Cuentas

Tomé 12 uvas para despedir el año y lo recibí con 10 pastillas. Para cuando escribo este post ya llevo 20. Es el número de uvas el que se mantiene. Yo también, pero para eso mañana serán ya 30 las pastillas. Para cuando cumpla 40 años ya llevaré 150. Cumplo años a base de pastillas, que no de velas en la tarta. No es una queja, pero sí un recordatorio que me hago a mí mismo para mirar en la Bolsa la cotización de las empresas farmacéuticas porque igual cuando sea mayor invierto en alguna.

4 pensamientos en “Cuentas

  1. arati

    MJ… ¿qué se puede comentar a eso?, las felicitaciones y los buenos deseos habituales en estas fechas como que rebotan ante esa realidad pastillil tuya. Espero que las uvas no pierdan sabor ante tanta farmacopea, que las sigas disfrutando, por muchos años.

    Abrazo

  2. Marlene

    Ya que el post va de cuentas.Tengo otra cifra para tí, si no he contado mal, 1573 son los post, que has colgado en este blog. Imagino que un número dificilmente calculable de neuronas te habrán ayudado a esto… Pero si tenemos que dar las gracias a esa cantidad de pastillas…creo que unos cuantos invertiremos en alguna empresa farmaceutica, ó si sigues así también podemos invertir en una empresa de cera para velas.

  3. emejota Autor

    …de velas de tarta de cumpleaños, espero, y no de las otras :)
    Gracias, Marlene. En realidad son “unos cuantos” más que esos 1573, pero se van quedando en la trastienda del blog, en un rincón donde pone “borradores”. Coforme hay más posts hay menos neuronas, eso te lo puedo asegurar. No pesan los posts, pesan los años.

    Arati: no creas, las felicitaciones y demás no rebotan con tanto pastillamen, al revés, se degustan de manera especial siempre y cuando no sean dichas de manera puramente mecánica porque toca y punto.

    Besos a las dos.

  4. toni

    las pastillas se acumulan y, como dice Marlene, debemos agradecerles varias cosas. la primera es que obliguen a tus neuronas a funcionar y a continuar aquí, motivándonos, animándonos, haciéndonos creer y ver que el mundo es un lugar tan jodidamente cojonudo que no tenemos más que continuar contemplándolo para sentirnos bien. y la segunda es que, gracias a ellas, podemos sonreir al leer linias tan reales en una burbuja que nos sonríe desde el otro lado del mar. gracias, Mariano.
    las mías, las tomé tumbado en el sofá, sin poder mover de cintura hacia abajo. y aún sigo en ello. aunque hoy puedo caminar hasta el baño, que ya es algo. felices todos.

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