@david

David CastilloMi regalo de navidad, este año, no llegó el 25 de diciembre sino que lo hizo con antelación, el 25 de agosto, el día que conocí a David. Nada más saludarnos en la recepción de un hotel en Madrid me di cuenta de que no estaba ante el actor que fue Bernardo en “Cachorro” y que tanto me conmovió, ni con el habitante de ese entrañable barrio catódico y dominical que semanalmante me pone la sonrisa en los labios, sino que estaba ante la persona que era actor, y que era un chaval, más chaval todavía de lo esperado, tímido pero con la sonrisa franca, nervioso pero con las ganas puestas. Fue conocerlo y reconocerlo. A lo largo de aquella mañana que se supone era de ensayo y que en realidad fue un hablar de esto y aquello encaminado a prepararnos para encontrar, en algún rincón de la conversación, al personaje que iba a suponer todo un reto para él, un Peter Pan adolescente que ha decidido embarcarse en la aventura de crecer para perderse en la soledad de una habitación vacía, en la penumbra de la madrugada, a solas ante la cámara, percibí rasgos de una familiaridad que a ratos me sorprendía, a ratos me obligaba a reprimir una risa y a ratos me conmovía. Las biografías de ambos eran obviamente distintas pero había detalles en la forma de expresar las cosas, de sentirlas, en la manera de observar, en la de preguntar, en un momentáneo eclipse de la mirada, en la complicidad ante una ironía dejada caer sobre la mesa a ver qué pasaba, en la forma de tomar las cosas, de temer a las cosas y seguro que en algún que otro etcétera igualmente familiares con los que me identifiqué plenamente cuando yo tenía su edad. Y creo que eso fue lo que produjo una conexión inmediata entre los dos: la complicidad mediante el entendimiento.

Durante el trabajo intenso a lo largo del final del verano, al salir al encuentro del personaje, creo que David salió de alguna manera al encuentro de sí mismo y yo estuve allí para observarle, intentando ayudarle si era necesario. No es fácil descubrir que ya no hay dibujos en las paredes. Nunca lo ha sido. El regalo que supuso conocer a David no vino sólo porque se prestó y se dejó la piel en encarnar una ficción bajo cuyo disfraz me escondía y me expresaba yo mismo sino en descubrir a un ser humano con la capacidad de desarmar. David desarma por lo que dice y por cómo lo dice, por ir con el corazón en la mano, por tener los pies en la tierra, por ser consciente de lo que hay que ser consciente, por ser un luchador, por su prudencia sensata, por su imprudencia sana y adolescente, por su humor, su sensibilidad, su honradez en asumir sus errores y su rapidez de reflejos para sacar provecho de ellos, su honestidad, su humildad, su fortaleza y su vulnerabilidad, por todo aquello que le dibuja y que es imposible que te deje indiferente. A David es imposible no quererlo y yo tuve la suerte de encontrármelo, de trabajar juntos para un corto y que al decir corten se quedara.

De alguna manera ahora ejerzo de hermano mayor y él de hermano pequeño. Me sigue desarmando igual que en aquellos ensayos porque es capaz de llamarte y de sacar de sí una frase de una madurez aleccionadora como soltar una ocurrencia de niño que sonríe al mundo de día y teme que llegue la oscuridad de la noche. Todos cuando hemos sido adolescentes hemos buscado referentes adultos. Si yo, tal vez, pueda que lo esté siendo de alguna forma, no es porque me haya presentado ante él como alguien que camina sobre seguro. Creo que si David me quiere por algo es por lo que soy, un ser imperfecto, porque sabe que tengo mis blancos y mis eclipses, porque me ha visto arriba y me ha visto abajo, y no me ha dado vergüenza decirle entonces que tenía un poco de vergüenza o decirle que no pasa nada y que estoy de guardia por lo que pueda necesitar. Con David te ríes o se te pone un nudo en la garganta y en ambas cosas se te pone una sonrisa. Y eso le pone contento, no pide otra cosa que eso, que estés contento. Lo consigue con un mensaje, con una llamada, con un abrazo o con una ocurrencia.

Al igual que el Peter Pan moderno que tuvo que encarnar, hay en él una parte de niño que tiene temor a los cambios que depara crecer y yo le recuerdo con frecuencia que las personas crecen pero que la esencia permanece intacta. El día 25 de agosto yo esperaba nervioso en la recepción de un hotel sin saber todavía que era mi 25 de diciembre, sopesando la posibilidad de encontrarme con un niñato que salía en la tele y que vendría con ínfulas de estrella (fugaz o no) y verás tú. Y de pronto me encontré con David. Así, ya está. Y es difícil explicarlo (menos mal que hubo quien lo puede atestiguar) pero muy de vez en cuando te encuentras con alguien e inmediatamente algo por dentro te dice ay, no un ay de temor, de esos de madre mía, no, sino un ay de los que nacen del sentimiento más puro, de los que reconfortan y te dicen que has encontrado a una persona que ha nacido con el don de poner una pequeña luz. Eso es un regalo. Ese fue mi regalo. Y lo cuido mucho y sabe que lo voy a seguir cuidando igual, da igual lo que pase cuando el calendario pase.

10 pensamientos en “@david

  1. toni

    nos has regalado muchas cosas en todos estos posts, emejota. y fuera de ellos. y una de ellas (persona, que no cosa) fue @David, ese Peter que aún no hemos visto más que en pequeños retales de lo que será su historia, pero del que, desde esta isla a punto de hundirse bajo la intensa lluvia estamos convencidos, será una de esas que se te quedan en los ojos y en los glóbulos de todos los colores. gracias y @gracias.

  2. C.

    Seguro que tú también fuiste un regalo para él :)

    Precioso, emejota. Felicidades a ambos por ese vínculo. ¿Se atisbará desde este lado de la pantalla?

  3. Jes

    Bueno y ese corto ¿cuándo se podrá ver?.

    Llevo mucho tiempo sin ir al cine y lo que es peor sin ganas de ir.

    Solo me ha animado últimamente el que proyectasen algún trabajo de Julio Mazarico persona a la que aprecio en gran medida.

    En tu caso pese a no conocernos personalmente -yo a tí te conozco más, virtualmente y también como se suele decir, de vista- tengo gran curiosidad por tu @wendy.

    Saludos

  4. emejota Autor

    Y tan regalo, M´m. (Feliz Año para tí también) Por cierto, tenemos que hablar de aventuras y desventuras… Ya sabes :)

    Jes: te pillé. Claro que nos conocemos, te he reconocido la letra. En internet uno llega a reconocer la letra de los otros y ponerle voz y rostro. Hay que tener cuidado si se quiere jugar al despiste. Hay palabras, giros, conjunciones (astrales no, de las otras) tremendamente delatoras… ;)

    C: habrá que preguntárselo a él, lo del regalo digo. En cuanto al vínculo yo sí lo veo en la pantalla; los demás no sé.

    toni: gracias a tí (y seguro que en su nombre, porque no te relaciona de momento) por tu trabajo. La presentación fue un regalo de reyes. Le gustó mucho.

    Asthar: muchos nudos en la garganta, sí. (tenemos que hablar, a ver si te llamo que me tengo que desplazar a Madrid y es posible que lo que tú ya imaginarás, chico)

    Álvaro: lo sé, sé que me entiendes perfectamente (tengo pendiente algo contigo, no creas que se me olvida)

    (jolín, cuánto paréntesis pongo)

    Anónimo/a: gracias.

    David: gracias a tí. Qué madrugador estuviste. (Tengo que contarte una cosa, recuérdamelo, pequeño)

    Un abrazo para todos.

  5. Fernando Dávila

    Me has conmovido con esta historia.
    En vedad os digo que admiro a David Castillo como actor.
    David tiene un gran futuro.
    Me avisan cuando sale el corto para verlo.

    Fernando Dávila

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