donde se alucina un rato y donde no te preguntas (es el hechizo el responsable, seguro) cómo es posible que cupiera tanta gente en la bala cohete que impactó contra el ojo de merengue de la Luna llena de Méliès; es más, ni siquiera te preguntas cómo ese señor viejecito que agita el bastón pudo bajar tan ufano del proyectil tras la odisea gravitatoria y sin que sus pantalones del domingo recibieran ni un así del merengue ocular. Y pasando tantas cosas y tan asombrosas, no pasa nada.

11 pensamientos en “Ventanas

  1. arrebatos

    Yo eché en falta un poco de mala baba, cierta ironía entre tanto blanco impoluto y negro carbón. Es decir, en “La guerra de las galaxias”, que en su día también fue el no va más de los vamases, pese a ser un bonito cuento de hadas de buenos buenísimos y malos malísimos, por lo menos teníamos a Han Solo.

  2. emejota Autor

    Es lo que tiene lo digital. La Guerra de Han Solo y compañía era analógica y eso, quieras que no, se nota. Lo analógico tiene más chicha. Es como los cd´s. Uno ganará en calidad técnica pero pierde por el camino la calidez sonora de los vinilos. Pues igual. Sólo así se explica que un huevo de metal como R2D2 tenga tanta alma, personalidad y carisma aunque a veces se le crucen los cables y se electrocute.

    (pasó el cólico, fue medio esta vez. Gracias)

  3. bELÉN

    Para mi Avatar es una mezcla entre Pocahontas y Bailando con lobos, pero me entretuvo mucho, que creo que es uno de los objetivos del cine y la literatura, y me encantaría pasearme por ese bosque fluorescente y sobre todo, poder volar entre los árboles y montar uno de esos maravillosos pájaros…

  4. Rachel

    Yo me quedo con la magia y la fantasía de un espectáculo que te deja con la boca abierta y eso a pesar de la flojera de guión, volveré a verla y disfrutarla.

  5. C.

    La guerra de las galaxias es insuperable, a lo mejor también por lo canijos que éramos; ay, la mirada de entonces… (pero confieso que la sigo disfrutando de vez en cuando, y tienes razón, arrebatos, Han Solo es el punto gamberro necesario). Y mira, de Avatar no esperaba mucho, y resulta que la disfrutamos. Tiene que seguir habiendo cine para soñar :)

  6. Marlene

    Puede que pecando de romanticismo,también me quedo con ese mundo azul y fluorescente, ese árbol de almas rosas disfrazadas de medusas flotantes…Me sobra la guerra de buenos y malos, y aunque la historia, ni sea nueva y ni siquiera esté bien contada. Como Rachel la disfruté, me gustó meterme en ese mundo irreal y mágico,aunque pronto haré otro viaje y espero encontrarme con Alicia y ese sombrerero loco…
    Si el fin de Avatar era meditar sobre el bien y el mal y lo humano y divino, no pasa el exámen.Pero si pretende entretener conmigo lo consiguió.

  7. Ferre

    Yo no la he visto en 3D (cuando podía, no había entradas), que era mi principal interés (cómo está esta tecnología a día de hoy) y me limité al 2D casero (ya me entienden). Después de una hora ya tuve bastante Pandora. Todo está muy bien hecho (los azules que en un primer trailer me parecían casi de pegote, en el film resultan de lo más creibles), muy espectacular (las montañas suspendidas), pero pasado eso, era muuuuuy aburrida (y entiendo que es una peli diseñada para cine… y para cine en 3D).

    Lo mismo después de una hora hay algo más, pero pasará por lo menos 1 año para que lo vuelva a intentar.

    Vale que no le pedimos a “Avatar” el guión de “El Padrino”, pero tampoco que sea inexistente. Con uno de 5 sobre 10 yo hubiera firmado (o sea, con algo que pase el aprobado rozando el larguero), pero es que en mi opinión apenas llega al 1 (y eso siendo generoso).

    Saludos,

    Ferre

  8. toni

    estoy con Ferre. no se le pide El Padrino, pero tampoco Pocahontas. una y no más. y eso de que hay un antes y un después de la susodicha? un antes y un después de qué? de más profundidad de plano? me temo que, como muchas otras veces, nos han tomado el pelo. entretiene? sí. ha hecho muchos millones? también. la volvería a ver? me temo que no. y en casa, en dos dé, todavía menos. ni siquiera por los animalicos y lo bonito del trabajo del diseñador. y le querían dar un carro lleno de Oscars, por todos los dioses.

    (hoy es un día de esos de furia, sorry por descargarla aquí)

  9. C.

    Jeje, toni, es que yo la disfruté porque fui a verla como se va a Pocahontas, na más -ya verás qué pronto te ves en la tesitura: unos días te admiten cine del bueno y otros toca transigir ;)
    (pero un poquico mejor que el bodrio Pocahontas ya es, no?…)

  10. Sergio

    La pelicula me gustó, pero a partir de que el avatar-humano empieza a soltar la arenga contra-imperialista me empezó a rayar, le sobró el desenlace. Por lo demás muy bien

Deja un comentario: