Archivo por días: 13 febrero, 2010

Lugar

He ido y he vuelto.

Pero al volver tengo la sensación de no ha vuelto todo lo que me define, lo que me conforma; es decir: un entero yo. Hay momentos en los que me siento un yo vacío, un yo intermedio, un yo rehaciéndose después de haberse deshecho. Un yo diluído. Ha merecido la pena la experiencia? Depende desde qué ángulo lo miremos, o qué balanza utilicemos. No merece la pena ninguna experiencia que me haya apartado unos meses de la sonrisa de mis sobrinos y de verlos crecer, ni de los encuentros con mis amigos, de la tranquilidad de las charlas con ellos, de mi mundo limitado en el espacio pero donde tan cómodo me encuentro dando una clase o dibujando acordes y notas en el papel pautado. Todo lo que sacrifique lo que me define no merece la pena, eso lo tengo claro; otra cosa es que aquéllo a lo que me he dedicado los últimos meses sea, en el fondo, una proyección íntima. Todo es desconcertante mientras vuelvo a ocupar mi sitio habitual con la sensación de quien ocupa (okupa) los lugares y las cosas que pertenecieron a otro, porque me inquieta que quien haya vuelto sea un yo distinto, y a lo mejor mirarse al espejo de la forma en que lo hice tenía ese peaje no previsto.