Pasatiempos

Estoy haciendo un crucigrama con mi sobrina, que hoy no ha ido al cole porque ha estado pachucha. Es un crucigrama sobre frutas. En realidad, no es un crucigrama, pero ella lo llama así. Un crucigrama infantil parece cosa fácil pero a veces hay que hacer trampa y poner la hoja boca abajo para ver la solución. Por qué? Porque hay frutas que no son infantiles, eso primero. Y porque los dibujos que acompañan al crucigrama para echar una mano a veces despistan mogollón. Por ejemplo: arándanos. Eso no es una fruta infantil; de hecho, dudo hasta que sea una fruta pero si lo dice el crucigrama, pues será. Si además el dibujo que lo acompaña es algo que, según, parece un conjunto de uvas negras y según, parece un trozo de turrón de chocolate Suchard, con sus grumos de arroz, pues no hay otra que hacer trampa y volcar la página para ver la palabra que entorpece una labor que, por otra parte, Isabel resuelve con velocidad y sin dudar. Isabel es rápida en cazar las palabras, o en adivinarlas, y metódica a la hora de hacer los pasatiempos: tacha las definiciones que ya ha resuelto y hace las cosas en orden. Cuando duda, prefiere mirar un rato la pantalla del Disney Channel antes de preguntarme y aunque en el Disney Channel salen unos dibujos animados ocupados en salir de una gruta misteriosa, parece como si allí obtuviera Isabel la respuesta porque vuelve a empuñar el boli con seguridad y escribe letras mayúsculas en las casillas correspondientes. Eso estamos haciendo mientras esperamos la hora de la comida. Hay arroz, creo.

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