Diario 4 enero, 2010
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 5 comentarios , trackbackTecleo la palabra tecleo con una mano porque con la otra me estoy comiendo una cosa de navidad que nunca he podido saber cómo se llama pero que en casa siempre está ahÃ, junto a los mazapanes y demás, desde los tiempos de una mañana de niebla, parado en la calle de la mano de mi abuela, ella hablando con una amiga y yo mirando hacia atrás y viendo cómo unos operarios municipales alzaban un 1977 de bombillas a la fachada de la Casa del Reloj.
Está la tarde un poco tonta. O yo. O ambos. Me agarré algo que empezó con un carraspeo de garganta para pasar a mayores y ahora ando con una fatiga como de corredor de Maratón que ha recuperado el aliento pero no las fuerzas.
Y eso, entre otras cosas, me pone melancólico.
(En Providence, -9, jo)
Está el cielo luminoso siendo de noche pero eso es porque está lloviendo y hay nubes. Bajo los paraguas la gente va con bolsas de regalos. En una mano llevan el paraguas y en la otra la bolsa con los regalos o un niño, depende. A veces las dos cosas. Qué cosa la ingenuidad de los crÃos, que van con el pensamiento en lo que viene de Oriente sin percatarse de que lo llevan en la bolsa de plástico que tienen al lado.
Yo no tengo reyes. No me gustan los reyes y, por tanto, y para ser consecuente con mis principios, no me gusta que me regalen para reyes. Tuve un inesperado regalo en Navidad que me hizo mucha ilusión porque en casa se descolgaron con un BluRay y eso hace mucha ilusión. A mà por lo menos sÃ. Para probarlo me regalaron también “Up” de Pixar, que volvà a ver con una boca abierta que en el cine habÃa permanecido cerrada. Y luego yo me regalé la copia restaurada y conmemorativa del 50 aniversario de “Con la muerte en los talones”. Y aunque es la pelÃcula que más veces he visto, nunca la habÃa visto asÃ, tan bien, y también se me quedó la boca abierta. Y descubrà que Cary Grant, en alta definición, adelgaza en esa pelÃcula. Escuálido está este hombre en la pelÃcula de Hitchcock, igual por tanto trajÃn, que a uno no le persigue una avioneta todos los dÃas, coño.
Qué señor Cary Grant, verdad?
Me han enviado de la editorial las pruebas de impresión de mi “Ave Verum Corpus” que es un obra que me extraña mucho a mà mismo quizá porque es un poco rara y no lo es, según. Por qué rara. Pues porque tiene una textura transparente, 3 voces sólo, con valores largos, blancas casi todo, y negras, pero tras ellas o dentro de ellas hay cosas que mueven, no sé si conmueven, pero a mà me mueven. Se le permite decir esto al autor de su propia obra? Supongo que en su propio blog sÃ. Este motete, al tener una escritura tan sencilla, es una de las obras que mas ha evidenciado a mis ojos las limitaciones de la grafÃa musical. Por eso, y no es la primera vez, y menos mal que hay confianza con el editor, he puesto cosas digamos que poco o nada ortodoxas en la partitura, como enmarcar un compás determinado que podrÃa pasarse por alto pero no, porque allà el texto lo es si se pone la atención y la intención en la música y viceversa.
Ya está revisada la partitura y, por tanto, los deberes hechos. Ahora a descansar un poco en la compañÃa del paracetamol. El paracetamol es una cosa que no termino de entender, como a los guisantes, a los que sigo sin comprender. Están ahÃ, hacen su función pero no te dicen nada. Nada.